Creemos que estamos cansados por el calor, pero la ciencia apunta a un enemigo silencioso: la destrucción del sueño REM

Calor Cansado

La calidad del sueño en las noches calurosas se ve considerablemente mermado

José A. Lizana

Colaborador

Cuando los termómetros se disparan, hasta las tareas más simples de nuestro día a día pueden volverse titánicas. La falta de energía y la fatiga durante el día son quejas casi universales durante los meses de verano, y aunque popularmente lo explicamos diciendo que 'el calor aplatana', la ciencia muestra que este agotamiento es un fenómeno complejo donde entran muchos factores como la deshidratación o la alteración del sueño. 

El sobreesfuerzo. Una de las explicaciones que tenemos para entender el cansancio que sentimos está en nuestro sistema de termoregulación, que se esfuerza para mantener nuestra temperatura interna en torno a los 37 ºC. El problema está en que, al aumentar la temperatura externa, el organismo necesita activar diferentes mecanismos para no sobrecalentarse. 

Uno de los que podemos ver nosotros mismos es la vasodilatación periférica que provoca el clásico color rojo en nuestra piel cuando hace mucho calor. Algo que provoca que el corazón tenga que bombear con mucha más fuerza, al igual que ocurre cuando empezamos a sudar. 

Está estudiado. Aquí las diferentes revisiones tienen claro que el calor y la deshidratación elevan drásticamente la carga cardiovascular. Este sobreesfuerzo impacta de forma directa en el cerebro, el corazón y el músculo esquelético, provocando una menor tolerancia al ejercicio físico y traduciéndose en una sensación constante de debilidad.

El enemigo nocturno. A menudo se culpa al sol y al calor durante el día de la falta de energía, pero el origen del problema suele gestarse de madrugada. Aquí las noches calurosas provocan un aumento de los microdespertares y la vigilia, reduciendo drásticamente las fases más reparadoras del descanso, como son el sueño REM. 

Esta pérdida de calidad de sueño es una de las explicaciones biológicas más directas de la fatiga a la mañana siguiente. El letargo no ocurre solo por el esfuerzo del día, sino porque el cerebro y el cuerpo no han logrado resetearse correctamente durante la noche. 

Varios conceptos. Es fundamental trazar una línea clara entre el cansancio veraniego, que es bastante habitual, y el "agotamiento por calor", que sí es un problema médico de primer nivel. Aquí se nos recuerda que sentirse más torpe o cansado tras caminar bajo el sol entra dentro de la respuesta fisiológica de un cuerpo sano intentando protegerse. 

Sin embargo, no deben mezclarse los conceptos. Cuando la fatiga viene acompañada de mareos intensos, sudoración excesiva y fría, pulso rápido y débil, náuseas o calambres musculares severos, estamos ante un cuadro de agotamiento por calor. Identificar esta diferencia es vital, ya que, si no se trata mediante enfriamiento rápido y reposición de líquidos, puede derivar en un golpe de calor, y eso es un grave problema de salud. 

Imágenes | Katya Wolf

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