Sony WF-1000XM3, análisis: la cancelación de ruido de estos auriculares inalámbricos es un arma devastadora para sus competidores

La tecnología de cancelación de ruido que introdujo Sony el año pasado en los auriculares WH-1000XM3 marcó un punto de inflexión para esta marca. Y es que este modelo no solo exhibió una cancelación muy eficiente en nuestro análisis en solitario; también se impuso a todos sus competidores en la comparativa de auriculares Bluetooth con cancelación de ruido que publicamos a finales del año pasado. Aunque, eso sí, seguido muy de cerca por los también estupendos Bose QuietComfort 35 II.

Los auriculares a los que vamos a dedicar este análisis llegan amparados por una característica muy atractiva: han heredado en gran medida la tecnología de cancelación de ruido del modelo WH-1000XM3. Sin embargo, entre ambas soluciones hay una diferencia muy importante: los auriculares que lanzó Sony el año pasado son circumaurales, por lo que envuelven nuestras orejas, mientras que los que vamos a analizar tienen un diseño intraural, lo que quiere decir que van colocados en el interior del pabellón auditivo. Y esta diferencia representa un reto cuando la prioridad es ofrecer una cancelación de ruido lo más eficiente posible. Veamos si los nuevos WF-1000XM3 están a la altura de nuestras expectativas.

Sony WF-1000XM3: especificaciones técnicas

En la tecnología de cancelación de ruido de estos auriculares indagaremos un poco más adelante, por lo que en esta sección del análisis vamos a profundizar en su arquitectura sonora. De reproducir el espectro de frecuencias audible, que se extiende desde los 20 Hz a los 20 kHz, se responsabiliza un diafragma de 6 mm de diámetro acoplado a una bobina de CCAW (Copper-Clad Aluminium Wire). El material utilizado en la bobina es un fino hilo con núcleo de aluminio revestido por una cobertura de cobre que tiene unas propiedades eléctricas muy interesantes, y, a la par, es más ligero que los conductores que solo utilizan cobre. Esta es la razón por la que las bobinas de CCAW son utilizadas con frecuencia por los fabricantes de auriculares.

El imán que se encarga de interaccionar con la bobina gracias a la mediación de un campo magnético que en última instancia provoca el desplazamiento del diafragma es de neodimio. Este elemento químico se utiliza habitualmente en la fabricación de imanes permanentes debido a su capacidad de generar campos magnéticos de mucha intensidad. De hecho, los imanes de neodimio son los más utilizados en las cajas acústicas para aplicaciones de alta fidelidad gracias a su alta calidad, por lo que es una buena noticia que nos los encontremos también en unos auriculares con un precio relativamente alto, como el que tienen estos WF-1000XM3.

De reproducir el espectro de frecuencias audible, que se extiende desde los 20 Hz a los 20 kHz, se responsabiliza un diafragma de 6 mm de diámetro acoplado a una bobina de CCAW (Copper-Clad Aluminium Wire)

De excitar el altavoz alojado en el interior de cada intrauricular se responsabiliza el procesador QN1e, que es el mismo chip que se encarga de llevar a cabo el procesado que hace posible la cancelación del ruido. Esto significa, sencillamente, que este procesador también actúa como un amplificador, pero hace algo más: se encarga de la conversión de la señal del dominio digital al analógico, por lo que ejerce como un DAC. Este paso es necesario porque la señal que reciben los auriculares a través de la interfaz Bluetooth es digital, por lo que debe ser transportada al dominio analógico para que pueda ser amplificada con el propósito de excitar el diminuto altavoz de cada auricular.

Una innovación interesante introducida por Sony en estos auriculares a la que merece la pena que dediquemos unas líneas es la manera en la que ha implementado la conexión con nuestro smartphone. El chipset Bluetooth de estos auriculares permite que cada unidad, cada auricular, se comunique directamente con nuestro móvil, por lo que el auricular izquierdo recibe el canal musical izquierdo, y el auricular derecho recibe el canal derecho. Puede parecer de Perogrullo, pero no lo es si tenemos presente que lo habitual en los enlaces Bluetooth es que el auricular derecho reciba los dos canales de audio y sea el responsable de enviar al auricular izquierdo únicamente el canal que le corresponde reproducir. La nueva implementación de Sony nos ofrece, sobre el papel, una conexión más estable, una latencia más reducida y un consumo más bajo que la transmisión Bluetooth en serie estándar.

