China está viviendo su "momento DeepSeek" en tecnología sanitaria: así quiere convertirse en una potencia mundial de la salud

National Cancer Institute Unsplash
  • IA en atención médica, biotecnología, chips cerebrales y más

  • Su modelo apunta a tratamientos más accesibles, pero también intensifica la rivalidad con EEUU

Amparo Babiloni

Editora Senior - Tech

En China, se puede pedir cita con el médico desde WeChat, pero a veces no hace falta ni acudir al hospital: es posible resolver la consulta a distancia hablando con un médico o incluso con un avatar de IA. Son escenas que forman parte de la sanidad cotidiana del país, pero el salto tecnológico chino no termina en las consultas digitales. También está transformando el desarrollo de medicamentos, las interfaces cerebro-ordenador y la fabricación de dispositivos médicos. 

En una entrevista con Rest of World, la doctora Ruby Wang explica cómo China se ha convertido en una potencia emergente de la tecnología sanitaria y por qué sus avances podrían acabar beneficiando a pacientes de todo el mundo.

Sanidad digital. En China se llevan mucho las superapps: aplicaciones que ofrecen un sinfín de servicios en un único lugar, incluidos servicios de salud. Los pacientes pueden usar WeChat o Alipay para pedir cita en el hospital, consultar los resultados de una prueba, hablar con un médico de forma remota y hasta con un avatar IA. También utilizan IA para el triaje, el diagnóstico por imagen y el seguimiento de enfermedades crónicas, es una respuesta a la enorme presión asistencial y a las diferencias entre las grandes ciudades y las zonas rurales.

"Con una población enorme, tienes que priorizar la comodidad y el acceso porque no hay otra forma de cubrir las necesidades”, explica la doctora Ruby Wang. En su opinión, la diferencia respecto a países como Estados Unidos o Reino Unido es que la tecnología no se ha añadido a un sistema sanitario antiguo, sino que se ha convertido desde el principio en una parte central de la infraestructura médica china. Sin embargo, Wang reconoce que este mismo factor hace que el modelo chino sea difícilmente exportable porque "Occidente jamás aceptaría un avatar médico con inteligencia artificial".

China ya no sólo fabrica medicamentos. También desarrolla. De hecho, uno de los avances más significativo del país se está produciendo en la biotecnología y el desarrollo de nuevos fármacos. Su ventaja es que cuenta con una gran población para realizar ensayos clínicos, una amplia red hospitalaria, costes competitivos y una industria capaz de fabricar a gran escala. 

“China tiene científicos muy buenos que están desarrollando medicamentos muy buenos a una escala increíble”, afirma Wang. En su libro 'China Cure: The Rise of a Biotech, AI Medicine, and Global Health Superpower', la doctora compara este momento con el impacto de DeepSeek en la inteligencia artificial, pero señala que no es un avance repentino, "Fueron necesarias décadas de despilfarro, errores y esperas para recuperar el talento". 

Las dificultades. "Este año, la participación de China en los acuerdos globales de licencias de medicamentos podría alcanzar el 60%", dice Wang, que anticipa que en los próximos años "la proporción será aún mayor". Sin embargo, aunque China vaya como un tiro en desarrollo de fármacos, todavía tiene limitaciones. 

Su industria es especialmente competitiva en oncología, pero está menos madura en otras áreas como la inmunología. Además, muchas empresas chinas "saben cómo desarrollar un fármaco, pero no saben cómo venderlo ni cómo integrarlo en un ecosistema de salud". Por eso recurren a acuerdos con farmacéuticas occidentales, como el que firmaron con Pfizer valorado en hasta 10.500 millones de dólares para el desarrollo de doce medicamentos oncológicos.

Interfaces cerebro-ordenador. En marzo de este año China aprobó el sistema NEO de Neuracle para personas con lesiones medulares, convirtiéndose en el primer caso de interfaz cerebro-ordenador invasiva para uso comercial. Todo esto forma parte de una estrategia más amplia: China ha hecho de los chips una prioridad nacional, hasta el punto de que aparece en su último plan quinquenal de salud. 

"China cuenta con ventajas en todo el ecosistema: cadenas de suministro de electrónica y hardware, capacidad de ingeniería y fabricación, importantes centros clínicos, experiencia en IA y un sólido apoyo estatal", afirma Wang. El objetivo no es solo competir en los implantes más sofisticados, también es fabricar dispositivos médicos, equipos de ecografía y robots quirúrgicos más asequibles y fáciles de desplegar en países con menos recursos.

Tensiones geopolíticas. El ascenso de China como potencia sanitaria ha provocado recelo en Estados Unidos, que ha aplicado restricciones para controlar contratos públicos, inversiones y acuerdos en áreas de la biotecnología consideradas estratégicas. La doctora Wang critica esta visión y señala que "Los medicamentos no deberían estar sujetos a aranceles, ni desde un punto de vista ético ni legal, ya que el acceso a ellos es un derecho humano. Sin embargo, de alguna manera, lo están".

Wang advierte de que convertir la salud en una cuestión exclusivamente de seguridad nacional puede fragmentar la investigación, encarecer los tratamientos y dificultar que estos avances lleguen a otras regiones. A su juicio, "los productos chinos son más baratos y escalables, algo muy importante para los países en desarrollo", es decir, que lo que funciona en las zonas rurales de China también podría ser útil en países con pocos médicos y recursos limitados.

Imagen | National Cancer Institute en Unsplash

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