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Desde el vinilo a la música en digital: 17 discos que nos hacen felices

Desde el vinilo a la música en digital: 17 discos que nos hacen felices
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En ese riff viene lo bueno; no, mejor en ese crescendo; para nada, la felicidad es esa balada orquestada. Una sensación tan deseada acaba transformando singles y discos en trabajos atemporales, queridos por todos y convertidos en una banda sonora repleta de recuerdos. El misterio de por qué hay canciones que nos transmiten esto seguirá presente. Viajamos con gusto a los 60 para ir saltando hasta la actualidad, la era de YouTube, al tiempo que disfrutamos de estos 17 discos que nos hacen felices.

Love - Forever Changes (1967)

Hay dos teléfonos rojos que generan felicidad en cuanto suenan. Uno lo cogía Peter Sellers para hablar con el presidente de la Unión Soviética sobre ciertas bombas y el otro era propiedad de Arthur Lee entre arpegios de guitarra al tiempo que cantaba que creía en la magia y quería su libertad. Bryan Maclean, otra de las piezas fundamentales de Love, firmaba y cantaba el himno más alegre a la soledad, él estaría solo de nuevo pero con 'Alone Again Or' y Forever Changes (1967, Elektra) ese momento se pasa mejor.

The Kinks - The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968)

Todos hemos querido fundar el mejor club secreto con los colegas, haber sido admitidos en aquella pandilla o en aquel equipo que ni nos conocían. Aunque en ningún caso tenían una presentación tan buena como la que escribió Ray Davies para su The Village Green Preservation Society (1968, Pye). En un momento en el cual los de Lennon y los de Jagger polarizaban el Pop había quien sabía escoger su bando y era feliz viendo el 'Picture Book' de The Kinks.

Sly & The Family Stone - Stand! (1969)

El Soul se había vuelto festivo en muchas manos. Ray Charles y James Brown lo habían sexualizado y subido de revoluciones, Berry Gordy lo había convertido en la gallina de los huevos de oro hacia el Pop y mientras Sly Stone y su familia se estaban dedicando a adelantar al Disco casi una década antes. La felicidad es un álbum como Dance to the Music (1968, Epic), hedonista y psicodélico, para no parar de bailar. Esa jovialidad entraba fácil y podía utilizarse como reivindicación en un momento crucial para los negros en Estados Unidos. Stand! (1969, Epic) es la protesta de fiesta.

Curtis Mayfield - Curtis (1970)

Tras llevar más de una década viviendo la música en grupo en primera línea, transformando el Doo-Wop al Soul con The Impressions, Curtis Mayfield se decidió a comenzar los 70 como el rebelde que era. Antes había dejado a la todopoderosa ABC-Paramount para fundar su propio sello, Curtom, convirtiéndose pionero en este aspecto, dejó sus amables canciones para situarse al frente de la reivindicación social para lograr los derechos civiles de los ciudadanos negros y para ello fue cambiando el Funk con una producción y un ritmo hasta entonces inéditos. Curtis (1970, Curtom) es la perfección.

Marvin Gaye - What's Going On (1971)

La felicidad es Marvin Gaye cantando 'What's Going On' en bucle. Él lograba superar todos sus complejos, su amor ausente y la incomprensión familiar para hacernos felices por más que por dentro pudiese experimentar el sentimiento opuesto. "Sólo el amor puede vencer al odio" le cantaba un joven y exitoso Gaye que veía cómo su momento de éxito absoluto iba a llegar después de habérsele resistido durante los 60. Un álbum que amansó a todos, salvo a una bala recubierta de envidia y de resentimiento paternal en 1984.

The Rolling Stones - Exile on Main St. (1972)

En 1972 ya eran ídolos mundiales, adorados por millones de groupies y con cuentas bancarias que buscaban brindar con los impuestos franceses. The Rolling Stones se gustaban y cuando esto llegó a pasar empezó su leyenda. Habían encontrado su sonido, Mick Jagger y Keith Richards habían asimilado bien todas las lecciones musicales de sus ídolos y compañeros de fatigas, algunos como Brian Jones ya fallecidos, y lo más importante: Mick Taylor seguía estando con ellos en la sombra. Exile on Main St. (1972, Rolling Stones) es la fiesta del Rock & Roll entre grandes orgías, excesos y hits.

Vainica Doble - Heliotropo (1973)

"Sumergirme en su embrujo y aturdirme una y otra vez". Heliotropo (1973, Ariola) es la oda a la felicidad cotidiana, a las pequeñas cosas que solo Vainica Doble (Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen) lograron retratar con tanta calidez y amor. Son tu madre y abuela cantando una nana, ignorando cualquier problema externo, son una pareja que disfrutaba de las habaneras a su primer amor y soñaban con viajar a Hawai en una época gris, quienes vivían en su propia psicodelia eterna.

Prince and The Revolution - Purple Rain (1984)

Las motos lloran la ausencia de las chorreras sobre su asiento, por más que acabasen pintadas de púrpura no han superado que Prince ya no las conduzca. Él quería su propia historia, un álbum transformado en película, con taquillazo y nominaciones a los Razzie (un año antes Michael Jackson acababa de lanzar su 'Thriller'). Las vueltas de 1999 (1982, Warner Bros.) se habían quedado cortas, él y su banda de acompañamiento, The Revolution, necesitaban aumentar la leyenda a lo grande. Más de 8 minutos de duración plasmaron ese estado, entre riffs, sintetizadores y arreglos. 'Purple Rain' estaba aquí.

