
Apple ha discutido internamente un precio de hasta 2.199 dólares
Las versiones con más almacenamiento pueden rozar los 3.000 dólares
Tim Cook impulsó el proyecto tras ver lo que estaban haciendo fabricantes asiáticos
Seguidores y no seguidores de Apple miran hacia mañana, 9 de septiembre, con algo más de atención de la habitual. Todo apunta a que la compañía de Cupertino está a punto de presentar uno de los dispositivos más ambiciosos de sus últimos años: su primer iPhone plegable. No hablamos de una categoría que Apple venga a inventar, ni mucho menos. Samsung, Huawei y otros fabricantes llevan años recorriendo ese camino, y precisamente por eso hay algo especialmente interesante en este lanzamiento: descubrir qué ha decidido hacer Apple después de observar durante tanto tiempo cómo evolucionaban los plegables.
El precio empieza a tomar forma. En una fase temprana del desarrollo, Apple tuvo en mente una frontera muy concreta para su plegable: 1.999 dólares, según Mark Gurman. La idea permitía mantenerlo, al menos nominalmente, por debajo de los 2.000 dólares, pero los cálculos han cambiado. En las últimas semanas, la compañía ha discutido opciones de hasta 2.199 dólares y algunas versiones con más almacenamiento pueden rozar los 3.000. El medio señala además que la escasez de memoria ha llevado los costes por encima de los objetivos internos que Apple se había marcado.
Por qué hablamos de carísimo. Los números cobran otra dimensión cuando los ponemos junto al resto de la familia. Vamos a mantener aquí los precios en dólares para comparar todas las cifras sobre una misma referencia: en Estados Unidos, el iPhone 17 arranca actualmente en 799 dólares y el iPhone 17 Pro comienza en 1.099 dólares. Basta con compararlos con una de las opciones discutidas para entender el salto: 2.199 dólares equivalen prácticamente al doble del precio de partida del modelo Pro. Para quienes lo miremos desde España queda todavía una incógnita importante: cuánto terminará pidiendo Apple en euros si el dispositivo se hace oficial.
Un plegable ancho y compacto. Más allá del precio, Bloomberg describe un dispositivo con una pantalla interior de unas 7,8 pulgadas y otra exterior de 5,5 pulgadas. La idea pasa por un formato relativamente corto y ancho, pensado para facilitar tanto el consumo de vídeo como la multitarea cuando está abierto y resultar más manejable al cerrarlo. Según el analista, su aspecto general será similar al del Galaxy Z Fold8 de Samsung, con unas proporciones por las que el equipo de diseño terminó decantándose alrededor de 2023.
El impulso llegó desde Asia. El plegable no nació de una ocurrencia repentina de Tim Cook: los equipos de hardware de Apple ya estudiaban esta tecnología desde antes de 2019. Lo que cambió alrededor de 2020, según Bloomberg, fue el grado de prioridad. Cook regresó de un viaje por Asia después de observar cómo crecían estos dispositivos entre los consumidores y defendió que Cupertino debía entrar también en ese terreno. Ese empuje ayudó a acelerar el desarrollo y a trasladar el foco desde ideas más cercanas a un iPad plegable hacia un producto pensado como iPhone.
La espera termina en lo más alto. Apple no ha tenido prisa por entrar en los plegables, pero los detalles que conocemos dibujan una llegada pensada para la parte más exclusiva del catálogo. Después de años de desarrollo, cambios de enfoque y un impulso directo de Tim Cook, la compañía apunta a estrenar el formato con un precio muy por encima del que asociamos normalmente a un iPhone. El dispositivo y su precio, en cualquier caso, todavía no son oficiales. Mañana sabremos si Cupertino confirma el primero y, sobre todo, cuánto termina pidiendo por él.
Imágenes | Apple
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