El reactor nuclear que viajará hasta Marte utiliza tecnologías tradicionales, unidas a lo más puntero de la NASA
Prácticamente todas las compañías espaciales más importantes coinciden en que el futuro de la exploración del espacio pasa por alimentar a las naves con energía nuclear. Por eso, la NASA ya ha puesto fecha a su primer viaje interplanetario con propulsión nuclear-eléctrica. Será posible gracias al Space Reactor-1 (SR-1) Freedom, que se lanzará en diciembre de 2028 con rumbo a Marte.
Destino: el planeta rojo. Hace tiempo que la NASA mostró su interés en llevar a cabo este lanzamiento en 2028. Ahora, la compañía ha asegurado que todo va a buen ritmo y que, si sigue así, se podría cerrar la fecha en torno al último mes de este año. Para poder cumplir los plazos, se están utilizando tecnologías previamente probadas por la NASA. Algunas, por ejemplo, proceden de la Estación Lunar Gateway, cuyo desarrollo se encuentra paralizado actualmente. Con estas tecnologías, unidas a un nuevo sistema de reactor nuclear, se llevará a Marte un trío de helicópteros similares a Ingenuity, bautizados como Skyfall.
Lo clásico y lo nuevo. El SR-1 en realidad funciona con un sistema cerrado Brayton, algo muy habitual para obtener energía. Normalmente, en este tipo de sistemas se lleva a cabo una reacción de combustión, con la que se obtiene energía en forma de calor. Este se usa para calentar un gas, que se expande y mueve una turbina. El resultado es una energía mecánica que puede servir, por ejemplo, para obtener electricidad. Después, cuando el gas se enfría, comienza un ciclo nuevo, por eso se dice que es un ciclo cerrado.
En el caso del SR-1, todo es casi idéntico. Solo cambia que, en vez de un combustible, se emplea una reacción de fisión nuclear para obtener el calor. Así no es necesario transportar grandes cantidades de combustible al espacio. Basta con una reacción en cadena como las que se utilizan en las centrales nucleares.
Motores eléctricos. La electricidad que se obtiene en este ciclo cerrado se emplea para alimentar motores eléctricos en un proceso que se activa 48 horas después del lanzamiento. Después, puede mantenerse activo durante el año completo que dura el viaje a Marte. Por otro lado, esa misma electricidad se puede utilizar también para otros menesteres, como las comunicaciones con la Tierra.
También en la Luna. La principal aplicación de la energía nuclear en el espacio será en los viajes a muy largas distancias, donde las naves están tan lejos del Sol que los paneles solares ya no sirven de nada. No obstante, también puede ser útil a distancias mucho más cortas. Si este viaje a Marte sale bien, la NASA planea poder usar estas tecnologías en una base lunar instalada en el cráter Shackleton. Estratégicamente es una buena ubicación, pero presenta el inconveniente de estar continuamente en sombra, por lo que no se puede usar energía solar. La fisión nuclear podría ser mucho más útil.
60 años de investigación. En realidad, el SR-1 es el resultado de 60 años de investigación, con una inversión de 20.000 millones de dólares. Aunque pueda parecer algo nuevo, hay muchísimo tiempo de trabajo detrás. De todos modos, si los proyectos de la NASA salen según lo previsto, serán tiempo y dinero muy bien invertidos.
Imagen | NASA
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