
Nvidia ha anunciado en el día que acabamos de terminar una noticia tan importante como cercana, ya que el Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC) alojará un nuevo supercomputador híbrido, que basa su funcionamiento en usar procesadores ARM más allá de los dispositivos móviles y GPUs de última generación. El nombre del proyecto es Mont-Blanc.
La idea suena muy bien: combinar procesadores de bajo consumo como los que propone la arquitectura ARM, más concretamente de la familia Tegra, con las poderosas GPUs CUDA. Sin entrar a comparar con otros supercomputadores, lo primero que quieren conseguir es que energéticamente hablando sea más eficiente.




