Los expertos lo tienen claro: "Los que beben café tienen un microbioma intestinal más diverso que los que no beben café"

Cafe

El café puede cambiar nuestra microbiota, pero todavía no se conoce sus efectos reales

José A. Lizana

Editor

Durante años, la ciencia ha intentado desentrañar los secretos del café, buscando justificar nuestro 'amor' por tomar a diario esta bebida que a veces ha sido demonizada. Y es que, entre los muchos beneficios que tiene, destaca uno que se está investigando ahora mucho mejor, y hablamos justamente de la alteración que hace sobre nuestra microbiota. Pero casi siempre para nuestro bien. 

Unas bacterias. El gran protagonista de esta historia es un estudio publicado en el año 2024 en el que participó el conocido epidemiólogo genético Tim Spector. En este se analizaron datos de más de 22.000 participantes en Estados Unidos y Reino Unido, integrándolos con datos públicos de más de 54.000 personas. 

Y el resultado apuntaba a que existe una asociación muy fuerte entre el consumo de café y la presencia de la bacteria Lawsonibacter asaccharolyticus en nuestros intestinos. Y es que esta especie bacteriana era entre 4,5 y 8 veces más abundante en quienes bebían café. 

Lo interesante es que este efecto no depende de la cafeína, sino que se ha visto que la bacteria crece más rápido con café descafeinado, apuntando a que la clave podría estar en los polifenoles o en metabolitos como el ácido quínico y la trigonelina que está presente en esta bebida. 

Pero hay un matiz muy importante, puesto que de momento no conocemos efectivamente si este cambio en la microbiota es algo positivo para nosotros, puesto que sigue bajo investigación. 

El café para el microbioma. La idea de que el café es un alimento clave para el microbioma humano no es nueva, puesto que ya en 2021 se apuntaba en esta dirección. En este caso, al analizar más de 150 alimentos, encontraron que el café era el que mostraba una mayor correlación con la composición del microbioma en unas 1.000 personas. 

Aunque hay detractores, ya que otras investigaciones nos apuntan a que el café altera poblaciones microbianas concretas, pero no cambia la diversidad global de la microbiota. Es decir, cambia el "quién es quién" del intestino, pero no necesariamente hace que haya más variedad. 

La fibra. Otro argumento frecuentemente esgrimido a favor del café es su contenido en fibra, y se ha llegado a afirmar que una taza de café tiene más fibra que un vaso de zumo de naranja. Esta idea proviene de un estudio de 2007, que encontró que el café preparado contiene entre 0,47 y 0,75 g de fibra soluble por 100 ml, siendo el café soluble aún más rico en fibra. De aquí sale la famosa cifra de "1,5 g por taza" que menciona Spector. Sin embargo, el propio investigador español advirtió de que no está demostrado que esta fibra específica tenga los mismos beneficios para la salud que la fibra de frutas o verduras.

Salud cardiovascular. Más allá del microbioma, nos encontramos con un estudio publicado en 2022 que analizó a casi medio millón de personas durante 12,5 años. En este se encontró que el consumo de café, especialmente entre 2 y 3 tazas al día, se asociaba con reducciones significativas de enfermedades cardiovasculares y mortalidad. 

Por otro lado, una revisión general concluyó que el mayor descenso en el riesgo de diversas enfermedades aparece con un consumo de 3 a 4 tazas diarias. Sin embargo, los autores señalan que se necesitan ensayos aleatorizados para confirmar si estas asociaciones son causales y recomiendan precaución durante el embarazo y en mujeres con alto riesgo de fracturas.

Imágenes | Victor Freitas 

Vía | El Confidencial

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