
Ir al gimnasio mientras se están tomando ultraprocesados no es lo más interesante
Algo que está ya bastante interiorizado entre la sociedad, precisamente, es que abusar de los alimentos ultraprocesados está íntimamente ligado a la obesidad, la diabetes tipo 2 y los problemas cardiovasculares debido sobre todo a la gran presencia de grasas de baja calidad. Pero aunque pensamos que esta mala dieta se traduce solo en el aumento de grasa subcutánea, la tecnología médica nos ha dejado ver que también están llenando nuestros músculos de grasa.
Un nuevo estudio. Esto precisamente es lo que ha apuntado un nuevo estudio publicado en la revista Radiology, que, gracias a las imágenes obtenidas por resonancia magnética, los investigadores han descubierto que el consumo de estos productos se relaciona con un aumento de grasa intramuscular en los muslos. Y da igual cuánto vayamos al gimnasio para esto.
Las pruebas no mienten. Gran parte de los estudios nutricionales se basan en encuestas y en medidas generales como el IMC o el peso en la báscula a ciertas horas del día. Pero aquí la ciencia ha optado por sacar una imagen para tener un dato completamente objetivo gracias a las resonancias magnéticas que cuantifican de forma objetiva la composición interna del músculo.
Los resultados. Aquí pudieron ver que las personas que comieron una mayor proporción de alimentos ultraprocesados presentaban una fracción significativamente mayor de grasa infiltrada en los músculos del muslo. Pero lo más interesante de todo es que, incluso después de ajustar los resultados por la ingesta total de calorías, los niveles de actividad física y otras variables demográficas.
Es decir, no se trata simplemente de que las personas que comen ultraprocesados ingieran más calorías o hagan menos ejercicio, sino que hay algo en la propia naturaleza de estos alimentos, como los aditivos o la falta de fibra, que favorece que la grasa se deposite directamente entre las fibras musculares.
Es clínico. A este fenómeno de infiltración de tejido adiposo dentro del músculo se le conoce clínicamente como mioesteatosis y, para visualizarlo, imagina la diferencia entre un corte de carne magra y un filete marmoleado o veteado de grasa.
Por qué nos preocupa. Los músculos no son solo "motores" que nos permiten movernos, sino que son órganos metabólicamente muy activos que son fundamentales para regular nuestra glucemia e incluso para el funcionamiento de nuestro cerebro. De esta manera, cuando la grasa se infiltra en ellos, la calidad muscular cae en picado. Y esto es un gran problema porque lógicamente comenzaríamos a perder la fuerza, se desarrollaría una sarcopenia y habría un riesgo de sufrir una enfermedad metabólica.
Además, en el contexto de este estudio, una peor calidad de la musculatura del muslo, especialmente el cuádriceps, se traduce en una mayor sobrecarga de la articulación de la rodilla y aumenta las posibilidades de tener artrosis de rodilla.
Hay matices. Como ya es habitual, los propios investigadores apuntan a que se trata de un análisis transversal, por lo que no tenemos una "fotografía" del momento actual y hace que no se tenga una relación causa-efecto. Es decir, este estudio se ha hecho en adultos mayores y personas con enfermedades previas, por lo que no se pueden generalizar sobre la población más joven estos resultados y se debe hacer un estudio independiente con esta muestra para poder ver exactamente si una pizza del súper puede ser demasiado perjudicial.
Imágenes | senivpetro en Magnific
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