
La apertura variable es un cambio mayor que el que esperaba, y tiene sentido en un contexto en el que los sensores son cada vez más grandes
Por fin los controles profesionales llegan al iPhone Pro tras generaciones en Android
La cámara principal es la mimada de esta generación, con un telefoto que tiene que seguir esperando su turno
Este viernes sale EL nuevo iPhone. En un año normal, llegarían tanto los Pro como los estándar, pero como los segundos se han retrasado y el Duo no llegará hasta finales de octubre, lo que tendremos será el iPhone 18 Pro (también en el sabor Max). Sin embargo, y al margen de que ya pudimos tocarlo la semana pasada en el Apple Park, llevo unas horas usando el iPhone 18 Pro Max como mi móvil principal y tengo algunas opiniones.
Al análisis del iPhone 18 Pro Max le quedan unos días por delante porque, como siempre, queremos usarlo en un contexto real para hacer las pruebas de batería y rendimiento como creemos que hay que hacerlas, pero en cuanto lo recibí lo configuré y salí a la calle a hacer lo que más ganas tenía: poner a prueba la nueva cámara.
Porque sí, este año tenemos una cámara principal nueva de verdad que no se limita a tener más megapíxeles y que añade dos importantes novedades tanto en hardware como en software. Me refiero a la apertura variable para la cámara principal y a los controles 'pro', esto último presente desde hace generaciones en Android y que por fin llega al iPhone con una implementación que me parece... sobresaliente.
Hechas las presentaciones, voy con esas primeras impresiones del iPhone 18 Pro Max.
Tu cara me suena
En el análisis entraré en profundidad en todos los apartados, pero lo primero que tengo que decir es que el iPhone 18 Pro Max es indistinguible del 17 Pro Max. El diseño sigue la misma filosofía, los ángulos de la cámara siguen siendo igual de afilados y en la mano sigue siendo (pese al peso) igual de cómodo cuando no tiene la funda puesta.
El tacto es extremadamente agradable y el color que nos ha tocado es... el negro. Saltaría a la vista en una situación normal, pero parece azul porque es un tono de negro que depende mucho de cómo le da la luz. En interiores sí es un negro profundo mientras que en exteriores tiene ese azulado.
Los marcos de la pantalla (brillante, aunque falta probarlo a pleno Sol a medio día) están muy contenidos y la experiencia en todo lo que hacemos con el móvil es tremendamente fluida. Aunque las animaciones de iOS 27 están bastante cargadas, todo se mueve con una soltura absoluta.
De eso se encarga el A20 Pro, el nuevo y rediseñado procesador, y te dejo unos 'numeritos' preliminares porque siempre es interesante:
- Geekbench 6: 4.710 puntos en single-core, 12.620 en multi-core.
- Geekbench 7: 4.020 puntos en single-core, 11.449 en multi-core.
No he tenido tiempo, como digo, de probar la batería ni de hacerle un ciclo completo, pero esto es algo que haremos para el análisis.
En lo demás, lo cierto es que sí, se nota que la Isla Dinámica es más pequeña y algo más versátil al albergar tres acciones simultáneas, pero es innegable que el punto protagonista de esta generación es la cámara. Concretamente, la principal.
Me como mis palabras con la apertura variable
Antes de nada, las presentaciones:
- Cámara principal: 48 megapíxeles con sistema de apertura variable f/1.48, f/1.8, f/2.8 y f/4. Estabilización del sensor y distancia focal de 24 mm
- Telefoto: 48 megapíxeles con apertura f/2.8, estabilización del sensor y distancia focal de 100 mm
- Gran angular: 48 megapíxeles con apertura f/2.2 y función macro.
Mismo telefoto y mismo gran angular que el año pasado, pero una cámara principal que mantiene megapíxeles a la vez que amplía la apertura para hacer mejores fotos con poca luz y añade ese sistema de apertura variable que, de verdad, es una novedad mucho más interesante de lo que creía.
Porque aunque ahora lo parezca, la apertura variable no es una novedad en los móviles y no lo ha inventado Apple. Otras marcas como Samsung lo incluyeron en el pasado y lo descartaron porque la diferencia tampoco era muy notable. Se trata de un sistema mecánico de varias hojas que se abren o cierran para permitir el paso de una mayor o menor cantidad de luz al sensor.
