
Mientras la IA ya genera vídeos realistas a bajo coste, Apple ha mostrado el proceso manual detrás de sus anuncios
El mensaje no es tecnológico: busca asociar sus productos con creatividad y autenticidad
Una de las series de animación con más éxito de China ha sido generada íntegramente con IA. Hasta ese nivel han mejorado las capacidades de la IA en este tipo de contenidos. Sin embargo, Apple ha optado por otro camino para crear los últimos anuncios animados de sus productos: la creación casi artesanal de la mano de artistas humanos.
El mensaje ya no está en lo que dice el anuncio de forma explícita, sino que va mucho más allá y se posiciona en una idea que cada vez está calando más hondo entre los usuarios: el nuevo lujo es consumir contenido generado por humanos.
La IA es la nueva cadena de montaje. Seedance 2.0 sorprendió a Hollywood con clips de vídeo tan realistas que incluso el guionista de las películas de Deadpool, Rhett Reese reaccionó en su perfil de X asegurando que "Odio decirlo. Es probable que se haya acabado para nosotros". Generar un vídeo, sin plató ni animadores, ya es técnicamente posible, y más rentable para los estudios.
El público, sin embargo, percibe de otra forma el contenido generado por IA. Un buen ejemplo es el rechazo que provocó el anuncio navideño de Coca-Cola de 2025 hecho con IA. La protesta fue casi unánime y el público interpretó el uso de la IA como una pérdida de valor para un contenido con una carga cultural muy potente.
El diccionario Merriam-Webster eligió la palabra "slop" como palabra del año en 2025. La define como "contenido digital de baja calidad que se produce normalmente en cantidad por medio de inteligencia artificial". Es decir, se establece una relación directa (aunque sea de forma cognitiva) entre lo generado con IA y el contenido de baja calidad. Por mucho que, tras ese contenido generado con IA, haya mucho trabajo humano de supervisión.
Un prompt no tiene manos. El mensaje que Apple está transmitiendo a través de sus últimos vídeos de animación anunciando sus nuevos productos va por el otro lado. Les está diciendo a sus usuarios: "mirad, nosotros apreciamos el valor de la creatividad y del talento humano".
De hecho, incluso ha publicado un making of del anuncio de su servicio de juegos, en el que se ve cómo el equipo esculpió y pintó personajes y decorados reales. Después los animó fotograma a fotograma para crear el vídeo. No es una renuncia a la tecnología, es una apuesta por el valor añadido del talento humano frente a la "industrialización" y el carácter clónico de la IA. De hecho, la propia Apple admite que lo combinó con CGI, pero la base es física.
El reloj suizo como espejo. Una analogía de lo que pretende transmitir Apple con este mensaje y la percepción de los usuarios del contenido generado con IA la encontramos en los relojes suizos. Rolex o cualquier otro fabricante podría invertir una determinada cantidad de dinero en crear una cadena de montaje y fabricar miles de relojes al día.
Sin embargo, eso haría que su precio cayera en picado porque su auténtico valor no emana del coste de los materiales en los que están fabricados sus relojes, sino en el valor añadido que les aporta un proceso de fabricación artesanal y una producción limitada.
Este fenómeno no es algo nuevo, tal y como publicaban en The Conversation, en 1899, el economista y sociólogo estadounidense Thorstein Veblen ya estudiaba cómo el público asigna un valor a las cosas formulando su Teoría del consumo ostentoso. "Nos molesta la máquina porque sus creaciones no le cuestan nada", sostenía Veblen. Por eso ven la creación humana como "un bien artesanal" que el consumidor elige apoyar.
Apple vende esa idea. El último anuncio del Mac Mini, hecho con arcilla y la técnica stop motion, supuso nueve semanas de trabajo de todo un equipo de animadores. Lo único digital fue borrar soportes y limpiar detalles. Esa huella de esfuerzo humano importa. Según un estudio publicado en el Journal of Advertising Research, en el lujo la autenticidad depende del esfuerzo que el público percibe. Un anuncio generado por un prompt no deja esa misma huella.
Apple lleva tiempo insistiendo en ese detalle. Su vicepresidente de marketing, Tor Myhren, ya defendió en Cannes en 2025 que "el toque humano es nuestro superpoder". Su serie Pluribus cierra cada episodio con un aviso en los créditos: "Este programa fue hecho por humanos".
A medida que más y más contenido de vídeo y creativo se vaya industrializando mediante IA, el valor de lo "hecho a mano" cobrará más importancia. Apple ha presentado el making of de su último anuncio como prueba de que su apuesta es por el nuevo lujo del "hecho por talento humano".
Imagen | Apple
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