Bad Bunny canta contra la gentrificación y la turistificación. Su gira ha subido un 29% el precio de los hoteles en Madrid

casita

Bad Bunny vende 600.000 entradas para sus conciertos en Madrid gracias a un disco que denuncia lo que hace Bad Bunny en Madrid

John Tones

Editor Senior - Entretenimiento

Bad Bunny lleva año y medio de gira con un disco que critica el turismo de masas y el desplazamiento de los vecinos de Puerto Rico. Mientras tanto, su paso por Madrid ha disparado un 28,9% el precio medio de las habitaciones de hotel y su escenario más emblemático (La Casita, réplica de una vivienda popular boricua) se ha convertido en zona VIP para famosos. Las contradicciones del capitalismo nos las sabemos de sobra, pero en este caso, viniendo de donde vienen, tienen una relevancia excepcional.

Lo que le pasó. Una de las canciones más relevantes del último disco de Bad Bunny, 'Debí tirar más fotos' es 'LO QUE LE PASÓ A HAWAii', una canción que, ha sido analizada con mucho detalle porque denuncia la gentrificación y la privatización de los recursos naturales en Puerto Rico. Para ello traza un paralelismo con el proceso de turistificación que ha convertido Hawái en destino para ricos y expulsó a sus comunidades originales. Es una problemática que resuena en México, Cuba y regiones españolas afectadas por el turismo masivo.

El disco se acompañó de un comentadísico cortometraje rodado en una vivienda tradicional de Humacao, en la costa este de Puerto Rico, propiedad de Román Carrasco Delgado, un hombre de 84 años. La casa (con su porche ancho y su cocina tradicional) se convirtió en el eje visual del proyecto: La Casita. Ahora, una versión portátil de la misma recorre estadios de todo el mundo, aunque su significación ha cambiado parcialmente.

EE.UU. no. También se habló mucho de cómo en su gira mundial, Bad Bunny optó por no girar por Norteamérica. Montó una residencia de 30 conciertos entre julio y septiembre de 2025 en el Coliseo José Miguel Agrelot de San Juan, en Puerto Rico. Y los primeros nueve shows estuvieron reservados exclusivamente a residentes de allí. El efecto fue absolutamente insólito: la ONG Discover Puerto Rico calculó una inyección turística de unos 200 millones de dólares en alojamiento, transporte y restauración; otros hablaban de 733 millones incluyendo el impacto en la percepción internacional de la isla. 

Lo que vino entonces fue la inevitable gentrificación exprés: los alquileres a corto plazo crecieron un 118% en agosto respecto al año anterior. El propio alcalde de San Juan reconoció meses después, en FITUR, que el gasto de visitantes en la isla había aumentado en 700 millones de dólares respecto a 2024. Es decir, el disco denuncia el turismo masivo y los conciertos, a su vez, generaron turismo masivo en temporada baja. Más de la mitad de los visitantes extranjeros declararon que el concierto fue la razón principal de su viaje al país. Vamos, el patrón de turismo de evento que satura infraestructuras y encarece alquileres.

Bienvenido Mr. Bunny. La gira de 'DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour' lleva en España desde el 30 de mayo de 2026 y se extenderá hasta el 15 de junio, con diez conciertos en el Riyadh Air Metropolitano. El impacto en el turismo se está dejando notar: solo en Madrid, la ocupación hotelera en la región alcanza el 47% de media en el periodo entre el 29 de mayo y el 14 de junio y el precio medio por habitación ha subido un 28,9%. La Asociación de Promotores Musicales estima un impacto económico total de entre 185 y 220 millones de euros, y unos 600.000 espectadores pasarán por el estadio, alrededor del 40% de fuera de la Comunidad de Madrid.

La Casita española. El escenario secundario volvió a ocupar el centro del debate, debido a su repertorio de visitantes en Madrid y Barcelona, que ha incluido a Esther Expósito, Ana de Armas, Marta Ortega, Álvaro Carreras, Lamine Yamal, Los Javis y Chiara Ferragni, entre otros. Al margen de los invitados famosos, el equipo de Bad Bunny también selecciona fans del público general para subir al escenario, y ese proceso de selección ha generado críticas en redes sociales, ya que se elige sistemáticamente a mujeres jóvenes que responden a un estándar de belleza muy previsible.

Bad Bunny ha explicado que no le gusta el concepto de la zona VIP, así que decidió hacer una réplica de la casita del cortometraje, con su cocina y su sofá. La intención, según sus palabras, era "democratizar el privilegio a través del simbolismo". Muchos fans ven en la práctica un escaparate social que contradice el mensaje del disco.

La Casita original. Volvamos a Román Carrasco Delgado: construyó su vivienda en Humacao en los años sesenta con ayuda de su padre y su hermano, ambos carpinteros, bloque a bloque. Tiene tres habitaciones, dos baños y un porche. En noviembre de 2024, un miembro del equipo de Bad Bunny le pidió permiso para usar la finca como localización para el cortometraje. Cobró dos cheques: uno de 2.400 dólares y otro de 2.800.

En septiembre de 2025, Carrasco presentó ante el Tribunal de Primera Instancia de Puerto Rico una demanda contra Bad Bunny y sus socios por seis millones de dólares: cinco por enriquecimiento injusto y explotación comercial no autorizada de la imagen de su propiedad, y un millón adicional por daños emocionales y pérdida de privacidad, dado que desde el lanzamiento del cortometraje su casa no ha parado de recibir a visitantes y curiosos. Se copió su casa sin compensarle debidamente, y aunque Carrasco asegura que no le desea ningún perjuicio a Bad Bunny y solo quiere recibir lo que es suyo, la Casita es, una vez más, el mejor símbolo de las contradicciones en el proyecto del artista. 

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