La presión de Trump por llegar a la Luna antes de finalizar su mandato ha marcado esta decisión
El programa Artemis está siendo fuente de noticia durante mucho tiempo por culpa de los muchos retrasos que han ido acumulando sus misiones espaciales. Pero ahora este ha sufrido el mayor volantazo de su historia reciente al anunciarse la cancelación de la construcción de la estación espacial Gateway en su forma actual, como ha confirmado el propio administrador de la NASA. Ahora el objetivo está puesto en construir una base permanente.
El plan inicial. Lo que hasta hace poco era la piedra angular del regreso de la humanidad a la Luna, hoy ha quedado descartado. Tal y como ha recogido ABC, la NASA ha decidido que construir una estación de peaje en la órbita lunar ya no es una prioridad para ellos, o no lo es para los planes que tiene Donald Trump.
Este movimiento supone una reestructuración radical del programa Artemis, que traslada toda la atención hacia Artemis IV, prevista para 2028, que daría pie a que los vuelos entre la Luna y la Tierra se hicieran cada seis meses para tener una presencia permanente en nuestro satélite.
El motivo. La decisión de fulminar la Gateway no nace de un capricho, sino de la pura necesidad de optimizar los recursos y tiempos de los que se dispone. Según se apunta, mantener el desarrollo de una estación que orbite a la Luna estaba suponiendo una barrera interna para el objetivo principal que habían marcado: establecer la presencia humana de manera permanente en la Luna con vuelos regulares.
Pero además hay también política de por medio, puesto que el propio Donald Trump puso deberes a la NASA: hay que acelerar el regreso del humano a la Luna, establecer una base permanente y reforzar el liderazgo del país en el espacio. Y es algo que tiene fecha de caducidad, puesto que Trump quiere ver esto cumplido antes de que finalice su mandato antes de 2029, para decir que fue el presidente que volvió a conseguir este logro. El problema es que China va detrás de este mismo objetivo.
El sector privado. No se puede entender este cambio de paradigma sin ellos. La reestructuración que ha anunciado Isaacman busca hacer a la NASA mucho más ágil frente a la feroz competencia de gigantes como SpaceX y Blue Origin, que no dejan a la agencia federal en buen lugar.
Estas empresas están desarrollando vehículos, como la Starship de SpaceX o el Blue Moon de Blue Origin, cuyas capacidades de carga hacen que la necesidad de una estación intermedia como la Gateway sea, desde un punto de vista logístico, cada vez más redundante. Isaacman parece haber comprendido que, para mantener la relevancia y la velocidad de la agencia, hay que adaptarse a los nuevos monstruos del sector aeroespacial que han creado un gran campo de competencia.
El hardware existente. Sin duda, esto va a generar muchos dolores de cabeza a los ingenieros aeroespaciales. Como ya venían analizando expertos en exploración espacial, los ajustes para misiones como Artemis IV iban a requerir un gran proceso intermedio. Ahora, la cancelación de Gateway plantea desafíos inmediatos sobre qué hacer con el hardware y los contratos que ya estaban en marcha o en fases avanzadas de desarrollo. Adaptar los sistemas de alunizaje y las naves Orion para misiones directas a la superficie sin el apoyo de la estación orbital requerirá una profunda revisión técnica en los próximos meses. Y el problema es que el calendario no para de presionar para ir teniendo resultados cada vez más precoces.
Novedades en Marte. Además de este gran cambio en Artemis, la NASA ha anunciado el lanzamiento del Space Reactor-1 Freedom, la primera nave espacial interplanetaria impulsada por energía nuclear, cuyo objetivo será Marte y se lanzará antes de final de 2028. Este proyecto quiere conseguir que Estados Unidos saque pecho ante el resto del planeta con el uso que se le puede dar a la nuclear.
Y no es para menos, puesto que esta tecnología promete ofrecer potencia para llegar a regiones lejanas como, por ejemplo, Júpiter, donde los paneles solares tradicionales pierden efectividad. Pero además, al llegar al planeta rojo este cohete desplegará 'Skyfall', una flota de helicópteros de clase Ingenuity para que continúen la exploración más allá.
Imágenes | NASA (2)
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