SONY WF-1000XM3 Características
ACOPLAMIENTO Intrauricular
RECINTO Cerrado
TRANSDUCTOR Electrodinámico
DIAFRAGMA 6 mm de tipo cúpula y con bobina de CCAW
IMÁN Neodimio
RESPUESTA EN FRECUENCIA 20 Hz a 20 kHz
CANCELACIÓN DE RUIDO
PROCESADOR DE SONIDO Noise Cancelling HD QN1e
BLUETOOTH 5.0
PERFILES BLUETOOTH A2DP, AVRCP, HFP y HSP
NFC
AUTONOMÍA MÁXIMA EN REPRODUCCIÓN Y CON CANCELACIÓN DE RUIDO 6 horas
TIEMPO DE CARGA DE LOS AURICULARES 1,5 horas
TIEMPO DE CARGA DE LA FUNDA 3,5 horas
PESO DE LOS AURICULARES 2 x 8,5 g
PESO DE LA FUNDA 77 g
INTERFAZ DE CONEXIÓN DE LA FUNDA DE CARGA USB de tipo C
COLORES DISPONIBLES Plata y negro
PRECIO 250 euros

Un vistazo a…
¿Son unos auriculares caros siempre mejor que unos económicos?

Construcción y ergonomía: hechos para acompañarnos a todas partes

La construcción y el acabado tanto de los auriculares como de la funda de carga que utilizaremos para transportarlos y reponer la batería son los que cabe esperar de un producto de 250 euros. El recinto de los intrauriculares es de plástico, pero es un policarbonato de buena calidad que, combinado con la ligereza de cada unidad (cada auricular pesa 8,5 g), debería soportar sin problema las caídas siempre que, eso sí, no sean demasiado agresivas. Lo mismo sucede con la funda de carga. También está fabricada en un policarbonato de buena calidad que, además, tiene un tacto rugoso muy agradable que puede ayudarnos a prevenir caídas accidentales. Y su tapa de aluminio es bonita y elegante.

Como mencioné en los primeros párrafos del análisis probablemente el reto más importante al que se enfrentan estos auriculares no es otro que ofrecer una cancelación del ruido eficaz a partir de su acoplamiento intraural. Los auriculares circumaurales lo tienen más fácil porque el hecho de que el recinto envuelva completamente nuestra oreja le permite atenuar mucho el ruido exterior, impidiendo que buena parte de la energía de las ondas sonoras sea capturada directamente por el pabellón auricular. Sin embargo, los intrauriculares no cuentan con esta ventaja porque el pabellón de nuestra oreja queda desnudo. La única opción para atenuar lo máximo posible el ruido exterior pasa por bloquear completamente el canal auditivo externo, de manera que en la medida de lo posible solo percibamos el sonido reproducido por los auriculares.

Esta necesidad justifica la importancia que tiene elegir las almohadillas adecuadas y colocarnos correctamente cada auricular. De hecho, si queremos disfrutar la cancelación de ruido más eficiente posible es crítico que nos esmeremos en estos dos apartados. Afortunadamente, Sony nos ofrece de serie junto a este producto siete parejas de almohadillas (las seis que podéis ver en la siguiente fotografía y una más que viene preinstalada) de distinto tamaño. Cuatro de estas parejas son de silicona y tienen un tacto suave, y las otras tres son de goma y tienen un acabado rugoso (Sony las llama ‘de goma de alta fricción’). Estas últimas son las que debemos elegir si queremos obtener la sujeción más estable de los auriculares en el interior de nuestra oreja.

Para que la cancelación de ruido rinda al 100% es esencial que elijamos las almohadillas apropiadas

A pesar de que su recinto es bastante voluminoso, estos auriculares son cómodos. Una vez que hemos encontrado las almohadillas que mejor se adaptan a la forma y el tamaño de nuestro canal auditivo, y que nos hemos colocado correctamente los auriculares, cuesta muy poco acostumbrarse a ellos. Sin duda, ayuda su relativa ligereza, pero también el eficaz reparto del peso de los componentes alojados en el interior de cada auricular. Además, la fijación es muy estable, sobre todo si elegimos las almohadillas de goma rugosa. Estos intrauriculares no han sido diseñados para practicar deporte con ellos, pero es posible someterlos a vibraciones de cierta intensidad sin que por ello se desprendan de nuestras orejas. No los utilizaría para correr en exteriores, pero no veo por qué no podría usarlos, por ejemplo, en el interior de un gimnasio.

