
Un aspecto que creo que deberían mejorar los ultraportátiles y demás ordenadores que nos llevamos de un lado a otro es la resistencia a los agentes atmosféricos o accidentes en los que los invoucramos. El agua derramada suele ser uno de los más habituales. Que se lo digan a mi Acer que cobró vida propia cuando un té le cayó sobre el teclado.
La mejor solución, después de llevar mucho cuidado, es contar con un teclado que sea resistente al derramamiento de líquidos. Hasta hace no mucho solo lo incorporaban algunos portátiles especiales, pero ya es más sencillo que nos encontremos con esas especificaciones en portátiles más tradicionales. El Asus B50A cuenta con un teclado que resiste los derramamientos de líquidos, pero incorpora además un sistema de reconocimiento biométrico por huellas dactilares.





