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Los drones nos descubrirán mapas de la Tierra como no ha podido la NASA

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El 21 de junio del 240 a. C., el matemático griego Eratóstenes hizo uso de sus conocimientos privilegiados en trigonometría para hacer la primera medición de la circunferencia de la Tierra. Usando matemáticas elementales, calculó cómo se proyectaba la sombra de un palo a lo largo del día, y tras medir los ángulos que formaban las diferentes sombras tanto en Alejandría como en Siena, dedujo que había una diferencia de siete grados entre ambas. Si entre ambas ciudades había ochocientos kilómetros y una circunferencia tiene 360º, Eratóstenes estimó que la circunferencia de la Tierra debía medir unos 40.000 km.

¿El mundo a través de un palo o un dron?

Eratóstenes erró de muy poco: solo había una diferencia de 66 kilómetros con la medida real. Pero su gran mérito procede del hecho de que ni siquiera tuvo que medir la Tierra de verdad u observarla a vista de pájaro. Con el transcurrir del tiempo, con todo, las mediciones de las hechuras de nuestro planeta se hicieron más y más exactas gracias a, entre otros, Posidonio o Ptolomeo. En aras de trazar un mapa de todo el mundo, en 1569 Gerardus Mercator ideó la proyección Mercator, lo que permite tomar la esfera de la Tierra y extrapolarla en un mapa terrestre plano.

Este modelo idealizado, sin embargo, solo es una aproximación a la realidad. Muchos de los mapas que cuelgan en nuestras paredes usan este tipo de proyección, y por ello tenemos una idea inexacta del mundo: África es mucho más grande de lo que parece, y domina todo el mapa, Europa casi desaparece en el norte, Estados Unidos solo es una región marginal.

El nuevo salto generacional de nuestra forma de visualizar y comprender (y aprehender) el mundo llegará de la mano de los drones.

Como leemos en la novela Congo, de Michael Crichton: "Sólo los prejuicios, y un truco en la proyección de Mercator, nos impiden reconocer la inmensidad del continente africano". El problema es que no solo la proyección Mercator es inexacta, sino que también lo son las otras 400 alternativas de proyección que existen, como la de Peters.

Más tarde, gracias a las imágenes por satélite, internet y las herramientas cartográficas, como Google Maps, OpenStreetMap o Bing Maps, hemos logrado viajar por el mundo casi como si lo hiciéramos de verdad, sin suposiciones, sin proyecciones platónicas.

Con todo, el nuevo salto generacional de nuestra forma de visualizar y comprender (y aprehender) el mundo llegará de la mano de los drones, a juicio del mexicano Jordi Muñoz, responsable de 3D Robotics: “Próximamente veremos cosas muy interesantes. La más popular es poner un ojo en el aire, la posibilidad de grabar o hacer tomas aéreas muy complejas". Con los drones, en definitiva, podremos digitalizar el mundo como nunca se ha hecho antes.

Del avión por control remoto a la tabula rasa

Drone Vodafone

A primera vista no parece haber una gran diferencia entre un avión pilotado por control remoto y un dron. Según Jordi Muñoz, la desemejanza puede reducirse a su potencialidad, convirtiendo un dron en algo así como un ordenador o un robot volador con miles de posibilidades que se irán desarrollando entre todos.

Los drones, en este sentido, también se aprovechan de la colaboración 2.0 y la comunidad de makers, como el foro DIY Drones. Fue en ese foro, precisamente, donde Jordi Muñiz conoció a Chris Anderson, en ese entonces editor en jefe de la revista de tecnología más influyente de este planeta, Wired:

En realidad un dron es un avión común y corriente basado en los aviones de control remoto, pero que tienen una computadora dentro que les permite volar solos. Yo creo que esa es la gran magia del dron. Es como una computadora en blanco. (…) El dron es solo una plataforma.

Con solo 20 años, el mexicano Jordi Muñoz hackeaba su Nintendo Wii para construir su propio dron. “Me di cuenta que podía hackear mi Nintendo Wii para sacarle los acelerómetros y poderlos interfacear; obviamente, porque los acelerómetros costaban una feria”. Ése fue el despegue de 3D Robotics, la fábrica de drones no militares que ha hecho conocido mundialmente a Jordi Muñoz y a Chris Anderson.

