
De momento solo es una imagen con IA casi cómica, pero ojo a lo que pueda venir después
No hay nada como decirle a un niño que hay algo que no puede hacer, para que desee hacerlo con todas sus fuerzas. Y pasa algo parecido con Donald Trump. Basta con que haya un territorio que jamás podrá poseer, para que quiera plantarle una bandera de Estados Unidos cuanto antes. Por eso, ahora se ha obsesionado con que la Luna debería ser estadounidense. Su argumentación es simple. Estados Unidos fue el primer país en pisarlo y posiblemente, según van las cosas, también el segundo.
El problema es que se le olvida que, en 1967, 62 países, incluido el suyo, firmaron un tratado por el cual se comprometían a no poseer ningún territorio más allá de las fronteras de la Tierra. Dicho muy resumidamente, en este tratado, para el que actualmente hay ya 118 firmantes, reconocían que el espacio es de todos y no se puede conquistar. Ahora solo queda que el actual presidente de Estados Unidos lo cumpla y, sobre todo, que no se agarre a los vacíos legales del Tratado. Porque sí, los tiene.
IA y Truth Social, una combinación bochornosa. Desde que aprendió a generar imágenes con IA, las publicaciones de Donald Trump en su red social, Truth Social, son cuando menos… pintorescas. Imágenes de sí mismo destruyendo Irán con un mazo, fotografías en las que se le ve sentado con George Washington charlando en el despacho oval, instantáneas de sí mismo caminando junto a un extraterrestre capturado por su Gobierno… Sí, se le está yendo de las manos. Pero, entre todo esto, no podía faltar una imagen, casi promocional, en la que figura la frase “The Moon is ours”. “La Luna es nuestra”.
De momento, no ha dado ningún paso legal para nombrar la Luna como territorio estadounidense. No obstante, estas imágenes, que en principio pueden parecernos cómicas, no dejan de ser una forma de declaración de intenciones.
El Tratado del Espacio Exterior. El Tratado del Espacio Ultraterrestre (o exterior), firmado en 1967, declara que “el espacio ultraterrestre, incluída la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”. Incluye, además, principios como la prohibición del uso de armas de destrucción masiva desde el espacio, así como la instalación de cualquier construcción con fines militares. En definitiva, ni la Luna ni el espacio en general pueden ser propiedad de ningún país y, por lo tanto, no pueden usarse como cuartel para la puesta en marcha de prácticas contra otras naciones.
Las lagunas del Tratado. En general, el Tratado señala que los países solo pueden hacer uso del espacio con fines pacíficos. Sin embargo, hay cuestiones que no se abordan. Por ejemplo, si bien se habla de la exploración libre del espacio para todos los países, no se hace referencia a la propiedad de los recursos extraídos de dicha exploración. Esta es una laguna legal a la que sí se ha aferrado Trump con los Acuerdos Artemis, en los que se señala que la extracción de recursos espaciales no constituye por sí misma una apropiación nacional prohibida por el Tratado. Si bien no se habla directamente de apropiación, numerosos analistas legales consideran que, con ello, se declara extraoficialmente que el marco permitiría a las empresas poseer los recursos que extraigan.
Por otro lado, el Tratado da permiso para la construcción de Instalaciones de Investigación, siempre que los resultados de las investigaciones se compartan con todo el mundo. Ahora bien, ¿qué pasa con otros tipos de instalaciones, como un hotel? Esa es otra laguna del tratado a la que muchas compañías ya intentan hincarle el diente.
Hay que comprometerse. El Tratado sobre el Espacio Exterior es un compromiso por parte de los países firmantes. No hay una policía del espacio que vaya a sancionar a quiénes no lo cumplan. Por eso, aunque no podemos echarnos las manos a la cabeza por una simple imagen generada por IA, sí que deberíamos estar atentos a las intenciones de quien parece que no tiene suficiente con ser prácticamente el presidente del mundo. Los confines de la Tierra se le antojan demasiado pequeños.
Imagen | Gage Skidmore /Magnific | Truth Social
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 0 Comentario