Anthropic, en su S-1: "Tenemos un historial de pérdidas y es posible que no generemos ingresos suficientes en el futuro"

Anthropic Salida A Bolsa

Una de las frases más compartidas del S-1 de Anthropic es también una de las más habituales en las salidas a bolsa de las grandes compañías

Andrés P. Mohorte

Subdirector de Xataka

La esperadísima salida a bolsa de Anthropic, la primera de un laboratorio frontera de la inteligencia artificial, ha generado un sinfín de reacciones. Las cifras apabullan: la compañía ha generado 16.000 millones de dólares durante los primeros seis meses de este año, registrando pérdidas de 80.000 millones en el mismo periodo de tiempo. Pese a todo, declara un margen del 10%, por primera vez positivo desde su nacimiento en 2021.

De forma resumida, Anthropic ya está ganando dinero en su operativa diaria en términos ajustados. Su gran problema es la revalorización de los bonos convertibles con los que se financió, la mayoría en manos de Amazon, y que aumentan conforme la empresa lo hace; y su verdadero lastre son los compromisos de compra firmados con los hiperescaladores, unos 265.600 millones de dólares a 30 de junio de 2026, con plazos de hasta 20 años.

Todo esto y mucho más aparece en su S-1, el folleto que toda empresa estadounidense debe publicar antes de salir a bolsa.

Seguramente en noviembre sabremos cómo interpretan los mercados las cuentas de Anthropic. Hasta entonces, lo que tenemos son fragmentos más o menos viralizados del documento. Si uno es un entusiasta de la IA, resaltará la gran diversificación de ingresos de Anthropic —más de 11.900 clientes con más de 100.000 dólares de gasto anual, muy lejos de la concentración pregonada anteriormente; según el NYT, ningún cliente supera el 10% de la facturación anual de Anthropic—.

¿Y si uno es un doomer, un pesimista de la IA? Tendría la tentación de compartir este párrafo incluido en la página 64 del S-1. Copiamos y pegamos literalmente, incluyendo las negritas:

Si no logramos gestionar de forma eficaz el crecimiento de nuestro negocio y de nuestras operaciones, es posible que no podamos mantener controles internos, sistemas de información y procesos de cumplimiento normativo eficaces, que nos enfrentemos a un mayor escrutinio regulatorio y que se dañe nuestra marca y nuestra capacidad para captar y retener clientes. Como consecuencia, nuestro negocio, nuestra situación financiera y nuestros resultados de explotación podrían verse afectados negativamente.
Tenemos un historial de pérdidas netas y es posible que no generemos ingresos suficientes para alcanzar o mantener la rentabilidad en el futuro.
Hemos registrado pérdidas netas todos los años desde nuestra fundación, con una pérdida neta de 1.500 millones de dólares en 2023, 8.300 millones en 2024 y 42.000 millones en 2025, y de 80.700 millones de dólares en los seis meses terminados el 30 de junio de 2026. Es posible que no logremos ni mantengamos la rentabilidad en el futuro.

Dentro captura:

La frase, sin duda, es llamativa. Cuando una empresa con pérdidas superiores a los 80.000 millones de dólares en apenas medio año incluye un disclaimer de esas características, merece la pena tomárselo en serio. Sucede que es algo habitual en todas las salidas a bolsa de las grandes empresas estadounidenses, en especial de las tecnológicas.

Un repaso al S-1 de Uber, al F-1 de Spotify y al S-1 de SpaceX, tres empresas de menor capitalización a la prevista por Anthropic —2 billones de dólares en el supuesto más optimista— pero de proporciones gigantescas igualmente, devuelve frases similares en sus respectivos documentos. Uber, en concreto, declaraba haber "incurrido en pérdidas significativas desde su creación"; Spotify admitía que quizá "no sería capaz de generar suficientes ingresos para ser rentables".

Son fórmulas calcadas a la empleada por Anthropic y no es casual. Su S-1 incluye 94 páginas de riesgos asociados a la compra de sus acciones. Esto sí es excepcional, dado que duplica las precauciones sugeridas por otras empresas en sus salidas a bolsa, pero obedece a un mismo patrón: protegerse legalmente ante hipotéticas demandas de inversores en caso de que la empresa no sea rentable a medio plazo. En esencia, el S-1 advierte a los futuros inversores que si pierden dinero con Anthropic no es culpa de Anthropic, ellos avisaron.

La naturaleza explosiva de las empresas tecnológicas, con operativas a pérdidas durante años y sostenidas por inversores privados en líneas de crédito infinitas, resalta lo que, por otro lado, son los riesgos inherentes a meter tu dinero en bolsa. Algo siempre puede salir mal. Anthropic, como Uber y Spotify antes, no es rentable ahora mismo; su valor reside en la tecnología que maneja y en sus capacidades futuras, tanto desde un punto de vista técnico como financiero. 

Siguiendo el ejemplo de Uber: fundada en 2009, no declaró beneficios operativos hasta 14 años después; solo en 2023, cuatro años después de salir a bolsa, salió de los números rojos. El riesgo existía, pero a largo plazo era una apuesta ganadora.

La descomunal dimensión de la industria IA magnifica los riesgos inherentes a toda salida a bolsa. Y el discurso polarizado en torno a su viabilidad económica también, de ahí la viralización de un oscuro párrafo estándar en el S-1 de Anthropic. El gran paso de la empresa dirigida por Dario Amodei debería resolver una de las grandes preguntas de la IA: ¿estamos ante una burbuja que camina inevitablemente hacia la ruina o nos encontramos ante el negocio más rentable de todos los tiempos?

Por si el fin del mundo llega, su folleto se pone la venda antes de la herida.

Imagen | S-1 de Anthropic

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