
La IA como psicólogo que siempre está disponible puede acabar saliendo muy caro
En la sociedad hay un debate bastante bien asentado en torno a cómo afectan las redes sociales a la salud mental de los más jóvenes e incluso se debate acerca de las posibles consecuencias que tienen, llegando a plantear límites muy claros para acceder a ellas. Sin embargo, mientras el foco estaba puesto en los algoritmos de recomendación de TikTok o Instagram, una nueva tendencia ha estado creciendo en silencio en las pantallas de millones de adolescentes: el uso de la IA generativa como terapeuta.
Nuevas terapias. Aquí, una investigación liderada por la RAND Corporation ha puesto sobre la mesa la magnitud de este fenómeno al analizar una muestra de 1.058 jóvenes de entre 12 y 21 años. Y las cifras dibujan un panorama bastante revelador al apuntar que el 13,1% de los adolescentes y adultos jóvenes utiliza inteligencia artificial generativa para obtener consejos sobre su salud mental.
Pero lo más preocupante es que este porcentaje se dispara hasta el 22,2% si nos fijamos exclusivamente en el grupo de mayor edad, es decir, de los 18 a los 21 años. Y aunque pueda defenderse como algo puntual, la realidad es que el 65,5 de estos usuarios acude a la IA con una frecuencia mensual o incluso mayor.
¿Funciona? Lo más llamativo que hemos sacado de este estudio no es solo que los jóvenes consideran la IA como un psicólogo, sino que los que acuden salen bastante contentos, puesto que un 92,7% de los usuarios afirmó que los consejos proporcionados por la IA les resultaron útiles.
Y entre las razones que esgrimen para su satisfacción destaca sobre todo la posibilidad de recurrir en cualquier momento a sus 'servicios', la ausencia de barreras económicas y, sobre todo, la sensación de privacidad y falta de juicio humano. Todo esto unido está convirtiendo a los grandes modelos de IA en la primera línea de contención emocional para la generación Z.
La otra cara de la moneda. Que una herramienta sea percibida como útil por el usuario no significa que sea clínicamente segura, porque la intersección entre la tecnología generativa y la psiquiatría es un terreno minado, y las principales instituciones médicas ya están levantando la mano.
En verano de 2025, la American Psychological Association emitió una advertencia oficial sobre los riesgos de depender de la IA para el diagnóstico o el tratamiento de trastornos mentales. Entre las razones que esgrimen, se destaca que los modelos de lenguaje están diseñados para predecir la siguiente palabra más probable y sonar empáticos y convincentes, pero carecen de comprensión real, contexto clínico y capacidad para gestionar crisis severas.
La seguridad. A este aviso se suma el demoledor contexto aportado por investigadores de la Universidad de Stanford, quienes también en 2025 evaluaron las respuestas de varios chatbots ante consultas sobre salud mental. Su conclusión fue preocupante al ver que en 1 de cada 5 casos, la inteligencia artificial proporcionó consejos que resultaban inseguros o inapropiados para la situación del usuario.
Un auténtico reto. Ahora mismo nos encontramos en un punto de inflexión donde la IA está llenando un vacío enorme en un sistema de salud mental que, a nivel global, se encuentra colapsado y es inaccesible para una gran parte de la población joven. Y además, prohibir o bloquear el acceso a estas herramientas no parece una solución realista frente a millones de usuarios que ya las han integrado en su rutina de bienestar emocional.
Es por ello que el verdadero desafío para las tecnológicas y las agencias de salud es doble: por un lado, mejorar las barreras de seguridad de los modelos para que deriven a los usuarios a los servicios de emergencia humana cuando sea necesario.
Imágenes | Daria Nepriakhina 🇺🇦
En Xataka | Hay un arma de destrucción masiva contra nuestra capacidad de recordar cosas: el estrés
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 2 Comentarios