Cuanta más luz entra (es decir, cuando el f es más pequeño), menos se tiene que esforzar el sensor para capturar imágenes oscuras. Cuanta menos luz entra (cuanto más grande es el f), más se tiene que esforzar. Pero hay otra contrapartida: cuanto más pequeño el f, más difuminado el fondo en una fotografía.
Ese 'bokeh' o desenfoque de fondo se busca mucho en fotografía porque da un aspecto muy bonito y ""profesional"" (las dobles comillas no son un error). Sin embargo, a medida que los móviles han metido sensores más y más grandes (cuanto más grande el sensor también es menor la profundidad de campo), ese desenfoque natural iba siendo cada vez más y más evidente.
Un ejemplo:
Esa foto está tomada con la cámara principal del 18 Pro Max a una distancia que no es pequeña y, sin embargo, notarás que el suelo está desenfocado mientras el helado está perfectamente en foco. Eso se debe a la unión entre un f pequeño (f/1.48 en este caso) y un sensor grande.
No hay nada que pueda hacer para enfocarlo porque no es un efecto retrato por software: la cámara ha tomado la foto así sin procesar nada. Pero... ¿y si no quiero que el suelo esté desenfocado? Pues ahí entra en juego la apertura variable.
Si en esa misma foto subo a f/4, obtengo esto:
Sigue habiendo cierto desenfoque porque estoy muy cerca del objeto, pero el suelo aparece más definido. Eso es lo que permite un sistema de apertura variable físico, como el que tiene cualquier objetivo de una cámara convencional. Hace años, cuando Samsung lo implementó, la apertura era pequeña y los sensores también, por lo que realmente el sistema no tenía mucho sentido.
Ahora, con sensores cada vez más grandes y sistemas de cámaras que han perdido el miedo a crecer, tener ese elemento que nos permita controlar un poco más la fotografía me parece una muy buena adición.
Esto es algo que se nota mucho cuando nos alejamos un poco. Estas flores están a más distancia que el helado, peor aún así puedes ver que la iglesia de fondo y hasta la vegetación cercana se difumina cuando disparo en f/1.48. Si mi intención es que así sea, genial, pero ahora puedo elegir que la profundidad de campo sea mayor y tenerlo todo enfocado gracias a esa opción de disparar en f/4.
Al final, son opciones y me como mis palabras porque, cuando se rumoreó que el iPhone 18 Pro iba a tener este sistema, recordé lo que ya habían hecho otras compañías y dije "para qué".
Pero también hice una foto el otro día con mi iPhone 16 (que ni siquiera tiene un sensor tan grande) y tres de mis gatos salieron enfocados mientras que uno de fondo estaba más borroso. Con un sistema de apertura variable, los cuatro habrían estado bien.
Parece una justificación de que ahora me parece bien porque lo ha hecho Apple y bla, bla, bla, pero tengo ganas de que otras marcas con sensores aún más grandes y mejores cámaras lo implementen más pronto que tarde.
Ahora bien, ¿es para usarlo a lo loco? Pues... no. En las cámaras tradicionales, cuando usamos un f/5.6 o f/8 en exteriores, tenemos todo lo que sale en la fotografía muy definido.
Las líneas están claras, no suele haber distorsiones ni ningún defecto en la imagen (si la lente es buena, claro). En cambio, disparar en las mismas condiciones con un objetivo más luminoso puede hacer que todo esté enfocado, pero menos definido y con 'halos' en algunos bordes.
En la foto superior fue curioso porque disparé primero con apertura completa y luego con la apertura más cerrada y, en la apertura completa, las hojas a contra luz tenían aberración cromática. Dije "ajá, genial para ejemplificar esto", pero cuando el procesado terminó de hacer lo suyo, ese defecto desapareció.
En situaciones así, te diría de no calentarte la cabeza y disparar en automático, pero bueno, cuando se trata de tener un objeto en primer plano, ahí es donde entra en juego la ventaja de poder elegir. Es lo que más me gusta de esto: tener opciones para quien las quiera aprovechar.
