
El dinero que Roma nunca recuperó: guerra, fuego y olvido bajo tierra
Cada cierto tiempo la arqueología investiga un yacimiento y trae a la palestra un nuevo hallazgo del Imperio Romano que nos permite conocer más de esa civilización. Y otras tantas veces, lo que descubren son tesoros. En cuanto aparecen traen de la mano dos preguntas: por qué los escondieron y por qué nunca volvieron a por ellos.
Un nuevo estudio del Instituto de Arqueología e Historia del Arte de Cluj-Napoca y la Universidad Babeș-Bolyai en Rumanía se lo ha preguntado y tras analizar 18.200 tesoros y 7,5 millones de monedas romanas, cree tener la respuesta.
Cada tesoro cuenta una historia. El entierro podía responder a motivos económicos, de seguridad, fiscales o rituales, mientras que la no recuperación podía deberse a una cuestión de inseguridad, ya sea colectiva (una guerra o una invasión) o individual. Luego hay otros factores como la muerte, que migrara, que se olvidara de dónde estaba o que el paisaje cambiara. Un ejemplo ajeno de esto mismo: la campana lituana que un pueblo de Lituania escondió en la Segunda Guerra Mundial.
Por qué es importante. Hasta la fecha, para tratar de descubrir qué llevó a esas personas a enterrar sus riquezas y no volver recurríamos a las interpretaciones arqueológicas. Como resume el equipo de investigación, los tesoros romanos son el reflejo de episodios de inestabilidad individuales o colectivas. Así, funcionan como una fuente independiente para verificar y matizar la historia militar y política que conocemos a través de otras vías, como por ejemplo el legado escrito. Son, en pocas palabras, testigos de las crisis del Imperio Romano.
Contexto. Vaya por delante algo: lo de esconder objetos de gran valor bajo tierra no es algo que se les ocurriese a los romanos: hay constancia de ello a lo largo de historia de las civilizaciones, desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media y más allá. Lo nuevo de esta investigación es que por primera vez y a gran escala se compara de forma sistemática la fecha de miles de tesoros con la cronología de guerras y desastres concretos.
En detalle. A partir de la base de datos Coin Hoards of the Roman Empire, el equipo trazó mapas donde se muestran concentraciones de tesoros no recuperados que coinciden con episodios concretos: la derrota romana en Teutoburgo (año 9), la conquista de Britania y la revuelta de Boudica, la erupción del Vesubio (año 79), las guerras contra los dacios y, sobre todo, la gran Crisis del siglo III, cuando invasiones y guerras civiles sacudieron gran parte del Imperio, originando la mayor concentración de tesoros abandonados de todo el periodo estudiado.
Sí, pero. Que un tesoro coincida en fecha y lugar con una crisis histórica no implica que todos los depósitos respondan a esa lógica. Como recuerda el investigador Stefan Krmnicek en otro paper publicado en ese mismo número de la revista, existen monedas y objetos que aparecen en contextos completamente ajenos a la seguridad o el ahorro: escondidos en esculturas religiosas, accidentales o enterrados como broma, por lo que cada tesoro encontrado debe interpretarse con cautela antes de asumir que se enmarca dentro de un momento de inestabilidad.
Portada | PxHere y Massimo Virgilio
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