
¿Conquista o alianza? Las momias sentadas junto a un templo wari que cuestionan la historia
A veces, basta un hallazgo para reescribir lo que creíamos saber de una civilización. Durante siglos, los profesionales de la historia han trazado los límites de las culturas pasadas y sus interacciones a partir de lo que dejaron: construcciones, objetos, cuerpos. Y entonces aparecen cuatro momias intactas en Huaca del Loro, un gran yacimiento de la costa sur de Perú y obligan a replantearse cosas. Durante décadas hemos creído que los wari habían sometido a los nazca por la fuerza, pero el lugar del enterramiento de estos cuerpos apuntan a algo más complejo: a alianzas, diplomacia y colaboraciones.
El hallazgo. En 2022 aparecieron las cuatro momias en ese yacimiento de la civilización nazca, que vivió en la región entre los años 1 y 750 d. C. Estaban envueltas en tejidos, sentadas con las rodillas al pecho y con las manos junto a la cara.
Lo llamativo de todo esto era dónde estaban: en lugar de haberlos encontrado en el cementerio, como el resto, estaban junto a un templo ceremonial wari. Es decir, que no los enterraron como a prisioneros o enemigos, sino colocados en una infraestructura sagrada del pueblo invasor.
Por qué importa. Este descubrimiento cuestiona la idea de que los wari conquistaron a los nazca mediante la violencia y la fuerza militar. Si cuatro personas de la cultura nazca fueron enterradas con cuidado junto a un edificio imperial, entonces quizá la expansión wari incluyó también cooperación e intereses compartidos. La antropóloga biológica Corina Kellner de la Universidad de Arizona del Norte e investigadora lo resume así para Phys: la colonización no siempre es un proceso brutal, porque hay otras formas de influir en una región.
UN VISTAZO A...
Breves apuntes sobre civilizaciones prehispánicas en los Andes. Los nazca, famosos por sus geoglifos y sus acueductos subterráneos, ocuparon la costa sur de Perú aproximadamente entre el año 1 y el 750 d. C. Después llegó el Horizonte Medio (hacia el 600-1000 d. C.), un periodo de transición que marcó el final de su civilización y el inicio de la influencia estatal del Imperio wari y de Tiwanaku, en Bolivia. Los wari se asentaron en Ayacucho, en la sierra, donde cultivar algodón era difícil, mientras que los nazca vivían en tierras más bajas, aptas para el algodón y la coca.
Históricamente se pensaba que los wari sometieron a las comunidades costeras de los nazca por la fuerza: hay estudios que apuntan a que Nazca estuvo gobernada por los wari, pero no está claro cuál fue su verdadero papel en la región.
No eran prisioneros ni enemigos. Que esas personas estuvieran junto a un templo wari y no en el cementerio apunta a un trato diferente, probablemente porque gozaban de prestigio en la sociedad, si bien los análisis de ADN, tomografías e isótopos pendientes arrojarán más información. Eso sí, no todo apunta a la armonía: a poca distancia está Zorropata, un sitio claramente defensivo, con murallas y piedras para hondas, donde se excavó una ofrenda de cabezas trofeo de estilo nazca. Cooperación y conflicto no son excluyentes, y es posible que convivieran.
Según el resumen del proyecto, Huaca del Loro es un asentamiento wari con un cementerio de prácticas híbridas nazca y wari, y un templo en forma de D, uno de los primeros identificados en la costa peruana, según una presentación del proyecto recogida por Gizmodo. ¿Qué pudo unir a ambas sociedades? Un estudio previo de Kellner y Schoeninger plantea que a los wari pudo atraerles la tecnología cerámica nazca. En el estudio actual, Kellner añade los textiles, ya que los wari necesitaban algodón.
Portada | Jerod Roberts y Northern Arizona University
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