Gigantes del software europeo están preparando Euro-Office, una alternativa a Microsoft Office y Google Docs
El anuncio llega con polémica porque han fusilado OnlyOffice
Desde hace unos meses, y viendo cómo está la situación, en Europa ha despertado un sentimiento de cambio sobre la tecnología que consumimos. Entre usuarios han aparecido movimientos para abandonar el software y hardware de empresas estadounidenses, pero eso es algo que también está impactando en los gobiernos y entre las propias empresas europeas. Y algo que parece menor, pero no lo es en absoluto, es el Equipo A del software europeo que se ha unido para crear Euro-Office, la alternativa a Microsoft Office.
Y no ha empezado con el mejor pie.
Euro-Office. El nombre no podría ser más acertado, pero hay que decir algo: no sale de la nada. Se trata de una iniciativa que nace como un fork directo de OnlyOffice. Los usuarios de Android saben qué es esto de un fork y, básicamente, es tomar otro software… copiarlo. Se hacen los cambios deseados y se lanza de forma independiente. Al soler ser sobre software libre o de código abierto, no hay problemas para crear una nueva versión.
El software no será algo aislado, sino un paquete que conste de un editor de texto, hoja de cálculo, edición de PDF y una herramienta para hacer presentaciones. La compatibilidad incluye formatos como DOCX, XLSX, PPTX y las versiones de ODF. Vamos, quiere ser una alternativa a Office, pero también a Docs y a cualquier otra suite.
De dónde sale. Quizá lo más interesante del proyecto es que no se trata de una iniciativa de una universidad, de una startup o de un país concreto. El proyecto se hizo público hace unos días y cuenta con nombres tan potentes detrás como IONOS, Nextcloud, Eurostack, XWiki, BTactic, Soverin y OpenProject, entre otros.
De hecho, parece que Proton también está por ahí (que aparte de su propia suite, cuenta con sistemas de almacenamiento en la nube, correo y VPN, siendo una de las alternativas más fuertes a la suite de Google). Y la narrativa común es que es un ‘frente’ europeo para reducir la dependencia de suites estadounidenses en entornos sensibles. Porque sí, cuando un Gobierno, por ejemplo, guarda documentos en la nube de Google o de cualquier otra empresa extranjera, quién dice que no se tiene acceso.
Soberanía digital. Como decía al comienzo del artículo, Europa busca la soberanía en diferentes ámbitos. En el tecnológico, quieren convertirse en una potencia en la fabricación de chips (ya tienen parte del camino hecho al contar con ASML, la empresa más puntera a la hora de crear máquinas que permiten fabricar chips avanzados). También quieren dejar de depender de la NASA o de SpaceX para la exploración espacial, por lo que nos hemos metido en esa carrera. Y en la soberanía digital entra independizarse de servicios estadounidenses y rusos.
Por eso, Euro-Office se plantea desde un comienzo como un servicio integrado en el propio GDPR que no esté sometido a jurisdicciones externas como el CLOUD Act estadounidense y que se integre en la administración pública, en educación, empresas reguladas gubernamentalmente, infraestructura crítica, salud o educación.
Para todos. Y como cambiar tanto es complicado, la intención es que la transición sea lo más sencilla para los usuarios. Ahí entra en juego la compatibilidad máxima con los formatos de Microsoft, pero también una interfaz que resulte familiar para no generar fricción. Y, sobre todo, nace con la voluntad de enfocar esa independencia en software. Porque hasta ahora teníamos LibreOffice y OnlyOffice, pero lo que se busca es que se deje de hacer la guerra por su cuenta y que todos los organismos europeos vayan al unísono
La polémica. Aquí puede estar la pregunta, y también la polémica. Si ya había algo, ¿por qué gastar tiempo en desarrollar otra cosa y no usar esa alternativa ya existente como la “oficial”? Pues, según los promotores de Euro-Office, porque la colaboración con OnlyOffice no era viable. Citan las raíces rusas del proyecto (aunque la sede esté en Letonia) y decisiones como la retirada de funciones en la app móvil como algunos de los motivos por los que el fork fue el último, pero necesario, recurso.
Desde OnlyOffice sostienen que Euro-Office viola ciertos términos de su licencia, mencionando robo de propiedad intelectual e infracción de derechos de autor. Y no se ha quedado en un “pues me enfado”, sino en algo más: OnlyOffice ha acusado a Nextcloud de intentar fichar a su personal para llevárselo al proyecto de EuroOffice.
Próximos pasos. El revuelo va más allá porque se ha apuntado que, si es un fork de una app de origen ruso, no saben hasta qué punto Euro-Office puede presentarse como algo “puramente europeo”. Pero, de la manera que sea, es evidente que hay un interés creciente por independizarse de la tecnología que no sea europea y esta suite tiene prevista una versión 1.0 para este verano. La versión preliminar ya está en Github.
Queda lo más complicado: mover el pesadísimo transatlántico que son los organismos públicos de los diferentes países europeos que se quieran sumar a esto. También ver cómo convencen a quienes ya usan suites europeas como las de The Document Foundation -LibreOffice- o la británica Collabora de que vuelvan a cambiar a Euro-Office.
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