
No estar pendiente de la comida puede pasar factura a nuestra capacidad para saciarnos
Hoy día, una escena bastante cotidiana es ver cómo, a la hora de comer, además del plato en la mesa, también está al lado la pantalla del móvil iluminada mientras reproduce un vídeo de TikTok o un reel de Instagram. El hábito de comer haciendo scroll en redes sociales, leyendo noticias o contestando mensajes se ha normalizado hasta el punto de volverse invisible. Sin embargo, la literatura científica lleva años advirtiendo que esta desconexión entre el plato y el cerebro tiene consecuencias medibles.
El secuestro de la saciedad. El hecho de comer mientras se está mirando la pantalla del móvil hace que comamos mucho peor, y esto es lo que se conoce en la literatura como mindless eating, que se puede traducir como "comer de forma inconsciente". Algo que tiene bastante sentido porque cuando estamos viendo algo que nos interesa, no nos damos ni cuenta de lo que estamos llevándonos a la boca, entrando en modo automático.
Y esto es muy importante, porque la ciencia tiene bastante claro que el hecho de sentirnos llenos de comida no es algo que depende solo del proceso gástrico, sino que interviene también nuestra consciencia. De esta manera, cuando comemos prestando atención a otra cosa, dañamos la memoria episódica de la comida.
En el cerebro no hay un registro adecuado de las texturas, los sabores ni la cantidad de comida que se ha llevado a la boca. Como resultado de esta "amnesia alimentaria", las señales que indican que el estómago se ha llenado y que hay que dejar de comer más se difuminan. Esto provoca que se coma más en ese momento, y además, al no tener un recuerdo sólido de habernos saciado, tendemos a comer más calorías en la comida o la merienda.
Los datos. Esta falta de atención activa durante la comida se puede extrapolar a cifras concretas, y algo que se ha repetido bastante es que el uso del móvil puede aumentar la ingesta calórica en un 30%. Si bien este es un tope extremo derivado de la suma de varios factores de desconexión, ya que los estudios apuntan a unas cifras algo más reducidas.
Un estudio publicado en 2019 demostró que comer con el móvil aumenta la ingesta calórica en torno al 15% en comparación con las personas que están completamente pendientes de su comida. Además, no comemos más de todo sino que empeora el perfil nutricional al tender a una ingesta notablemente mayor de grasas.
A largo plazo, tenemos un estudio publicado en 2025 por la Universidad de Kioto donde se asociaba el uso habitual del móvil durante la comida con un aumento de peso más marcado en los adultos. Pero en el caso de los adolescentes, se asocia con un mayor consumo de bebidas azucaradas y un IMC más alto atribuido a la multitarea con el móvil.
Es por ello que lo mejor es siempre comer sin ningún tipo de distracción que aparte la atención de la tarea que se está haciendo, porque de lo contrario hay varios riesgos detrás para nuestra propia salud.
Imágenes | drobotdean en Magnific
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