Estamos ante un sistema de conducción autónoma de nivel 2 que maravilla nada más verlo en acción, pero que también plantea preguntas importantes
Ahí está Luke, en su X-Wing, con R2-D2 detrás haciendo pitiditos como los módems de antaño. Están volando por el espacio, y Luke le dice a R2 que van al sistema Dagobah. R2 contesta con más pitidos, y al cabo de un momento Luke le responde.
—Eso es. Me gustaría mantener el control manual un rato.
La escena es de 'Star Wars: Episodio V - El Imperio Contraataca' (Irvin Kershner, 1980), y casi medio siglo después me encuentro recordándola porque, en algún momento, a uno le dan ganas de volver al control manual de un Tesla que conduce solo.
No muchas, la verdad, porque en Xataka hemos tenido la oportunidad de probar durante todo un día el sistema FSD (Supervisado) de Tesla y ya tenemos unas primeras impresiones positivas pero igual de cautelosas que el propio sistema. Comencemos.
FSD (Supervisado) y la importancia de los paréntesis
"Allá vamos", nos dijo la persona de Tesla en el asiento del conductor. Así comenzaba ese primer trayecto con el modo de Conducción Automatizada Total (Supervisada) de Tesla, más conocido por sus siglas en inglés, FSD. Las pruebas se realizaron en Ámsterdam, donde Tesla reunió a un grupo de periodistas europeos para probar de primera mano este sistema que acaba de ser aprobado oficialmente en Holanda.
Mientras todos esperábamos expectantes, la persona al volante simplemente dejó las manos encima de las piernas y los pies relajados, pero preparados para actuar. Y entonces el coche comenzó a moverse.
Nadie pisaba los pedales y nadie gira el volante. De lo primero ni te enteras, porque en realidad los pedales no se mueven. De lo segundo sí, y es algo que ciertamente llama la atención. Y lo hace porque el volante sí se mueve: gira solo, y lo hace con una precisión perfecta mientras tú miras impactado.
El efecto 'wow' es inevitable, porque una cosa es ver los vídeos de FSD que han pululado por las redes sociales todos estos años, y otra muy distinta vivir esa sensación en primera persona.
Antes de poder activar el modo FSD (Supervisado) es absolutamente obligatorio ver un pequeño vídeo tutorial en el que se explica cómo se puede activar o desactivar el sistema, qué opciones tiene y qué podemos esperar y no esperar de él. Y Tesla lo deja claro una y otra vez: el modo FSD (Supervisado) se llama "(Supervisado)" por algo. Porque aunque no conduzcas, debes supervisar. Eso significa que debes tener siempre los ojos fijos en la carretera y las manos y pies listos para tomar el control si se necesita.
Debes estar atento en todo momento, porque la responsabilidad de todo es absolutamente tuya.
Es importante dejarlo absolutamente claro. Esto no va de poder dormirte en el coche, ni de chatear con tus amigos en WhatsApp mientras conduces, ni de ver YouTube o consultar tu cuenta de Instagram o TikTok en el móvil mientras el Tesla conduce por ti.
No.
Este sistema permite que sea el Tesla el que controle todo en el trayecto para librarte de la conducción como tal. De lo que no te libra es de prestar atención cuando estás delante del volante. Esa responsabilidad no desaparece, y no sabremos cuándo lo hará... si es que lo hace algún día.
Lo que el sistema hace, y cómo lo hace
Dicho lo cual, insistimos, el sistema es espectacular. Su capacidad para circular en entornos urbanos es extraordinaria: completa rotondas, giros, se incorpora a las autopistas y carreteras o sale de ellas, frena y retoma la marcha automáticamente en los semáforos y las señales de stop, ceda el paso o en los pasos de cebra, y por supuesto —lo más impactante— parece que realmente lo ve todo.
Detecta peatones, vehículos, obstáculos, y como vimos en nuestras pruebas, hasta gente a caballo. Aquí, eso sí, el sistema detectaba a la persona montada, pero el caballo simplemente no aparecía en pantalla. No hubo susto en absoluto, pero fue un recordatorio de que el sistema tiene límites.
Ahí es donde las cámaras por las que Tesla ha apostado tienen el deber de cumplir con algo que los críticos dudan: ser realmente la forma perfecta de "verlo todo" al rededor del vehículo. Mientras otros optan por los potentes (pero imperfectos) LiDAR, Tesla ha demostrado que su sistema es realmente competente al combinar las cámaras con millones de kilómetros recorridos que alimentan su red neuronal. La experiencia es el mejor maestro, argumentan.
