El calor extremo ha convertido a la "España fresca" del norte en un filón. Y las fortunas europeas están tomando nota

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El norte de España, Francia o Italia gana atractivo entre quienes quieren huir del calor, la sequía y el fuego

Carlos Prego

Editor - Magnet

No importa cuánto dinero guardes en el banco, todas las personas (pobres o acaudaladas) tenemos algo en común: no nos gusta cocernos a 40ºC. Incluso aunque tengas la casa aclimatada y una piscina en el jardín. Esa obviedad está haciendo que el mercado residencial europeo experimente un fenómeno curioso: cada vez es más habitual encontrarse con familias que deciden hacer las maletas y abandonar sus casas del sur por otras situadas en latitudes más septentrionales, lugares donde el calor, la sequía y la amenaza del fuego sean más llevaderos.

Es el tirón de la "Europa fresca".

Mirando al norte. Hace poco The Wall Street Journal (TWSJ) publicó un reportaje en el que incluía los testimonios de Gabriele Pohl y Florence Chapelier, dos mujeres con varias cosas en común. La primera es que parecen disfrutar de una situación económica desahogada. Pohl gestiona un negocio de coaching para directivos y Chapelier está vinculada al diseño arquitectónico. La segunda es que en los últimos meses ambas se han mudado de casa, abandonando regiones meridionales de Europa por otras más septentrionales… y frescas.

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"Sobrevivíamos, no vivíamos". Tras casi una década en la Costa del Sol, Pohl se trasladó a un pueblo de Galicia limítrofe con Portugal donde dispone de "agua de sobra, buena temperatura y campos verdes", tres elementos importantes para sus caballos. Sobre todo se ha librado de las semanas a 38ºC de su anterior hogar. 

Chapelier buscaba algo parecido. En su caso la mudanza la llevó a Normandía desde Aix-en-Provence, al sur de Francia. Allí, explica, la vida se había convertido en "una lucha constante contra el clima". "Solo sobrevivíamos, no vivíamos".

¿Dos casos anecdóticos? Para TWSJ se trata de algo más. En opinión del diario neoyorquino, ambas mujeres encarnan un fenómeno más amplio, aunque aún resulta difícil dimensionarlo: una fuga de europeos adinerados que deciden trasladarse al norte en busca de climas frescos. Personas como Chapelier o Phol abandonan zonas como la Costa del Sol para instalarse en áreas septentrionales de España, Francia o Italia donde no preocuparse por el calor o la sequía.

Más allá de los testimonios de ambas empresarias, The Wall Street Journal desliza algunas pistas que dibujan la tendencia: un saldo positivo en la migración interior de ciertas zonas del norte de España y un encarecimiento de la vivienda en varias regiones septentrionales que superan la media nacional. 

No ocurre solo en España. En Francia el precio de la vivienda en ciudades  de la costa atlántica repuntó un 9% durante el primer semestre mientras Burdeos, una ciudad castigada por los incendios, veía cómo los suyos retrocedían un 2%.

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"La demanda está cambiando". No es sorprendente. Hay estudios que confirman que el calor extremo o la polución afectan al precio de la vivienda. Para ser más precisos, una investigación publicada en 2025 concluyó que cada día extra con temperaturas por encima de 35ºC se asocia a una caída del 0,08% en los precios de venta y del 0,15% en los alquileres en las provincias afectadas. Por el contrario, esas condiciones aumentan los precios un 0,3% en las zonas más frescas. Los investigadores incluso hablan de "migración climática interna".

"Para los promotores e inversores inmobiliarios, esto pone de manifiesto las oportunidades rentables que ofrecen las regiones más frías, donde la demanda de vivienda está cambiando", añade Adrián Fernández-Pérez, profesor adjunto del University College de Dublín. La ecuación se complica si se tienen en cuenta los seguros y las primas de riesgo, que pueden sufrir subidas desiguales en función de la región que se analice y cómo de expuesta esté a los incendios forestales.

La "España fresca". TWSJ no es el primero en señalar que el clima está influyendo en el mercado. El año pasado CaixaBank Research publicó un informe en el que ya dejaba un aviso a navegantes: "Las compraventas crecen de forma más vigorosa en la 'España fresca', en el noroeste peninsular, mientras que las zonas turísticas tradicionales registran un avance más suave de la demanda".

Para demostrarlo publicó un gráfico que relaciona las temperaturas estivales con los mayores aumentos en compraventas de propiedades. En la parte alta destacan provincias frescas, como Lugo, Pontevedra, A Coruña, La Rioja, Asturias o Álava. En el conjunto de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi las operaciones por parte de extranjeros pasaron de representar el 1,8% en el cuarto trimestre de 2020 al 3,9% en 2024. En el Principado de Asturias suponen casi el 6% del total.

"Hemos notado un aumento". El interés de las grandes fortunas por propiedades del norte peninsular, regiones que hasta hace poco quedaban fuera de su radar, lo ha percibido también Paloma Pérez, directora ejecutiva en España de Sotheby´s International Realty. Así se lo reconocía en 2025 El País: "Hemos notado un aumento de este perfil de compradores en las regiones del norte".

Un mensaje similar comparte Engel & Volkers, que confirma la afluencia de compradores de EEUU en los Pirineos o Cantabria, donde destaca también los franceses. No solo buscan climas suaves. Les atrae la discreción, la posibilidad de vivir en zonas que no están saturadas y las diferencias de precios. Aunque en el mercado del lujo el precio del m2 no influye igual que el estándar, la brecha es evidente. Según Idealista, el m2 en Baleares se paga a casi 5.600 euros. En Asturias a 1.900, en Cantabria a 2.400 y en Galicia no llega a 1.700.

El turismo, mejor "frío". El interés por los paisajes frondosos y las temperaturas suaves de la Europa septentrional no se deja sentir solo en las inmobiliarias. En el sector turístico se habla ya de las "vacaciones frías", una forma de viajar que incluye entre sus prioridades el "confort térmico".

El objetivo ya no es pasar unos días tostándose bajo el sol en playas del Mediterráneo en las que se superan los 35ºC, sino huir del calor extremo, la sequía y los incendios. Una de las grandes beneficiadas de esa tendencia son las Highlands escocesas, un destino que antes estaba penalizado por su clima.

Poniendo los datos en contexto. Aunque el mercado inmobiliario emite señales de que el norte está ganando atractivo, sus datos siguen demostrando que cuando un extranjero se plantea comprarse una propiedad en España su foco de interés principal sigue estando en otras regiones. "A pesar del creciente interés, los porcentajes de compraventas por parte de extranjeros en esta zona son muy inferiores al promedio nacional (14,6% en 2024)", recuerdan desde CaixaBanck Research. En el Principado de Asturias ese porcentaje roza apenas el 6%.

Hay otro dato importante. Aunque el Cantábrico y Atlántico habitualmente presentan temperaturas más benignas que el sur peninsular, este verano tampoco escaparon a las olas de calor. En junio algunas estaciones cántabras superaron los 40ºC, igual que la provincia de Ourense. El norte tampoco se escapa del impacto de la sequía y, como quedó claro el año pasado, de los incendios forestales.

Imágenes | Enric Domas (Unsplash) y Frederick Adegoke Snr. (Unsplash)

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