La medición de azúcar en sangre es el santo grial de los smartwatches: así está la carrera de Samsung y Apple contra la diabetes

Los enfermos de diabetes y las personas cercanas a ellos saben muy bien lo importante que es monitorizar constantemente los niveles de glucosa en sangre. Hasta ahora los sistemas de monitorización han sido casi siempre invasivos y requerían una pequeña muestra de sangre para ese proceso, pero hace tiempo que se habla de alternativas no invasivas que podrían mejorar notablemente la calidad de vida de esas personas.

De hecho los últimos rumores apuntan a que los futuros Samsung Galaxy Watch 4 como Apple Watch Series 7 incluirán sensores ópticos capaces de monitorizar el nivel de glucosa en sangre de forma no invasiva. Las implicaciones de este tipo de opción pueden ser mucho más relevantes que las que tienen los sensores de frecuencia cardíaca o el ECG que también ha aparecido recientemente.

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¿Adiós a los pinchacitos?

Quienes padecen de diabetes (y sus familiares, sobre todo en el caso de los niños) saben bien la enorme carga que esta enfermedad representa para la vida diaria.

La monitorización precisa de los niveles de glucosa en sangre es crítica para poder evitar los enormes riesgos que plantea esta enfermedad si no se trata: desde la ceguera hasta pérdida de extremidades o enfermedades cardiacas severas.

Este tipo de monitorización siempre se ha efectuado de forma invasiva a través de glucómetros portátiles y los molestos pinchazos para extraer gotas de sangre, o bien sensores que proporcionan esa función pero a través de soluciones implantadas subcutáneamente. De ellos, por cierto, algunos pueden provocar reacciones alérgicas a sus usuarios, lo que añade otro problema más a su utilización.

El Samsung Galaxy Watch 4 lo plantea, pero no como sustituto total del glucómetro

Ayer aparecía la noticia de que los futuros relojes inteligentes de Samsung serían capaces de monitorizar los niveles de glucosa en sangre a través de sensores ópticos y de forma no invasiva.

Se espera que el Samsung Galaxy Watch 4 (o quizás el Galaxy Watch Active 3, no está al parecer decidido) integraría un sensor con un sistema propio que permitiría medir el nivel de azúcar en sangre de forma no invasiva.

Este dispositivo podría llegar en verano o en la segunda mitad del año y podría adelantarse al reloj inteligente de Apple, que parece también estar preparado para integrar esta función.

La empresa ya dio pistas sobre ese futuro en enero de 2020, cuando publicó un anuncio oficial en el que mostraba cómo sus avances  en este tipo de tecnología habían aparecido en la revista 'Science Advances'. En dicho comunicado se hacía mención específica de la espectroscopia Raman de la que hablamos más adelante, y el sistema ligeramente modificado de Samsung parecía ofrecer una alta precisión.

En el caso de Samsung, los datos que llegan desde ETNews revelan que la lectura de estos niveles sería aproximada y constante, y dicha monitorización al parecer no podrá sustituir a un glucómetro (invasivo) con esta función específica. Ese problema también afecta a algunos sensores subcutáneos, que tampoco son totalmente precisos, y además cuentan con un decalaje (retraso) de unos 15 minutos para subidas y bajadas de estos niveles de glucosa en sangre.

Apple lleva años trabajando esta función

En Cupertino llevan años dejando claro que la salud es uno de los ámbitos a los que más dirigen su ecosistema y sus productos. El Apple Watch ha sido el máximo exponente de esa ambición, y con él ya hemos accedido a sensores de frecuencia cardíaca, electrocardiogramas y, en el último Apple Watch Series 6, la monitorización de la saturación de oxígeno en sangre (SpO2).

Uno de los grandes retos desde hace años en este ámbito ha sido esa monitorización no invasiva de los niveles de glucosa en sangre. Apple ya registró una patente en 2018 que precisamente apuntaba a un sensor óptico para este tipo de función, pero aquella idea parecía ser difícilmente aplicable por el sistema de espectroscopia de absorción del que hablaba.

Esta técnica no ha tenido demasiado éxito a la hora de tratar de realizar mediciones de los niveles de glucosa en sangre, pero hay un sistema derivada de ella que sí lleva tiempo siendo prometedora.

Se trata de la espectroscopia Raman (por su creador, el físico C.V. Raman), que actúa de forma ligeramente distinta y más adecuada para ese propósito. Una empresa llamada C8 MediSensors trató de ofrecer un módulo para smartphones que permitiría realizar mediciones de niveles de glucosa en sangre no invasivas, pero finalmente se quedaron sin recursos económicos.

