Aún hay muchas personas que se niegan a utilizar WhatsApp. Hemos hablado con ellas y esto es lo que piensan

Cuando Álvaro comenta con alguien que no usa WhatsApp, la gente siempre suele hacerle la misma pregunta. "Pero entonces. ¿cómo hablas?". Es una pregunta probablemente involuntaria pero lógica, sobre todo cuando cada vez "hablamos" menos por teléfono.

En lugar de eso "hablamos por WhatsApp". Escribimos mensajes o grabamos mensajes de voz. Miles de millones al día. WhatsApp lo domina todo, pero es 2022 y hay gente que sigue sin usarlo. Hemos preguntado a tres de esas personas que no lo usan por qué no lo hacen.

"WhatsApp absorbe un montón de tiempo"

Las razones de nuestros protagonistas son diversas. Pedro González es padre de familia y economista. Trabaja en una asociación que aglutina a las principales empresas eléctricas del país y tiene no uno, sino dos smartphones (un iPhone y un móvil de empresa). Su razón es clara:

"No es nada que tenga que ver con algún tipo de prohibición o algo que me haya autoimpuesto. Simplemente veo que absorbe un montón de tiempo y recursos en el plano del ocio. No es extaño estar en una conversación con gente y que en lugar de hablar contigo estén mirando el WhatsApp".

Le preguntamos lo mismo a un compañero de la casa, David Bernal Raspall (@david_br8), que además de ser editor en Applesfera escribe tutoriales en HoyEnApple y da formaciones a particulares y empresas sobre cómo hacer más con los dispositivos de Apple.

David confiesa que "me encuentro en una burbujita Apple muy cómoda" y nos cuenta que usa un iPhone 13 Pro, entre otras muchas cosas del catálogo de productos de la compañía. Su pasión por ese ecosistema tiene mucho de "todo funciona" pero también mucho de otra cosa: privacidad.

"La tecnología para mi es muy personal, y me gusta poder confiar en ella. Por eso cuido de que los servicios que uso respeten mi privacidad. El sentirme espiado por mis dispositivos me es muy incómodo.
Ya sé que no hay una persona mirando con quién hablamos en WhatsApp, pero está claro que Facebook debe monetizar el servicio. Con quién hablamos, cada cuándo, qué tipo de mensajes enviamos, cuándo nos conectamos, desde dónde, IPs, números de teléfono… esta es información personal que no quiero que circule libremente".

Álvaro Macías (@alvargonauta92), periodista freelance colaborador de medios como 20minutos, también tiene una visión muy particular de la tecnología en general y de WhatsApp en particular.

No usa un smartphone, sino un móvil antiguo de Nokia —"ni siquiera sé el modelo, pero eh, tiene pantalla en color"— y como decíamos, es normal que tenga que contestar a esa pregunta de "Pero entonces, ¿cómo hablas?".

"“Pues hablando” solía responder. Cuando salía de casa no estaba incomunicado, siempre he tenido móvil y siempre he pensado que las cosas importantes siempre se cuentan con una llamada. Siempre que me han preguntado qué móvil tengo y lo he enseñado, la gente me decía algo en plan “ojalá yo pudiera hacer lo mismo”. Ni que yo fuera un héroe.
Es un planteamiento más vital. Siendo más joven sí que tenía ese espíritu de rebeldía e ir a contracorriente, pero luego se convirtió en algo más de mi carácter, el hecho de no tener esa necesidad a exponerlo todo, a estar más pendiente de lo que estoy fotografiando de lo que estoy viendo. “Pero es que es muy útil”, ya lo sé, pero aun con todas esas ventajas, nada me convencía tanto como para salir a al calle y no tener esa urgencia impostada de responder.

Para mí se ha convertido en una costumbre, no es que yo esté en contra. No es una opción el ir por la vía de lo analógico como diciendo “todos lo estáis haciendo mal”. Como estaba a mi alcance el no hacerlo, no lo hice.

Álvaro iba en la línea de Pedro en esa idea de cómo WhatsApp absorbe un montón de tiempo y nos recordaba aquello del 'ningufoneo' o phubbing, ese acto de ignorar a una persona y al propio entorno por concetrarse en la tecnología móvil.

"Estabas tomando una cerveza con alguien y hablando por WhatsApp con otro con el que habías estado hacía dos horas e ibas estar cuatro horas después", explica. Nuestro entrevistado nos contaba una anécdota curiosa al respecto:

Con aquello del phubbing una vez puse un cronómetro cuando una amiga con la que tomaba una cerveza se puso a hablar. Estuvo 15 minutos sin levantar la vista y a mí me dio tiempo a emborracharme, a planificar la semana y a meterme en una conversación ajena que estaban manteniendo en la mesa de al lado, girando la silla y hablando de cine con las otras dos personas. Pagó ella la cuenta, por supuesto.

Ya, pero es muy útil

Quienes usamos WhatsApp seguramente tengamos un argumento claro para usar WhatsApp. Puede ser muy útil. Es lo que le dicen a nuestros tres protagonistas, que según qué escenarios hasta pueden aceptar que efectivamente tenga una utilidad práctica real.

Pedro, eso sí, revelaba una realidad cotidiana para quien como él es padre de familia —quien suscribe coincide—, porque WhatsApp puede ser una bendición y una condena al mismo tiempo:

"Está la parte del "pero": la de los grupos de padres del cole, de vecinos, con un bombardeo continuo de miles de cosas. A mí me parece que es muy intensivo del uso del tiempo. Me parece algo agotador y me añade poco. Tengo más dudas en el tema laboral. En el tema laboral nunca lo había visto porque al tener móvil e email no lo veía imprescindible, pero sí veo que se empieza a usar como herramienta . Puedes dejarle un WhatsApp a alguien y ya te contestará. Y si es urgente, le llamas".