Llegamos, por fin, a una de las características críticas de cualquier producto inalámbrico: su autonomía. Las cifras que anuncia Sony son muy atractivas: 6 horas de reproducción con la cancelación de ruido activada y 8 horas con ella desactivada, 9 horas en espera con la cancelación habilitada y hasta 15 horas en espera con la cancelación de ruido desactivada. Sobre el papel no están nada mal, pero, por supuesto, he puesto a prueba su autonomía en condiciones de uso reales. Y en este contexto la buena noticia es que las cifras de Sony son honestas.

Su autonomía con la cancelación de ruido activada e invirtiendo un 80% del tiempo en la escucha de música y un 20% en reposo oscila entre 6,5 y 7 horas

Su autonomía con la cancelación de ruido activada e invirtiendo un 80% del tiempo en la escucha de música y un 20% en reposo oscila entre 6,5 y 7 horas en función del nivel de presión sonora al que nos gusta escuchar nuestra música favorita. Por otro lado, si reproducimos música sin utilizar la cancelación de ruido la autonomía oscila entre 7,5 y 8 horas, y en espera con la cancelación de ruido activada la autonomía roza las 9 horas que anuncia Sony. Estas cifras son muy atractivas, pero hay un dato más que nos interesa tener en cuenta: la funda de carga nos permite cargar la batería de los auriculares al 100% tres veces antes de que nos veamos obligados a conectarla al puerto USB de nuestro ordenador para reponer su batería. Es lo que dice Sony, y, efectivamente, durante mis pruebas la funda ha conseguido cargar completamente los auriculares tres veces consecutivas.

La autonomía de estos auriculares me parece estupenda, pero debo ponerles una pequeña pega en este contexto. Desde la app que instalamos en nuestro móvil podemos consultar en tiempo real la batería restante de los auriculares, pero no la de la funda, lo que nos obliga a recordar cuántas cargas hemos llevado a cabo si no queremos quedarnos «colgados». Es una pega pequeña y no estropea la experiencia en absoluto, pero sería interesante que Sony incluya esta prestación en las próximas revisiones de estos auriculares.

Experiencia de uso: así rinde su cancelación del ruido

Familiarizarse con la app de Sony que nos permite actuar sobre el comportamiento de estos auriculares es pan comido. Está disponible para iOS y Android, y su interfaz es intuitiva y lo suficientemente sencilla para que no tengamos decenas de parámetros de ajuste y opciones de personalización. Contempla lo esencial, lo que realmente importa para adecuar el comportamiento de los auriculares a nuestras preferencias, y me parece una buena idea que sea así.

Uno de los parámetros más importantes es el que nos permite activar y deshabilitar la cancelación de ruido, así como controlar el nivel del sonido de ambiente. Podemos pedir a la app que habilite la máxima supresión del ruido de ambiente, pero también podemos activar un nivel intermedio que atenúe el ruido lo bastante para que disfrutemos nuestra música, pero no tanto como para que desconectemos totalmente de nuestro entorno. Esta opción puede ser útil, por ejemplo, si escuchamos música a través de los auriculares mientras caminamos por la calle porque nos permite seguir en cierto modo al tanto de lo que sucede en nuestro entorno. La app contempla veinte niveles diferentes de atenuación del ruido de ambiente.

El control de sonido adaptativo identifica si estamos moviéndonos para actuar sobre la cancelación de ruido y la atenuación del sonido de ambiente

También incorpora un ecualizador que nos permite enfatizar o aligerar con bastante flexibilidad un rango determinado del espectro de frecuencias audible para, por ejemplo, reforzar el extremo grave. Si no queremos actuar directamente a este nivel podemos activar cualquiera de los modos de ecualización predefinidos, siempre que, eso sí, alguno de ellos nos guste. Otro parámetro en el que merece la pena que nos detengamos un momento es el control de sonido adaptativo, que permite a la app identificar si estamos o no moviéndonos para actuar de forma automática sobre la cancelación de ruido y la atenuación del sonido de ambiente. Si activamos esta opción la app toma el control del comportamiento de los auriculares.