Actualmente, 3D Robotics cuenta con más de 150 empleados divididos entre Berkeley, San Diego, y Tijuana. Es la compañía de drones más grande de Estados Unidos. El producto más demandado es el sistema Ardupilot, un piloto automático de bajo coste y fácil de usar.

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Según el planteamiento de este visionario, un dron es ya como una plataforma que puede modificarse infinitamente para adaptarse a las necesidades específicas de cada uno de sus usuarios. Y ello incluye la idea de un dron explorador que nos ofrezca una imagen más completa del mundo.

Si tú tienes necesidades específicas, lo puedes modificar o se lo pasas a alguien para que te lo modifique ciertos sensores o cámaras.

Las nuevas Indias por descubrir

La historia del descubrimiento del mundo ha sido la historia de los grandes exploradores, desde Colón y Magallanes hasta los exploradores de El Dorado o de las Fuentes del Nilo, así como de los grandes cartógrafos que recorrieron el mundo con minuciosidad arriesgando sus propias vidas. Pero el mundo es demasiado grande, no siempre podemos llegar a todos los sitios y el ser humano, en general, resulta profundamente falible. El nuevo paso en el descubrimiento (o redescubrimiento del mundo) pasará por la monitorización en tiempo real de drones.

Makira
Makira

Algunos de los lugares que aún quedan inexplorados en nuestro planeta son, por ejemplo, los bosques de Makira, en Madagascar, o las montañas Merume, en Guyana.

Tampoco se han cartografiado aún las más de ochocientas mil hectáreas de bosque tropical de las montañas Foja, en Papúa Nueva Guinea. Todavía no se ha coronado la cima del Dinpernalason, en el Tíbet, ni Gangkhar Puensum, la montaña más alta de Bután.

Gran parte del desierto australiano es ignoto, así como Kimberley Plateau, una accidentada costa rodeada de islas y arrecifes de coral, y algunas partes del cabo York y la Sabana del Golfo, en la zona de Queensland.

También quedan cuevas sin explorar (Take Voronya, la más profunda del mundo, en Abjasia, Georgia) y tribus sin contacto con el mundo exterior (en una fecha tan reciente como el 3 de marzo de 2004, un grupo de 17 aborígenes ayoreos que jamás había tenido contacto con la civilización abandonó la selva en Paraguay).

Los secretos que se resisten a los satélites

Drone Vodafone

Si bien disponemos de satélites que han contemplado nuestro planeta desde el cielo, éstos permanecen en lugares muy elevados y la resolución de los objetivos es limitada. Los satélites tampoco son capaces de introducirse por cañones, cuevas, túneles o bosques, entre otros lugares de difícil acceso. Así pues, el nivel de penetración de los drones resultará único en la historia, sobre todo porque se pueden usar sistemas de cartografía en 3D que implementan escaneo láser y fotogrametría.

El nivel de penetración de los drones resultará único en la historia, sobre todo porque se pueden usar sistemas de cartografía en 3D que implementan escaneo láser y fotogrametría

Bentley Systems anunció recientemente que se había unido a Leica Geosystems precisamente para este propósito: los drones estarán equipados con cámarsa de Leica RCD30 oblicua para la cartografía urbana en 3D. También estarán equipados con software ContextCapture de Acute3D, que está diseñado para producir modelos 3D de alta resolución a partir de fotografías sin intervención humana.

Drone Agricultura

3DRobotics también ofrece algunos servicios en ese sentido, como sus plataformas de mapeo Aero-M y X8-M, que permiten tomar medidas exactas en tiempo real que pueden resultar muy valiosas para industrias como la agricultura, la construcción, la minería, la geología o la gestión de tierras y recursos. Todos esos datos se pueden obtener de forma rápida y fácil y a bajo coste, sin los riesgos del trabajo de campo y con un mayor detalle que las imágenes satelitales.

Anteriormente, las medidas tenían que ser tomadas en el suelo con un escáner láser, pero ahora se pueden tomar desde el cielo con aviones no tripulados, y los modelos 3D resultantes casi no se pueden distinguir de la realidad. Tenemos un ejemplo realizado por la empresa de servicios de vuelo con dron Airbone Robotics, donde un AIR6 realiza un vuelo automatizado a través de una cantera y, posteriormente, el software de fotogrametría genera un modelo espacial 3D de fotografías individuales.