El modo pro POR FIN en el móvil Pro
Y dentro de esas opciones está algo que llega años tarde, pero que no sólo por fin se han decidido a meterlo, sino que lo han hecho de una forma magistral.
Me refiero al modo 'profesional' en la cámara, algo que lleva generaciones en Android y que por fin parece que a alguien en Apple se le ha encendido la bombilla para implementarlo en el modelo que era "para los Pros". Sin embargo, lo han hecho con un giro muy a lo Apple: sin copiar directamente y, además, mejorando la propuesta.
En Android, el modo profesional suele ser una opción más del carrusel, casi como un modo aparte en la cámara en la que se nos despliegan las opciones de enfoque manual, velocidad de obturación o equilibrio de blancos, entre otras opciones como el formato de la fotografía.
La propuesta de Apple es no separar y al icono de los seis puntitos de la parte inferior derecha se le suman esas opciones que permiten un control manual de los parámetros antes de tomar la fotografía.
Lo bueno es que, en la parte superior tenemos un espacio que podemos editar para añadir ajustes rápidos. En mi caso, lo voy a dejar con balance de blancos y profundidad de campo. Así no tengo que pulsar en los seis puntitos cada vez que quiero cambiar estas opciones.
No me gusta que en el Pro Max está demasiado arriba y habría preferido algo más a la altura del pulgar, pero bueno.
Tengo que juguetear más con esto, pero un problema habitual del iPhone era que no permitía jugar con el balance de blancos y, al hacer fotos a pantallas o en interiores, el tono siempre era erróneo. Es un problema muy específico, pero como decía antes, este móvil supuestamente estaba pensado para esas situaciones específicas y, ahora sí, juega en la misma liga que los Android.
Tu cara me suena 2
Por lo demás, las otras dos cámaras traseras son lo esperado teniendo en cuenta la hoja de especificaciones. Nos hacen falta más ejemplos para poder hablar de ellas en profundidad, pero los problemas de enfoque del año pasado y la falta de detalle en algunas situaciones parecen no haberse resuelto.
El telefoto de 48 megapíxeles es un 4x óptico con posibilidad de convertirse en un 8x "de calidad óptica", según Apple, que tiene estabilización en el sensor, pero que acusa una falta de estabilización electrónica cuando disparamos en ese 8x.
Enfocar es algo complicado porque la distancia de enfoque es muy larga y el móvil realmente no te dice cuándo estás con el telefoto y cuándo estás con el principal tirando de megapíxeles y aumentos digitales. Esto es algo que ves cuando te metes en la galería y compruebas que esa foto que pensabas que habías hecho con el 4x en realidad la has hecho con el 1x.
A priori, está lejos de la competencia que viene desde China, pero algo a aplaudir en Apple es que no busca constantemente la foto más espectacular, subiendo saturación y contraste en los colores, sino la que más se acerca a la realidad. De nuevo, faltan muestras y para el análisis profundizaremos más, pero es la sensación tras estas primeras impresiones.
Y el gran angular, sin ser el más espectacular, sí mantiene una coherencia en el tono respecto a la cámara principal. Hay una falta de nitidez en algunos elementos, pero es un gran angular que podemos sacar a pasear sin miedo cuando la situación lo requiera.
Además, es el que sigue teniendo el enfoque cercano para el macro.
Hasta aquí estas primeras impresiones del iPhone 18 Pro Max centradas en la cámara. Tengo que decir que me esperaba el resultado tanto del gran angular como del telefoto, pero me ha sorprendido para bien la forma tan acertada de enfocar la apertura variable y, sobre todo, cómo han llevado esos controles pro al iPhone.
Me parece que están muy bien integrados, son fáciles de usar y creo que pueden ser una puerta de entrada a que usuarios que suelen tirar en automático se fijen un poco más en cómo funciona la cámara y las posibilidades que eso les da. Además, agradezco enormemente no tener que descargar una aplicación externa para usar estos controles, ya que no suelen estar tan bien integradas o añadir complejidad innecesaria cuando es algo que se podía resolver de otra forma.
Y a la vista está que Apple, como en tantas otras cosas, ha tardado en tener su propuesta, pero cuando ha llegado... lo ha hecho por la puerta grande.
Fotos | Xataka
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