Además, Sony ha instalado en el recinto de cada auricular un sensor de proximidad que les permite identificar si los tenemos o no puestos. Esta prestación es útil porque nos permite detener la reproducción de forma automática si, por ejemplo, alguien se acerca a nosotros para decirnos algo. Solo tenemos que quitarnos uno de los auriculares. En ese momento se detendrá la reproducción y se reanudará automáticamente cuando volvamos a colocarnos el auricular. Esta característica también es útil a la hora de ahorrar batería porque permite a la app contabilizar el tiempo que transcurre desde el momento en el que nos quitamos los auriculares para apagarlos cuando hayan pasado cinco minutos sin que nos los coloquemos o los pongamos en la funda de carga.

Sony ha instalado en el recinto de cada auricular un sensor de proximidad que les permite identificar si los tenemos o no puestos

Cuando necesitamos actuar sobre la cancelación de ruido y la atenuación del sonido de ambiente no es imprescindible que recurramos a la app; también podemos tocar la superficie táctil del auricular izquierdo para activar y desactivar estas funciones. El panel táctil del auricular derecho está reservado por defecto para el control de la reproducción, de manera que podamos pausarla, reanudarla y saltar a la siguiente pista o la anterior dando uno o varios toques sobre el recinto del auricular. Y si el toque es sostenido lo que conseguiremos es interactuar con el asistente de voz integrado en nuestro smartphone, que puede ser Google Assistant, Siri o Alexa.

Una última prestación del panel táctil del auricular derecho es la posibilidad de colocar nuestra mano sobre él cuando necesitamos detener la reproducción con rapidez pero solo durante unos segundos para bajar el volumen de la música de forma instantánea. Es útil si de repente alguien reclama nuestra atención, y el volumen recuperará su estado inicial tan pronto como retiremos nuestra mano.

Todo lo que hemos visto hasta ahora pinta muy bien, pero quedaría deslucido si la cancelación de ruido, que es la prestación más atractiva de estos auriculares, no estuviese a la altura. Pero sí lo está. De hecho, se acerca, sin igualarla, a la eficiencia de la tecnología de cancelación del modelo circumaural WH-1000XM3. Sony asegura que estos auriculares consiguen suprimir el ruido de ambiente con la misma eficacia que el modelo WH-1000XM2, lo que los coloca un paso por detrás del modelo circumaural lanzado por la marca japonesa el año pasado. Mi percepción coincide con esta valoración, pero esto no significa en absoluto que estos intrauriculares no nos ofrezcan una cancelación del ruido lograda. Su eficiencia en este terreno es sobresaliente, y esto tiene mucho mérito en un modelo con acoplamiento intraural.

El algoritmo de cancelación nos ofrece el mejor resultado cuando suprime sonidos de ambiente constantes y persistentes, como el ruido de las turbinas de un avión o del rozamiento de las ruedas de un tren contra las vías

El algoritmo de cancelación nos ofrece el mejor resultado cuando suprime sonidos de ambiente constantes y persistentes, como, por ejemplo, el ruido de las turbinas de un avión o del rozamiento de las ruedas de un tren contra las vías. He tenido la oportunidad de probar estos auriculares en estos escenarios de uso y consiguen atenuar este ruido casi totalmente. Para lograrlo los ingenieros de Sony han introducido en cada auricular dos micrófonos, uno de alimentación anticipada y otro de retroalimentación, que tienen como objetivo recoger el máximo ruido de ambiente posible. Cada auricular incorpora su propio procesador QN1e, de manera que este chip es el responsable de analizar las características del ruido de ambiente y generar una onda de sonido opuesta que sumada a la onda originada por el ruido ambiental consigue suprimirlo.

El procesador QN1e tiene una resolución de 24 bits, y, como he mencionado en los primeros párrafos del análisis, también incorpora la lógica de amplificación y el DAC que se responsabiliza de transportar la señal de audio del dominio digital al analógico. Por esta razón, una vez que ha generado la onda de sonido opuesta a la señal originada por el ruido ambiental y ha sumado ambas señales procesa la información restante junto a la señal musical procedente de la interfaz Bluetooth y envía esta información al DAC para llevar a cabo la conversión D/A. Y, por último, la señal analógica pasa al amplificador, que es el responsable de excitar el pequeño altavoz alojado en el interior del recinto de cada auricular.