Y es difícil quitarles la razón. Al menos, según nuestra experiencia.
Los Tesla Model Y con FSD (Supervisado) se comportaron de forma absolutamente ejemplar en nuestras pruebas y lo pudimos verificar con diversas situaciones. Un autobús invadió todo el carril al girar justo cuando íbamos a tomar la curva, así que el Tesla frenó suavemente y esperó a que el autobús completara la maniobra para luego proseguir su camino.
https://www.ivoox.com/player_ej_164964075_6_1.html
En los diversos momentos en los que se encontró con ciclistas en la vía, adelantó solo cuando podía hacerlo tomando todas las precauciones, y era especialmente cuidadoso en cruces en los que había carriles bici.
Los ciclistas probablemente se sorprendieron de ver un coche que los respetaba más incluso que los humanos, y muchos saludaban dando las gracias sin saber que en realidad la persona al volante no había hecho nada.
En otro de los trayectos pasamos por Haarlem, un precioso pueblo cercano a Ámsterdam. La ruta nos obligó a pasar por calles estrechas en las que difícilmente pasaban dos coches, pero por las que el Tesla se desplazaba como si aquello fuera la Castellana.
Sorteaba peatones, ciclistas, otros coches en sentido contrario o el citado caballo con una precisión absoluta. Sin titubeos, con decisión y sobre todo, y esto es especialmente llamativo, con una suavidad asombrosa. Lo hacía como si tal cosa, cuando en algunas situaciones probablemente un conductor humano hubiera dado algún que otro frenazo o acelerón.
Esa suavidad no es solo agradable: también tiene consecuencias prácticas. Los Tesla ya son sorprendentemente eficientes en su consumo energético, pero esa conducción cautelosa los vuelve aún más ahorradores. En los aproximadamente 150 km que recorrimos en nuestras pruebas la media de consumo rondó los 124 Wh/km, una cifra notable. Respetar los límites de velocidad siempre favorece que los consumos se reduzcan y las autonomías se alarguen.
La gestión del cambio de carril también es llamativa. Si por algo se rige el modo FSD (Supervisado) es por el exceso de cautela, y suele situarse siempre en el carril más lento (el derecho, en nuestro caso) porque parece saber a la perfección que ir en el carril izquierdo supone a menudo sobrepasar los límites de velocidad.
El sistema respeta escrupulosamente esos límites, aunque el supervisor humano puede ajustar eso: bien con un porcentaje de desviación fijo, bien moviendo la rueda derecha del volante para fijar una velocidad distinta. Y si tomáis esa decisión, la multa os llegará a vosotros, porque es de nuevo importante recordar que todo lo que pase en el coche es vuestra responsabilidad.
Una última cosa sobre la supervisión: una vez activado el modo FSD, la cámara interior no para de vigilar. En cuanto detecta que no miramos la carretera durante más tiempo del debido, se activa una alerta visual.
Y el sistema es inmisericorde: al final de cada trayecto aparece una "puntuación" de atención. Si te has despistado más de la cuenta, el software puede desactivar la posibilidad de usar FSD (Supervisado) durante dos días. El castigo por no supervisar no es una advertencia: es un cierre de sesión forzado.
Aunque no conduces, al final conduces
Hubo en mi caso —y algo parecido le pasó a mi compañera Ana Boria, que me acompañó en el viaje y las pruebas— una clara evolución de nuestra percepción de FSD (Supervisado). Si uno va como pasajero o en el asiento del copiloto, la impresión que da es notable, pero rápidamente te relajas porque al fin y al cabo “hay alguien al volante” aunque no haga nada. La posible sensación de riesgo se desvanece porque uno asume (aunque no tenga por qué ser así) que el supervisor reaccionará si pasa algo.
Pero la cosa cambia cuando quien “va al volante” eres tú. Ahí pasas del efecto “¡wow!” a una sensación casi como de estar fuera del coche, o desde luego no como conductor/supervisor. Tu papel de espectador privilegiado provoca al poco otra percepción: la de que el Tesla conduce tan bien él solito que te puedes relajar.
Y ese es el error.
