
Cuando apareció el iPhone 3GS fueron muchos los que dieron por muerto al fenómeno de las “pocket cameras”, capitaneadas por los modelos Flip de Cisco. Las capacidades de grabación del producto de Apple no son excepcionales, pero si cumplen con unos mínimos para compartir por la red, y lo más importante, la podríamos llevar siempre encima. La realidad es que la primera embestida no hizo mucho daño.
Con la llegada de iPhone 4 todo cambia, nos encontramos con un producto que nos acompaña en cada momento y es capaz de grabar vídeo en alta definición con una calidad contrastada, las primeras críticas así lo confirman, y algunos incluso están grabando material de forma profesional.