Calidad de sonido: «pisando los talones» al modelo WH-1000XM3

Para poner a prueba la calidad de sonido de estos auriculares recurrí a temas con calidad de máster de estudio (24 bits y 96 kHz), calidad CD (16 bits y 44,1 kHz) y MP3 (320 Kbps) que conozco muy bien y están impecablemente grabados. Algunos de estos cortes son ‘Redbud Tree’, de Mark Knopfler; ‘You make me feel like a natural woman’, interpretado por Susan Wong, y ‘Spanish Harlem’, de Rebecca Pidgeon. ¿El resultado? Después de utilizar estos auriculares durante muchas horas consecutivas y con todo tipo de música (rock, reggae, jazz, clásica, pop, etc.) mi valoración es muy positiva. En mi opinión están a un nivel equiparable al de los mejores intrauriculares en la órbita de los 300 euros que he probado hasta ahora, como los ya descatalogados pero aún estupendos Sennheiser CX 980, que no son inalámbricos.

Su cualidad más atractiva es su baja distorsión incluso a niveles de presión sonora muy respetables

Su cualidad más atractiva es su bajo nivel de distorsión incluso cuando subimos el volumen hasta alcanzar un nivel de presión sonora peligroso para nuestros oídos. Esta reducida distorsión subjetiva nos permite utilizar los auriculares durante muchas horas consecutivas sin que apenas aparezca la siempre molesta fatiga auditiva. Y esta es, sin duda, una noticia estupenda. Además, los agudos son detallados y nada metálicos, y las voces cálidas y con peso, por lo que incluso una buena grabación de jazz vocal concebida para ser escuchada en un equipo de alta fidelidad es muy disfrutable. Basta escuchar cualquier tema de, por ejemplo, Diana Krall, para darse cuenta de que estos auriculares nos ofrecen una experiencia muy lograda con cualquier género musical.

He dejado intencionadamente para el final la habilidad con la que reproducen el extremo grave porque este es el rango de frecuencias que habitualmente se les atraganta a los intrauriculares. Su grave tiene pegada y es detallado, pero está bien integrado con el resto del espectro de frecuencias audible, por lo que no enmascara en ningún momento los medios, un defecto presente en muchos de los auriculares que he probado. Para mí esta es una virtud, pero comprendería que a un aficionado al rock o al heavy su capacidad de entrega de graves le deje con ganas de más. Eso sí, debo precisar que yo utilizo una ecualización plana, por lo que es posible incrementar la presencia del extremo grave actuando sobre el ecualizador integrado en la app. Quien quiera un grave más contundente puede obtenerlo, pero es probable que el sonido global quede desbalanceado. En cualquier caso, es una preferencia tan respetable y válida como la ecualización plana que me gusta a mí.

Sony WF-1000XM3: la opinión de Xataka

Estos auriculares van a dar mucho que hablar durante las próximas semanas. Y es que llegarán a las tiendas el próximo 9 de agosto decididos a ponérselo difícil a los demás intrauriculares inalámbricos que compiten en la franja que va desde los 200 a los 400 euros. Su calidad de sonido y su autonomía les permiten competir de tú a tú con los modelos más atractivos que podemos encontrar actualmente en el mercado, pero este producto de Sony tiene a su favor una baza que no está al alcance de sus rivales: su lograda cancelación de ruido.

La combinación de estos tres ingredientes pone a nuestro alcance una receta a la que es difícil resistirse. Y a la que no es fácil poner pegas. De hecho, las únicas dos características que echo de menos en este modelo son, como he explicado en el análisis, la ausencia en la app de un indicador de la batería restante en la funda de carga, y también que la base de este accesorio no sea plana. Curiosamente la base de la funda es cóncava, y este diseño nos impide colocarla erguida sobre una superficie estable cuando necesitamos manipular los auriculares. Para tomar la fotografía que tenéis debajo de estas líneas tuve que sujetar la funda por detrás con un objeto que la mantenía erguida. En cualquier caso, estas dos pegas son lo suficientemente poco relevantes para no ensombrecer lo buenos que son estos auriculares. Muy recomendables.

Este producto ha sido cedido para la prueba por parte de Sony. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

Sony WF-1000XM3 - Auriculares True Wireless Noise Cancelling (hasta 32h de batería, Bluetooth, detector de sonido ambiente, optimizado para Asistente de Google, carga rápida), color gris

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