Aquí hay que señalar que David tiene su propia solución al respecto. No usa WhatsApp, pero sí hace uso de una aplicación de mensajería: se trata de la aplicación de Mensajes en iOS, que combina los mensajes de iMessage con los SMS/MMS tradicionales.

Para David esa alternativa es perfecta, sobre todo porque "todo el mundo con el que hablaba tenía iMessage, con lo cual fui "forzando" a que la gente se comunicase conmigo por iMessage". Para quienes no usaban iMessage la opción eran los SMS, nos cuenta.

Ahora esos mensajes SMS son gratuitos con los planes de las operadoras, pero seguro que recordáis que uno de los primeros argumentos para usar WhatsApp era precisamente que podías mandar mensajes sin que te costara dinero. David nos cuenta cómo en aquella época "rápidamente cogí una tarifa de Movistar con mensajes gratuitos que me ayudó a evitar WhatsApp definitivamente porque antes los SMS costaban bastante dinero".

Álvaro ha oído mucho lo de "pero es que es muy útil" y tiene una opinión muy fuerte sobre el uso de WhatsApp en el trabajo:

"Por el tema de ser periodista me ponían el ejemplo del trabajo, y estoy muy en contra del uso del WhatsApp o la mensajería instantánea en el trabajo. Como periodista freelance sé que no te despegas del trabajo por eso. Si me voy a Honolulu y recibo un mensaje del jefe, por ejemplo, es un problema. El hecho de no estar permanentemente conectado no debería ser motivo de despido. Esa incapacidad de desconectar me produce animadversión. Es más sencillo no tener esa opción, y en el trabajo adema´s existen herramientas internas o SMS".

"Eres el amigo caro"

La decisión, claro, tiene sus ventajas y sus desventajas. Pedro admite que usar WhatsApp podría ser interesante en ciertas situaciones, pero la mayoría de las cosas que ve en esta plataforma son negativas:

"Es cierto que hay determinados grupos que te permiten organizarte, opinar y demás, pero al final todo el mundo lo hace y la conversación suele convertirse en un infierno. Lo que sí que tengo cierta nostalgia de no tener un contacto más cercano con amigos.
La principal ventaja para mí es no tener que aguantar todas las historias que te envían: la mayoría ni te interesan ni te aportan ni nada. WhatsApp es además un medio escrito, muy frío, se puede malinterpretar. Eso en el tema personal hay que cuidarlo. No usarlo tiene una ventaja fundamental: te ahorras mucho tiempo".

David tiene claro que no usar WhatsApp tiene un beneficio fundamental, que es "la privacidad y la tranquilidad de utilizar un servicio donde yo no soy el producto". No ve de hecho desventajas:

"En mi experiencia no encuentro ninguna. Incluso en el raro caso que la otra persona no tenga ningún producto de Apple puedo mandar el contenido que no sea texto como un enlace muy fácilmente. No veo que me esté perdiendo nada; para mí es al revés: gano mucho".

La ventaja fundamental par Álvaro es "la paz mental, poder hacer actividades diarias en las que mi mente está enfocada a una cosa sin distracciones".

Nos contaba cómo tiene amigos que "son incapaces de ver una peli sin mirar el móvil, algo que a mí me parece una locura". Las desventajas existían al principio, nos cuenta, pero han ido difuminándose:

"Al principio era más una sensación solitaria, eras el amigo caro, había que avisarte por SMS, pero es verdad que cuando cuidas tus relaciones y tus amigos comprenden que es una decisión final, y cuando tú te muestras cara a cara, tu atención es plena hacia esas personas, ese desventaja se inhibe".

Para él, de hecho "las redes sociales deberían usarse en pasado. No debería ser "estoy en", sino “he estado en”. Eso te ayudaría a disfrutar de lo que estás haciendo y luego contarlo a posteriori.

Las llamadas y los SMS bastan

Pedro no usa tampoco alternativas como Telegram, pero hay algo común en estos tres casos de uso: los SMS, olvidados por muchos, son una alternativa para ellos.

Fuente: Asterfolio (Unsplash)

"Es una conexión punto a punto", explicaba Pedro, que sí admitía que puede que acabe instalando WhatsApp algún día "quizás por mis hijas". Sin embargo, explica:

"Es un alivio que me intenten pasar cosas de trabajo por WhatsApp y no puedan. No es fundamentalismo, es simplemente que he visto demasiadas desventajas y pocas ventajas".

David sí usa una alternativa, Mensajes, y no tiene problema si la gente con la que se relaciona no tiene un iPhone con esta herramienta. Además, confiesa, "no soy nada dado a grupos y no uso apenas las redes sociales", de modo que incluso su uso de Mensajes es menor de lo que uno usa habitualmente WhatsApp.

"Si la otra persona tiene un dispositivo de Apple la conversación es más fluida e interactiva, en los casos puntuales en que no es así la misma app manda los mensajes por SMS, sin que yo tenga que hacer nada. Si usan iMessage, todo va fluido, si no, llamo por teléfono.".

Álvaro sí ha acabado instalando WhatsApp y también tiene una cuenta de Telegram, pero en ambos casos hace uso de dichos servicios de forma puntual y muy especial:

"Lo he tenido que hacer por motivos familiares, pero aun así tanto whatsapp como Telegram los tengo en el ordenador. Si no estoy en casa, no los utilizo. Me ayuda a cuando salgo de casa, estar desconectado.
Puede que en el futuro con pareja e hijos la utilidad compense, pero para mí es útil no tenerlo. No es “quiero vivir en las cavernas”, no es un atraso, tú hace unos años vivías perfectamente sin whatsapp y no pasaba nada".

Imagen | Rachit Tank

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