La muerte de los coches baratos afecta a una marca como a ninguna otra. Pero Dacia ya tiene un plan

Durante la primera década de los años 2000, Cruz y Raya fueron un auténtico fenómeno en la televisión española. Cada viernes, jóvenes y adultos se sentaban delante del aparato rey de la casa para escuchar a José Mota gritar, vestido de socorrista, un sonoro: "si hay que ir, se va, pero ir pa na' es tontería".

Con otras palabras menos contundentes pero con el mismo fondo se ha expresado Denis Le Vot, CEO de Dacia, quien se ha mostrado crítico con las nuevas exigencias europeas en materia de seguridad. Sobre el asistente de mantenimiento en el carril, Le Vot señaló ante un grupo de periodistas entre los que se encontraba Autocar: "No lo vendemos. Sabemos que mucha gente desactiva el asistente de mantenimiento de carril. ¿Por qué deberíamos venderlo?"

Las palabras de Denis Le Vot atacan directamente contra la decisión europea de obligar a los vehículos a contar con un buen puñado de sistemas Adas de ayuda a la conducción en todos los vehículos homologados desde este año. Y, además, tampoco ayudan los últimos resultados de sus pruebas Euro NCAP. Son decisiones que están obligando a Dacia a reinventarse en Europa y dejar atrás aquel: "hace lo mismo que otros coches, pero por solo 7.350 euros".

La UE y la seguridad lo cambian todo

Aunque los coches llevan años subiendo, las últimas decisiones de la Unión Europea lo cambian todo. En primer lugar, porque las instituciones están forzando a los fabricantes a dejar atrás los motores de combustión y apostar decididamente por el coche eléctrico.

Una alta electrificación conlleva también un encarecimiento de los vehículos y aquellos automóviles pequeños, con motores modestos y sin alardes en materia de infoentretenimiento dejan de tener sentido, pues su rentabilidad se complica mucho. Con los límites actuales, ya es difícil que los motores de combustión puros no conlleven una multa a sus fabricantes. Y será imposible con la futura norma Euro 7 de emisiones.

A esto hay que añadir que la Unión Europea también ha endurecido mucho sus exigencias en materia de seguridad. Desde este año, todos los coches nuevos homologados en el continente deben contar con una amplia dotación tecnológica en materia de seguridad y ayudas ADAS a la conducción. A partir de 2024, será obligatorio en todo coche nuevo vendido, independientemente de cuándo fuera homologado.

Una obligación que, sin duda, eleva el precio de los vehículos. Ya no tendrá sentido vender las versiones de entrada con un equipamiento mínimo. Los coches serán más caros, debido a estas exigencias y a una electrificación a marchas forzadas con la presión de Bruselas detrás. Vender menos pero más caro puede funcionar a otras marcas, pero es un problema para Dacia.

La pelea con Euro NCAP

Las palabras de Denis Le Vot no sólo apuntan a la Unión Europea, también quieren quitar hierro a los últimos resultados que sus coches han tenido en las pruebas Euro NCAP. El Dacia Spring y el Dacia Jogger obtuvieron una estrella de cinco posibles. El Dacia Sandero Stepway y el Dacia Logan no pasaron de las dos estrellas.

Conforme los fabricantes han ido mejorando sus resultados, los conocidos test de choque europeos han ido elevando sus exigencias. Ya no se estudia exclusivamente la seguridad pasiva en los impactos, ahora se le da un gran peso a la seguridad activa. Tanto que se premia (y mucho) a los vehículos muy equipados en sistemas ADAS de ayuda a la conducción, como el Tesla Model Y.

Los resultados de Dacia, donde brillan por su ausencia este tipo de sistemas de seguridad activa, son muy pobres. Todos los modelos anteriores obtienen entre un 32 y un 42% del total de puntos que podrían conseguir en este apartado, lo que redunda en una baja nota. La marca, sin embargo, se escuda en sus datos de seguridad pasiva en caso de choque que, salvo el Spring, su SUV eléctrico, siempre están por encima del 70% de los puntos disponibles.

De lo barato a lo sensato

Sin coches baratos, el mercado de Dacia se extingue. Porque pueden seguir ofreciendo vehículos sensiblemente menos costosos que sus rivales, pero su gancho comercial centrado exclusivamente en el precio ya no es tan atractivo cuando un Dacia Sandero parte de más de 12.000 euros (un Dacia Duster supera los 17.000 euros) y, sobre todo, tendrán que encarecerse irremediablemente en el futuro.

"El mundo está cambiando. Mira al Jogger: los competidores están, mínimo, en 25.000 euros. Nosotros estamos en 15.000 euros. Por ese precio (los 25.000 euros), nosotros les damos todo. Ellos miran el valor y el 85% opta por las versiones más equipadas. No somos los cost, pero somos la mejor elección por dinero. Estamos cambiando la forma en la que nos presentamos", respondía el CEO de Dacia a la entrevista de Autocar.

Este cambio en la estrategia es algo que Dacia ya venía sopesando desde hace tiempo. De hecho, el Dacia Duster, su modelo más costoso, es el mejor ejemplo, con un mayor mimo por la estética y ofreciendo equipamiento más amplios que aquellos espartanos Dacia de hace más de una década.

Ese cuidado por el detalle y la imagen se ha consolidado con sus últimos movimientos. Dacia ha redefinido su logotipo, su imagen de marca, ha cambiado por completo la estética de sus concesionarios y, además, admite la mayor personalización en sus modelos que hasta ahora se ha visto en la firma.

Lo explican bien en Motorpasión. El objetivo es centrar el tiro en la relación calidad/precio y ofrecer sus vehículos con una alternativa más sensata al resto de marcas. Dacia dirá adiós a sus modelos más baratos pero quiere ofrecer más que nadie por el menor dinero posible. ¿Por ejemplo? Convertir la parte trasera de un Dacia Jogger en una gran tienda de campaña.

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