Grandmaster Flash & The Furious Five - The Message (1982)

El Funk se había transformando en distintas versiones a lo largo de los años, del Disco al primer Hip Hop. En manos de Grandmaster Flash la magia estaba asegurada. "It's now the time" aseguraban los distintos MC que formaban el grupo de acompañamiento del multifacético Flash, The Furious Five. Era el momento de cambiar la música a través de los platos, de la rima y del vacile. 'The Message' fue su obra maestra. Siete minutos que adelantaron todo tipo de escenas, entre las que se encuentra la cultura del sampleo con recuerdos a Chic, Blondie o Queen. La selva urbana tenía su banda sonora moderna con Melle Mel y Duke Bootee como MC.

Fingers, Inc. - Another Side (1988)

A finales de los 80 estaba surgiendo una nueva escena que lo revolucionaría todo. El Punk lo hizo en 1977 y el Acid House lo haría una década más tarde, pero para llegar a aquel estallido de una felicidad tan química el avión se para antes en Chicago, en un trío que dieron sentido a unos bajos oscuros y electrónicos, derivados de autopistas alemanas sin límites de velocidad. Larry Heard era el alquimista de Fingers, Inc., él era el propio Mr. Fingers, quien compuso el himno 'Can You Feel It?', al cual luego sumó el mítico discurso de Chuck Roberts en 'My House'. A partir de Another Side (1988, Jack Trax) surgió el House y otro tipo de culto a la felicidad.

Surfin' Bichos - Hermanos Carnales (1992)

El deseo en clave mística y religiosa, rabia con manos apretadas por la noche y pasiones a punto de estallar. Fuerte, muy fuerte hay que querer a Surfin' Bichos, lo mismo que a Fernando Alfaro, cabeza pensante de esta aventura compartida con Joaquín Pascual y Carlos Cuevas. Ellos estuvieron de los primeros, lo tenían todo para ser la banda más grande de la escena española pero al final tanta efervescencia prematura y letras crípticas les alejaron del gran público. Los perros felices eran minoría.

Snoop Doggy Dogg - Doggystyle (1993)

"Esta es otra historia sobre perros" decía Rage al introducir el debut de quien se convertiría en una de las figuras más mediáticas y polémicas del Hip Hop estadounidense. Snoop Dogg, por aquel entonces presentado como Snoop Doggy Dogg, trabajaba con Dr. Dre y Suge Knight para crear una obra cumbre dentro del estilo y dar rienda suelta al G-Funk de su amigo doctor con rimas a ralentí y chulería con un contexto musical conservando el groove de los orígenes.

Pulp - His 'n' Hers (1994)

"¿Recuerdas la primera vez?" te pregunta Jarvis Cocker sin que parezca que haya pasado el tiempo desde la publicación de His 'n' Hers (1994, Island). Es difícil olvidar la primera vez al llegar a un álbum como este. Un trabajo con hermanas vistas desde el armario con su novio David, hermanas a quienes les ofrecían hijos en secreto, ladies añoradas pero sin perder la esperanza por ver su regreso mientras se intentaban olvidar con otras. Los finales felices no existen pero te los puedes imaginar. Te puedes crear tu propia película, tú serás la estrella y Pulp te cantarán una y otra vez (no olvides activar el repeat).

Blur - Parklife (1994)

La vida en el campo en manos de un niño de la ciudad que odió la temporada vivida fuera de Londres. La sociedad inglesa volvía a tener a su cronista personal, de nuevo con el Pop como contexto y con Ray Davies inspirando a quienes tendrían más éxito que él. Damon Albarn se quería llevar de fiesta a todos, no obstante estaba a punto de convertir a Blur en la banda del momento y en el fenómeno de fans que tanto quemaría a su querido amigo Graham Coxon.

Kanye West - Late Registration (2005)

Aún no le había llegado el momento de convertirse en una nueva estrella del rock pero estaba de camino. El oso que debutó con éxito en The College Dropout (2004, Roc-a-Fella) iba cogiendo ritmo y atreviéndose con más. Por el momento el Hip Hop de Kanye West se mantenía suave y descafeinado, cercano al R&B que le valió tanta aceptación y con una producción bien cuidada, entre samples números 1 por Curtis Mayfield y Ray Charles, la versión oscura entre diamantes y el apoyo del padrino Jay-Z. Si Mr. Roc-A-Fella estaba a bordo la aventura sería dorada. Más tarde serían carne de todo tipo de mashups.

Vivian Girls - Share the Joy (2011)

La felicidad se comparte con Vivian Girls, a ser posible en una sala de concierto pequeña, con sus guitarras y su energía garagera y noise en una nueva revisión de aquel Pop Punk de mitad de los 70. Ellas se atrevían a irse a por los seis minutos, tenían miedo a terminar y acabar con esa sensación placentera de riffs psicodélicos que solo sonarían por última vez en este álbum tras su separación en 2014. Al menos podemos seguir bailando con sus temas.

Deerhunter - Monomania (2013)

Es difícil levantarse un día y ver que puedes ser el nuevo David Bowie. Al mirar atrás de repente te encuentras con que llevas tres trabajos perfectos, cuatro si somos demasiado fans. En ellos esa sombra glam y psicodélica del británico va colándose poco a poco, aunque Bradford Cox nunca ha sido de rendir pleitesía a ningún dios, él se ha ido creando el suyo propio entre bandazos atrevidos, sentimentales y con otra visión que ha llegado a Monomania (2013, 4AD) como última parada temporal.

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