
Kindle por allí y Kindle por acá. La gente de aduanas debe de andar como loca con tanto lector de Amazon de camino a España. Si hasta todo un romántico ha caído en sus garras.
El esfuerzo de Amazon con su lector Kindle, con el que pierde dinero por cada unidad que vende (es el precio a pagar para sacar tajada posteriormente, tal y como hizo Sony con la PS3 en la guerra por los formatos de alta definición), poco a poco da sus resultados. Además de como lector de libros, la educación es uno de los objetivos que tiene la marca, y ser un segundo soporte para las pizarras digitales es una buena manera de empezar.