El mejor mapamundi de la historia

Un drone puede llegar a descubrir, y digitalizar, el mundo de un modo mucho más fiel y completo

En este sentido, un drone puede llegar a descubrir, y digitalizar, el mundo de un modo mucho más fiel y completo. Y quién sabe si la próxima vez que consultemos el Street View de nuestro Google Maps ya no veremos una serie de fotografías estáticas tomadas hace meses o años, sino una imagen en tiempo real registrada por un dron que sobrevuela la zona que nos interesa. Hacia esa dirección se encamina TravelByDrone, por ejemplo, que se aprovecha del poder de YouTube y Google Maps para que podamos explorar el planeta a través de imágenes grabadas con drone (de momento, aún en diferido).

Por su parte, Titan Aerospace, una compañía propiedad de Google especializada en drones con tecnología solar, pretende obtener imágenes de alta resolución que se usarán para completar la información de Google Maps y Street View.

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Los beneficios de este salto en calidad y maniobrabilidad son incomensurables. Imaginemos que disponemos de un yacimiento con recursos naturales y requerimos de imágenes topológicas para extraerlos. Un AIR6 equipado com una cámara óptica y un ordenador con un software para el procesamiento posterior pueden generar grabaciones de alto detalle (con cámaras de 12 a 80 megapíxeles) que se convertirán en modelos poligonales texturados en 3D para calcular el volumen de masa desplazada.

Un ojo en al aíre que mira a las leyes

Con todo, esta mayor potencia de penetración en la geografía del mundo también lleva aparejados no pocos efectos secundarios controvertidos, como la pérdida de privacidad o el uso militar o terrorista de tales soluciones tecnológicas. Elon Musk y Stephen Hawking, por ejemplo, ya se han pronunciado en contra de dotar de demasiada inteligencia a los drones.

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La proliferación de drones es tan veloz que las leyes apenas pueden adaptarse a los nuevos usos, así que aún quedan muchas lagunas legales y la legislación se articula de modos muy distintos en función del territorio que sobrevolemos.

Aquí podéis consultar el uso de estos aviones no tripulados civiles y los reglamentos territoriales relativos a los mismos, y enseguida puede advertirse que varían ostensiblemente de un lugar a otro. El servicio ofrece la reglamentación específica en función de la misión de nuestro dron y la zona que sobrevolará, así como otros parámetros, como tipo de dron que queremos operar. Algunas de las áreas son notables por no tener cobertura de aviones no tripulados en absoluto, incluyendo el norte de África, la mayor parte de Rusia, la región norte de América del Sur y, por supuesto, Corea del Norte.

En España, como sucede en la mayoría de los países, la tecnología va por delante de las leyes y, hasta hace relativamente poco (desde julio de 2014), los drones estaban en un limbo legal. Actualmente, la reglamentación para operar un dron de menos de 25 kg puede resumirse en los siguientes puntos (aquí podéis consultar las preguntas frecuentes):

  • Operar de día y en condiciones de buena visibilidad.
  • No volar sobre zonas urbanas o pobladas.
  • No volar sobre reuniones de personas.
  • No superar la altura de 120 metros.
  • No volar a menos de 8 kilómetros de un aeropuerto, aeródromo, helipuerto y similares.
  • El dron debe estar identificado una placa donde aparezca el número de serie del fabricante, el nombre de la empresa operadora y algún número de contacto de la misma.
  • Sin previa autorización, el dron debe estar a la vista del piloto (un máximo de 500 metros de distancia).
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El concepto de privacidad es relativamente nuevo en la historia de la humanidad y quizá debería de nuevo desaparecer o atenuarse, según Jeff Jarvis

Como ha sucedido con Facebook y otras redes sociales, la proliferación de drones también tendrá un impacto en cómo percibimos la privacidad, y hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificarla a cambio de beneficios individuales y colectivos mayores.

