Pensábamos que usar muchos emojis era de inmaduros. La psicología acaba de demostrar que es todo lo contrario

Emojis Psico

Recibir un 'ok' en WhatsApp sin más contexto puede suponer un gran estrés para el receptor

José A. Lizana

Colaborador

Para muchas personas, usar muchos emojis en correos, mensajes de textos o chats de trabajo es un signo de inmadurez o de falta de profesionalidad que no se debería pasar por alto. Sin embargo, la psicología más moderna ha analizado el porqué de usar tantos emojis y la realidad es que no es un acto infantil, sino un intento desesperado de recuperar los matices emocionales que el texto plano nos ha arrebatado. 

El contexto. Transmitir sarcasmo en un texto plano es sin duda un gran reto, y no hacerlo de manera correcta puede quedar como un mensaje que transmite un tono borde que puede 'asustar' a la persona a la que se lo enviamos. Es por ello que usar emojis o cualquier tipo de estrategia de expresión sobre texto es lo que nos salva de transmitir algo que no es lo que queremos. 

La comunicación no verbal. Cuando hablamos cara a cara, las palabras son solo una fracción del mensaje, puesto que el tono de voz, la postura, una ceja levantada o una sonrisa transmiten la verdadera intención detrás de lo que decimos. En el ecosistema digital, esa capa de comunicación desaparece, dejando nuestros mensajes de WhatsApp o Slack a merced de la interpretación (y a menudo, del pesimismo) del receptor.

Y aquí es donde entran los emojis, puesto que, lejos de ser simples adornos, la psicología los define como sustitutos de la comunicación no verbal. Sin ir más lejos, un artículo publicado en Frontiers in Psychology en 2021 demostró que los emojis funcionan como símbolos afectivos reales que ayudan a transmitir contenido emocional puro.

Se puede llegar a medir. Una investigación del Journal of Nonverbal Behavior encontró que añadir emojis positivos a un mensaje completamente neutro hace que el receptor lo perciba como positivo. Del mismo modo, los emojis negativos pueden oscurecer instantáneamente el tono de un texto que no tiene ningún punto de maldad detrás. 

En la intimidad, como señala la revista Symbolic Interaction, el uso de emojis en conversaciones románticas aumenta drásticamente la claridad de las intenciones, reduciendo la temida ambigüedad de los primeros flirteos digitales que en persona pueden estar mucho más claros gracias al tono o las miradas que usamos. 

No hay un solo emoji. Con toda esta evidencia, la conclusión lógica parecería ser: "Usa todos los emojis que puedas para que te entiendan mejor". Pero la ciencia advierte que hay una trampa, ya que el significado de los emojis no es estable.

Aquí hay que tener en cuenta que, a diferencia de las palabras, que tienen definiciones acordadas en los diccionarios, los emojis son tremendamente dependientes del contexto, de la plataforma y, sobre todo, de la generación del lector. Lo que para un boomer o un millennial es una simple sonrisa amable, para la generación Z puede interpretarse como ironía, pasivo-agresividad o incluso desprecio.

Es el rey. La efectividad del emoji depende enteramente de dónde y con quién lo uses. Investigaciones publicadas en Computers in Human Behavior Reports respaldan que, en la comunicación informal, los emojis reducen las interpretaciones ambiguas y acercan a los interlocutores. Sin embargo, en el ámbito laboral todo cambia, puesto que, aunque aporta cercanía, también puede alterar la percepción de competencia de quien envía el mensaje. Incluso se ha visto que en correos formales o con superiores, un exceso de emojis puede generar "ruido" comunicativo y restar profesionalidad o adecuación al mensaje. 

Imágenes | Tim Witzdam

En Xataka |  La psicología dice que las personas que dan las gracias a los conductores al cruzar la calle no lo hacen solo por gratitud

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 0 Comentario