Poco después, no obstante, Apple entraba en acción. Fichó a varios de los ex-ingerieros de aquella empresa y según todos los indicios se puso a trabajar en esa y otras opciones. En 2017 CNBC hablaba de un "equipo secreto" específicamente dedicado a ofrecer un sistema para tratar la diabetes, y puede que este año efectivamente todo ese trabajo cristalice.

Así lo indicaban en ETNews (vía MacRumors), donde aseguraban que Apple plantearía este tipo de monitorización en sus futuros Apple Watch Series 7, que si siguen el ritmo de lanzamientos tradicional de la firma aparecería este próximo otoño.

Se desconoce el alcance que podrá tener la solución de Apple frente a la de Samsung y si podrá plantear una alternativa a los glucómetros tradicionales, pero probablemente habrá también un papel importante de reguladoras sanitarias (como la FDA en Estados Unidos) para validar estas mediciones como ya ha ocurrido con el ECG tanto en los Apple Watch como en los dispositivos de Fitbit o de Samsung, empresa que acaba de anunciar que esa función pronto llegará a España y el resto de Europa.

Quizás no vayan tan rápido y primero ayuden a controlar la dieta

La monitorización de glucosa en sangre es desde luego interesante para el público en general. Permitirá que los usuarios de estos dispositivos puedan tener información muy llamativa a la hora de cuidar su dieta, por ejemplo, pero el impacto para los afectados por la diabetes puede ser mucho más importante.

Será interesante comprobar por tanto cómo introducen estos dispositivos tanto Samsung como Apple: parece a priori más complicado ofrecerlos como sustitutos completos de los glucómetros tradicionales, ya que eso obligaría a cumplir las exigencias de organismos como la FDA.

Precisamente es lo que ocurrió con la opción del electrocardiograma en sus Apple Watch, que tuvo que pasar un amplio proceso de validación para que la FDA lo aprobara como dispositivo para poder detectar la fibrilación auricular.

Con el monitor de oxígeno en sangre Apple actuó de forma distinta. Si la empresa que crea estas soluciones las posiciona como sistemas para una vida más sana —pero no con propósitos médicos específicos—, la FDA estadounidense no impone tantas restricciones, y eso es justo lo que en Cupertino hicieron con el monitor SpO2: no dicen que pueda diagnosticar enfermedades, y lo sitúan solo como un elemento informativo.

Google también quiere poner cerco al glucómetro y los dichosos pinchazos

Aunque los rumores apuntan a Samsung o Apple como protagonistas de esta prometedora carrera, hay otras empresas que plantean también futuras soluciones al respecto.

Los dispositivos de Dexcom son especialmente conocidos y utilizados por los enfermos de diabetes.

Entre ellas está Fitbit, que primero se alió con One Drop para poder gestionar los datos de ese glucómetro en sus pulseras cuantificadoras y relojes inteligentes. Ha trabajado con la iniciativa UnitedHealtcare en este sentido y también ha invertido 6 millones de dólares en Sano, una startup que desarrolla un parche para monitorizar el nivel de glucosa en sangre.

Más interesante aún es su acuerdo con Dexcom, una conocida empresa que trabaja en un sistema no invasivo (también en formato de parche desechable) para esta monitorización y que ya tiene un dispositivo llamado G6 aprobado por la FDA y que pronto será por ejemplo compatible con los Apple Watch.

Junto a Fitbit —que ya es parte de Google— tenemos a otra empresa de Alphabet llamada Verily. Esta última está de hecho colaborando con Dexcom para el desarrollo del G7, más pequeño y capaz de monitorizar también el nivel de glucosa en sangre.

Será interesante ver si estos esfuerzos acaban planteando también sensores con capacidades no invasivas para medir este parámetro clave, pero frente a todos ellos se presenta la inevitable pregunta: ¿cómo de buenos serán esos sensores ópticos?

La respuesta solo la podremos tener cuando tengamos estos productos con nosotros y las autoridades médicas los validen. Lo que sí tenemos son estudios que han tratado de ir dando respuesta a esa pregunta. Este de 2018 revela que tras pruebas con 200 pacientes los datos "demostraban la eficiencia y precisión del sistema no invasivo como herramienta complementaria y quizás como sustituta" de los glucómetros tradicionales.

A la espera de lo que realmente ofrezcan esos dispositivos cuando aparezcan (si aparecen), lo cierto es que los avances de los últimos tiempos hacen pensar que quizás tengamos pronto buenas noticias en este sentido. Tendremos que ser pacientes, pero las noticias son prometedoras.

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