Este tema lo analiza en profundidad el profesor de la Universidad de Nueva York Jeff Jarvis en su libro Partes públicas, donde revela que el concepto de privacidad es relativamente nuevo en la historia de la humanidad y quizá debería de nuevo desaparecer o atenuarse (una visión que también ha recibido críticas por parte de otros expertos).

Sea como fuere, no asistimos a un cambio de paradigma nuevo: el teléfono ya causó revuelvo sobre su incidencia en la intimidad de la gente, tal y como se quejaba el sociólogo Charles Horton Cooley en 1912:

En nuestra vida, la intimidad del barrio se ha roto como resultado del crecimiento de una intrincada malla de contactos más amplios, que nos convierte en desconocidos a los ojos de personas que viven en la misma casa.

El dron como transporte de progreso

Los drones no se limitarán a ser ojos ubicuos equipados con cámaras de mayor resolución capaces de visualizar diferentes capas del espectro de su entorno, sino que también funcionarán como transporte rápido y barato. Su facilidad para llegar hasta cualquier sitio, como un zángano (la traducción de “dron”), permitirá literalmente ser un dispensador de progreso a las poblaciones aisladas o remotas con más necesidades, así como a las zonas conflictivas o en guerra.

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Como si representaran aquella imagen paródica de 'Los dioses deben estar locos', en la que cae del cielo un botellín de refresco a una tribu que nunca ha tenido contacto con la civilización, los drones transportarán medicamentos y toda clase de ayudas por vía aérea. La inteligencia de los drones cada vez será más sofisticada, lo que evitará que se pierdan estos suministros por el camino, como señala de nuevo Jordi Muñoz:

Llegará un punto en que los drones serán tan inteligentes que ya no podremos chocarlos. (…) Nunca se van a caer o nunca se van a caer.

Un ejemplo es el de Pix4D, que desde septiembre de 2015 están impartiendo un entrenamiento en Nepal para enseñar a los estudiantes de ingeniería de la Universidad de Katmandú cómo utilizar aviones no tripulados y software de procesamiento de imágenes para una amplia gama de propósitos humanitarios y de desarrollo.

En el caso de un desastre como el terremoto que azotó a Nepal en la primavera de 2015, mapas y modelos producidos a partir de imágenes de drones podrán ayudar a las operaciones de búsqueda y rescate, evaluación de daños, reconstrucción y la preservación cultural.

En caso de desastre, los drones podrán ayudar a las operaciones de búsqueda y rescate, evaluación de daños, reconstrucción y la preservación cultural

También proporcionarán conexión a internet a lugares a los que no ha llegado todavía o que han perdido sus comunicaciones eventualmente a causa de algún desastre, complementando proyectos como Project Loon, de Google, una constelación de cientos de globos que dará la vuelta al mundo en 22 días y que será capaz de proveer una conexión a internet de 22 MB por segundo a una antena en tierra y 5 MB a un teléfono móvil.

Por su parte, Facebook ya ha terminado la construcción de Aquila 1, un gigantesco dron que se mantendrá a unos 27 kilómetros con energía solar. El dron podrá permanecer en la estratosfera durante tres meses y su labor será radiar Internet de banda ancha en las zonas rurales y de difícil acceso con los emisoras terrestres. Así, Facebook pretende crear una red de drones conectados, a través del láser, a unos receptores terrestres.

The Dron Nation

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El dron no solo puede ser el nuevo Eratóstenes, el nuevo Magallanes, el nuevo doctor Livingstone, y por extensión enmendarle la plana a Mercator y otros tantos proyectores y topógrafos del mundo, sino también ir mucho más allá, con un horizonte al frente tan o más prometedor del que había en su momento con los primeros ordenadores: turismo, investigación, viajes virtuales (usando, por ejemplo, un híbrido de drone y Oculus Rift), asistencia, transporte, previsión de terremotos (mapeando fallas con extrema precisión, como hace ya la NASA, y todo lo que la gente pueda necesitar. O imaginar.

En cualquier caso, el cielo, dentro de muy poco, estará cruzado continuamente por drones, como nubes de zánganos, desarrolladas por comunidades de profesionales y de makers, todos ellos intentando acomodarse a nuestras legislaciones y, sobre todo, a nuestra percepción individual y colectiva de lo que es la privacidad.

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