Y lo es porque precisamente es lo que no puedes hacer. O al menos, yo no pude. Como no tienes ni idea de por qué el Tesla toma las decisiones que toma cuando está en modo FSD (Supervisado), tienes que estar atento. Más incluso que si condujeras tú, porque cuando tú conduces, estás inevitablemente muy atento. Pero cuando quien conduce es la máquina, tienes constantemente esa sensación de “no sé yo si voy a reaccionar como debo si el Tesla hace algo raro”.
Es imposible saberlo, y eso, al menos en mi caso, provoca la sensación de que no solo tienes que estar atento: es que tienes que estar aún más atento que si condujeras. Es imposible relajarse del todo porque por muy bueno que sea FSD (Supervisado), los fallos ocurren.
El peligro de las promesas incumplidas
La llegada de este sistema a Europa es llamativa también por la nomenclatura utilizada. Probablemente uno de los grandes errores de Elon Musk a la hora de impulsar este sistema haya estado en bautizarlo con un nombre que lleva años llevando al engaño. Llamar a esto Conducción Totalmente Autónoma desde el principio (Full Self Driving) hizo que automáticamente los usuarios confirieran al sistema una capacidad que no podía ofrecer. Y claro, cuando se lanzó el sistema aquello era espectacular pero ojo, qué sustos.
Los primeros usuarios lo demostraron incluso en versiones tempranas del software: aparecían en vídeos leyendo el periódico o durmiéndose al volante porque total, el Tesla era (para ellos) un coche totalmente autónomo. Así lo indicaba el nombre del sistema.
El problema es que por supuesto no lo era. Musk no ayudaba a rebajar las expectativas: desde 2016 aseguró una y otra vez que la conducción autónoma de nivel 4 estaba al caer. Nunca cumplió esa promesa.
Musk acabó admitiendo que quizás se había emocionado con las capacidades de FSD, y de un tiempo a esta parte el discurso ha sido más comedido. No solo eso: la nomenclatura también rebaja las expectativas y las ataja con ese “Supervisado” entre paréntesis.
Es la admisión clara de que diga lo que diga Musk, esto no es un sistema de conducción autónoma de nivel 4. Lo que sí es es un prodigioso sistema de nivel 2 que apunta a un futuro en el que efectivamente no hará falta ni paréntesis ni supervisión. Verlo en acción desde luego hace pensar que ese futuro llegará más temprano que tarde, pero de momento la realidad es clara: esto no es ni mucho menos un coche autónomo.
¿Es perfecto? No. ¿Es impresionante? Desde luego
¿Es FSD (Supervisado) perfecto? Ni mucho menos. Aunque en nuestras pruebas no hubo sustos ni errores, otros análisis independientes y vídeos publicados por usuarios demuestran que el sistema puede cometer errores. Se pasa salidas de vías por las que debería haber ido, puede llegar a hacer giros prohibidos o invadir carriles, entre otros fallos documentados. El caballo que no aparecía en pantalla era solo un ejemplo anecdótico que vivimos en primera persona.
Aquí puede haber otros factores en juego —mala señalización, una cartografía no del todo precisa o mal interpretada—, pero incluso con estos errores hay buenas noticias. La red neuronal que controla el sistema FSD (Supervisado) se alimenta de todos los trayectos, y si ha habido fallos aprende de ellos para no repetirlos. Es un alumno aplicado, y siempre persigue el 10.
Y conviene no quedarse solo en los fallos. Son muchos los vídeos que se han publicado en redes o que la misma Tesla ha mostrado en los que se ve cómo usar FSD (Supervisado) puede salvar muchas vidas y lesiones. La capacidad de reacción de estos sistemas es muy superior a la de cualquier ser humano, así que pueden evitar obstáculos o por ejemplo frenar con una rapidez espectacular si se cruza un animal o una persona de repente. Es algo que insistimos, ha pasado.
De hecho, los datos de la NHTSA (algo así como la DGT de EEUU) indican que en 2023 hubo 40.000 muertes por accidentes de coche y 2,4 millones de lesiones. Según Tesla —y hay que subrayar que son datos del propio fabricante—, FSD (Supervisado) podría ayudar a reducir en un 80% esa siniestralidad en caso de adopción masiva: hasta 32.000 vidas salvadas y 1,9 millones de lesiones evitadas.
Tras 14.000 millones de kilómetros recorridos con este modo activado, Tesla registra siete veces menos colisiones importantes y siete veces menos colisiones menores que sin él. Son cifras que invitan al optimismo, aunque vengan de quien más interés tiene en que las creamos.
