
Aunque Artemis II sí fue a la órbita lunar, esta decisión no es un paso atrás
El diseño de Artemis III ha cambiado mucho con respecto a lo que se concibió en un inicio. Para empezar, inicialmente el objetivo era realizar ya el alunizaje. Después se planteó la posibilidad de no alunizar, pero probar el acoplamiento con el sistema de aterrizaje en la órbita lunar. Sin embargo, esto ya no será así. Se ha decidido probar todo en la órbita terrestre baja, ya que allí se pueden hacer las pruebas igual de bien y se reducen costes y riesgos. No obstante, este no es el único cambio que se ha anunciado últimamente sobre la misión.
Todos son ventajas. El viaje a la órbita terrestre baja es más sencillo, pero también ofrece más oportunidades. En Artemis III va a haber muchos vehículos implicados, pues no solo tendremos el cohete SLS y la nave Orión como en Artemis II. También entran en juego los sistemas de aterrizaje HLS de SpaceX y Blue Origin. Para viajar a la Luna hay ventanas de lanzamiento muy reducidas, mientras que la órbita terrestre baja ofrece más oportunidades de lanzamiento para todos estos vehículos. En caso de que sea necesario posponer una primera fecha, no habría que esperar mucho.
¿Para qué tanta propulsión? En Artemis I y II, el cohete que impulsó la nave, el SLS, contaba con una etapa superior de propulsión criogénica, que utilizaba combustibles criogénicos para dar un impulso extra al cohete y lograr escapar de la atracción gravitatoria terrestre. Pero esto ya no es necesario en Artemis III. No necesitan escapar de la Tierra, al contrario. Por eso, se ha eliminado esta etapa con el fin de ahorrar en combustible.
Ojo con el hueco. No se puede eliminar una etapa del cohete y dejarlo tal cual. El cohete está fabricado con un perfil concreto de peso y altura. Si se elimina una pieza sin más, se pierde parte de ese peso y se desequilibra. Por eso, esta etapa de propulsión se va a sustituir por un espaciador estructural. Es decir, una pieza que pesa y mide exactamente lo mismo, pero que no tiene ninguna función. La NASA ya ha avanzado mucho en su construcción.
Aquí no se tira nada. La etapa superior que se ha retirado se usará en Artemis IV, pues ahí sí que se viajará a la Luna y se necesita todo el impulso posible. Para la tercera fase será mucho más sencillo y barato volar sin él.
Orión+HLS. El principal objetivo de Artemis III será comprobar que la nave Orión y el HLS de SpaceX y Blue Origin se pueden acoplar adecuadamente. Una vez que se produzca ese acoplamiento, algunos miembros de la tripulación pasarían de Orión al HLS, para comprobar que se puede hacer el paso de un vehículo a otro y hacer las pruebas pertinentes.
Más permanencia en el espacio. Los astronautas de Artemis III permanecerán más tiempo en el espacio que los de Artemis II. Esto les permitirá obtener datos adicionales sobre los sistemas de soporte vital del Orión bajo condiciones tripuladas prolongadas.
Despacio y con buena letra. Las misiones Apolo fueron un salto al vacío, literalmente. Se logró ir a la Luna en varias ocasiones, pero el riesgo era muy alto. Durante todos estos años se ha hecho un estudio más exhaustivo de la Luna para diseñar las mejores condiciones de viaje. El objetivo era volver a nuestro satélite, pero no a cualquier precio. El viaje de vuelta ya ha comenzado, pero no vale la pena acelerarse en el último momento. Para hacerlo de forma segura y enviar muchas más misiones tripuladas en un futuro cercano, es importante que Artemis III sea una prueba segura.
Por eso son tan importantes estos cambios de diseño de la NASA. Eso sí, no podemos olvidarnos de que la NASA no es la única responsable. SpaceX y Blue Origin deben demostrar también que sus vehículos son seguros. El tiempo corre para todos.
Imagen | NASA
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