
El evento, organizado por la empresa de robótica EngineAI, es una forma de validar el diseño de su robot humanoide T800
En el vídeo aparecen dos robots en un ring similar al de las peleas UFC. El cámara aleja el zoom y en ese momento uno de los robots lanza una espectacular patada circular y le da en toda la cabeza a su enemigo. Éste cae redondo como lo haría un humano.
Probablemente un humano no se levantaría tras un golpe así. El robot sí lo hizo.
Lo hace de una forma amorfa, muy de ciencia ficción, retorciéndose para que sus piernas vuelvan a permitirle hacerlo. La pelea continúa de una forma un poco ridícula: el robot que lo ha decapitado sigue intentando dar ese tipo de patadas circulares al mejor estilo Van Damme, mientras el pobre robot decapitado sigue peleando con su cabeza totalmente desgajada y colgando de su cuerpo.
El vídeo, absolutamente viral en X, lo compartió Elon Musk en su cuenta oficial este sábado. 11 millones de visitas lleva en el momento de escribir estas líneas. Acompañando al vídeo, un mensaje: "las peleas de robots son graciosas".
Podríamos considerarlo así, desde luego, pero como ocurrió con la media maratón de robots de abril, esa pelea vuelve a ser prueba fehaciente de que la industria de la robótica china avanza sin parar.
Hace un año esos robots nos resultaban bastante absurdos. Corrían de forma torpe y la edición de la carrera fue un desastre, y algo parecido pasó con los robots humanoides que también se enfrascaron en peleas de kickboxing. Era divertido verles porque, de nuevo, no parecían especialmente letales.
Los robots humanoides chinos se ponen serios
Con estos la cosa cambia. El evento de este año, llamado URKL y organizado por la empresa china de robótica EngineAI, mostró esas peleas de robots de 32 equipos internacionales que podéis ver en el canal de YouTube de Shenzen Story. Todos esos equipos, eso sí, usaron el mismo robot humanoide, el modelo T800 de esta empresa.
En las peleas es cierto que los robots siguen siendo torpes y que cuando acaban golpeando al contrario lo hacen más por suerte que por otra cosa, pero también que la citada evolución de estos robots humanoides es palpable. El premio para el ganador del torneo, que se celebra en varias sesiones, se llevará un premio de 10 millones de yuanes (aproximadamente 1,3 millones de euros)
El robot T800, protagonista absoluto de estos combates, mide 173 centímetros y tiene 29 articulaciones móviles en todo su cuerpo. Cada uno de ellos tiene un precio de 36.000 euros y su peso oscila entre los 75 y los 85 kg.
En la cabeza cuentan con un modelo de visión artificial y un radar omnidireccional y un procesador que se encarga de computar todos los datos que llegan. Los motores de las articulaciones pueden desarrollar hasta 450 Nm de torque, lo que permite realizar por ejemplo esas llamativas patadas voladoras del vídeo.
Más allá de las especificaciones y de la espectacularidad de las peleas, el objetivo de estas competiciones es impulsar el desarrollo de la robótica china, pero también expandir sus potenciales aplicaciones. Los combates son una forma perfecta de validar tanto el diseño y hardware de los propios robots como su software.
Zhao Tongyang, CEO de EngineAI, explicaba en Global Times cómo "queremos usar la competición para dirigir la investigación y el desarrollo de la industria". Los organizadores también comentaban cómo esta competición era algo más que fuerza bruta, y se evaluaba tanto la efectividad de los golpes como la estabilidad, la capacidad defensiva y evasiva, y la durabilidad general.
Y ciertamente los robots comienzan a demostrar que pelean cada vez mejor. Esperemos que ese jamás sea su verdadero propósito.
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