Cómo acceder a FSD (Supervisado) y cuánto cuesta
Holanda se acaba de convertir en el primer país europeo en el que los propietarios de un Tesla pueden acceder a FSD (Supervisado), pero hay aquí un requisito polémico: solo pueden hacerlo aquellos con vehículos basados en la plataforma HW4, lanzada en 2023.
Esta plataforma incluye los chips y componentes imprescindibles para poder usar FSD v14, que es la versión más reciente del software de asistencia a la conducción, y que es precisamente la que hemos probado.
Eso ha generado una polémica entre usuarios de modelos de Tesla más antiguos. Quienes poseen un coche con plataforma HW3 no pueden pasar de FSD v12, y por tanto no pueden disfrutar de todas las mejoras que Tesla ha ido implementando en este sistema.
La noticia ha sido un jarro de agua fría para esos usuarios leales que confiaron en Tesla pensando que podrían disfrutar de FSD en el futuro y ahora se encuentran con un trágico ejemplo de la obsolescencia programada: lo sentimos, tu coche es demasiado viejo para nuestro software más avanzado.
No solo eso: no se sabe si esos vehículos con HW3 podrán en algún momento disfrutar de FSD v14 o posteriores. Los responsables de Tesla no tienen información al respecto y de momento parece imposible averiguar si acabará apareciendo alguna solución para estos usuarios.
En cuanto al precio, hay dos modalidades: o pagan al contado 7.500 euros para poder disfrutar de FSD (Supervisado) y sus futuras versiones de forma indefinida, o pagan 99 euros al mes que permite activar o dar de baja el servicio según lo necesitemos.
Esta última alternativa es especialmente atractiva para aprovecharla por ejemplo en periodos en los que tengamos muchos trayectos o viajes largos a realizar —en vacaciones, por ejemplo— y da flexibilidad. Y si tenemos en cuenta que por tres euros al día tienes algo así como un chófer robótico que te lleva y te trae (aunque tengas que estar atento), la cuota parece razonable.
¿Llegará FSD (Supervisado) a España? ¿Cuándo?
No hay fecha para la llegada del sistema FSD (Supervisado) a España ni a otros países europeos, ni bajo qué condiciones. Los responsables de Tesla con los que hablamos no pudieron darnos apenas información al respecto, aunque aquí hay varios datos esperanzadores.
El primero, que la firma ya ha conseguido realizar trayectos de prueba con clientes en países como el nuestro, lo que ya es un paso llamativo. El segundo, que tanto en ciudades españolas como Madrid o italianas como la demencial (para el tráfico) Roma (y antes como Ámsterdam en Holanda) FSD demostró ya comportarse sin problemas.
Y la tercera y más significativa: el hecho de que en la presentación para prensa se mostraba la palabra "verano" como fecha estimada para la llegada de este sistema a otros países.
No era una promesa ni una confirmación oficial, cuidado, pero la esperanza de Tesla es clara, y es evidente que están trabajando a toda máquina para lograr que FSD (Supervisado) esté disponible en otros países europeos cuanto antes.
Aquí es necesario incluir un apunte importante: en Holanda el sistema está aprobado, pero sigue en fase de evaluación y lo seguirá estando durante tres años. Ese periodo permitirá comprobar y confirmar si realmente el software se comporta de acuerdo a la regulación y no provoca problemas y riesgos adicionales para otros vehículos o para los viandantes.
Lo que está claro es que FSD (Supervisado) abre un debate que va más allá del precio o del hardware. Gente mayor que pierde capacidad y reflejos al volante puede encontrar aquí una forma de alargar esa libertad que te da poder ir en coche a todas partes. También es una solución atractiva para conductores inseguros o con alguna lesión. Pero en todos esos casos, adoptar este sistema supone algo más que un desembolso importante: supone fiarse de una máquina para algo tan sensible como conducir un vehículo.
Por muy bueno que sea el sistema, eso introduce un riesgo. Uno distinto a que conduzcamos nosotros —porque está demostrado que nos despistamos y cometemos errores—, pero riesgo al fin y al cabo.
Y esa es, quizás, la pregunta que FSD (Supervisado) deja en el aire después de probarlo: no si el sistema es bueno —que lo es—, sino si estamos listos para confiar en él.
Luke, al final, prefirió el control manual. Por ahora, creo que yo también.
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