
A Microsoft no le gusta que le hagan la de quedarse con los datos y hacer negocio con ellos
Satya Nadella ha acuñado la Paradoja de la Información Inversa' para hablar de eso que le quita el sueño
Satya Nadella, el CEO de Microsoft, se ha puesto creativo en Twitter. A través de un mensaje casi tan largo como el que su colega Asha Sharma, CEO de Xbox, aprovechó para comunicar el despido de 3.200 personas hace apenas una semana, Nadella ha compartido algo que le perturba: en plena era de la IA, la información es el poder, y no le gusta que otros se beneficien de sus datos.
Nadella cita la frase acuñada por Kenneth Arrow, economista ganador del Premio Nobel, cuya paradoja del mercado de la información señalaba que "el comprador no conoce el valor -de esa información- hasta que la tiene, pero para entonces ya la ha adquirido, en efecto, sin coste alguno".
En la fórmula de Arrow, para que el vendedor convenza al comprador del valor de la información, debe revelar lo suficiente de ella como para que el comprador se interese. El problema es que, llegados a cierto punto, el comprador ya sabrá tanto que no necesitará pagar por esa información. Para Nadella, en la era de la IA el problema es a la inversa porque es el comprador de los servicios de IA el que corre el riesgo de ceder conocimiento institucional valioso, simplemente, para usar las herramientas de inteligencia artificial.
Para Nadella, las empresas están pagando dos veces. "Una con dinero, pero otra con algo aún más valioso: el conocimiento propio y confidencial que debes revelar para que esa inteligencia sea útil." Según el CEO, "cuanto mejor quieras que rinda el modelo, con más conocimiento de ese tipo tendrás que alimentarla". Ahí, precisamente, está el problema.
Y es lo que Nadella ha bautizado como la 'Paradoja Inversa de la Información'.
La Paradoja Inversa de la Información
Siguiendo el razonamiento de Nadella, a medida que una empresa va cediendo más y más información a la dueña del modelo de inteligencia artificial, la asimetría entre ambas partes se vuelve cada vez más sesgada. Ya te puedes imaginar el motivo: el vendedor cada vez aprende más y más sobre tu empresa a medida que usas lo que compraste, mientras que tú aprendes muy poco sobre lo que el vendedor está aprendiendo a cambio.
¿Acaba de describir Nadella lo que hacen todas las empresas con buscadores y servicios que trafican con nuestra información? Puede ser, pero lo que el CEO tiene claro es que, igual que las patentes de propiedad intelectual resuelven uno de los aspectos de la paradoja de Arrow, ya que el inventor puede revelar la idea sin regalarla, la Paradoja Inversa de la Información necesitaría su propio marco legal que proteja a las empresas que compran los servicios de IA.
¿Cómo? Pues eso es lo que habría que ver, ya que Nadella apunta que los modelos aprenden de los prompts que escribe la gente, las herramientas de los agentes y, sobre todo, las correcciones que hacemos los usuarios cuando un modelo se equivoca. Pero Nadella va a más, afirmando que "cuando consumes inteligencia, estás creando inteligencia, y lo que creas debería pertenecerte. Esta es tu inteligencia particular, el conocimiento del tiempo, el lugar y la circunstancia, algo que nadie más puede poseer".
El mensaje es tremendamente irónico, pero la reflexión es útil y tiene todo el sentido: "si el aprendizaje fluye en una sola dirección, el valor económico converge hacia los propietarios de la infraestructura de aprendizaje en lugar de hacia los creadores del conocimiento". Por tanto, según Nadella, "es imperativo que distribuyamos la infraestructura de aprendizaje para poder controlar ese bucle de aprendizaje".
Consejos para la era de la IA (de cara a empresas, claro)
En definitiva, Nadella sigue desarrollando una idea en la que lo que expone es que la verdadera ventaja competitiva de la IA en el entorno empresarial no radica en elegir el mejor modelo, sino en ser dueño del ciclo de aprendizaje del mismo. Que si Microsoft 'alquila' Claude o ChatGPT, pero luego son los usuarios de Microsoft los que entrenan ese modelo externo, ese conocimiento se quede en Microsoft y no fluya hacia Anthropic y OpenAI. Al menos, gratis.
Claro, y esto iría a parar a... Azure, la nube de Microsoft. Porque los modelos son de otros, pero si los usuarios acceden a través de la nube de Microsoft, pues Microsoft debería quedarse toda esa información tan valiosa, como las correcciones que hagan a los diferentes modelos que han sido usados, recordemos, gracias a la nube de Microsoft.
Al margen, en su larguísimo mensaje, el CEO de Microsoft propone cinco puntos para asegurar los beneficios de la empresa. Porque, si en la era de la nube las empresas acumularon datos, en la de la IA acumulan aprendizaje, y ese aprendizaje no debería escapar si se siguen los siguientes consejos:
- Control: crear evaluaciones privadas, retener la propiedad de la memoria, comentarios y contexto institucional de la empresa.
- Capacidad: construir entornos de aprendizaje patentados dentro de los límites de un servidor propio para entrenar o ajustar modelos sin exponer el conocimiento de la empresa.
- Elección: desacoplar eso de cualquier modelo individual y poder adaptarse a cualquier modelo de IA.
- Coste: gracias a esa decisión, se puede reunir el contexto, modelos y tareas eficientes y rentables sin sacrificar calidad.
- Capitalización: la unión de los cuatro elementos anteriores para crear un bucle de aprendizaje continuo que permita que los inversores en IA multipliquen el valor de la empresa.
Al final, otra cosa que busca Nadella es que no se compita en la elección de modelos. Claude, GPT y Gemini ya son lo suficientemente buenos, por lo que las empresas que no tienen modelos equivalentes lo que deben hacer es competir para conseguir todo ese conocimiento de los bucles de aprendizaje, que no escapen de esas empresas y que, concretamente, se construyan en Azure. Otros tienen los modelos, Microsoft, Amazon y Google los servidores.
Ahora bien, no todos están de acuerdo, y tanto OpenAI como Anthropic aseguran que sus flujos de trabajo y actualizaciones no dependen tanto de esos bucles, sino de otras cuestiones para hacer que los modelos de frontera sigan evolucionando para clientes que no sean grandes ballenas como Microsoft.
Porque los bucles de aprendizaje pueden funcionar si tienes Azure listo para proporcionar el servicio, ya que al cliente le da igual qué modelo uses porque habrá siempre un modelo funcionando, pero no todas las empresas tienen esa capacidad de computación.
Pero no quita que lo que expone Nadella no sea una preocupación de fondo en una industria en la que la IA ya es un producto básico y las grandes empresas que contratan los modelos deben empezar a plantearse si pueden proteger el conocimiento que sus usuarios están generando o si ya están regalando todo eso a OpenAI, Anthropic y demás.
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