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OpenAI creía que el futuro de la IA pasaba por consumo masivo, hype constante y memes: la realidad está siendo dura

La compañía necesita urgentemente un plan para ser rentable. Y Sora no entraba en él

Ricardo Aguilar

Editor Senior - Tech

La noticia del fin de semana es el cierre de Sora. La que en su día fue la plataforma del hype en lo relativo a creación de vídeo dice adiós dejando atrás acuerdos millonarios con gigantes como Disney, la promesa de OpenAI de ser uno de los grandes actores en el texto a vídeo, y las dudas sobre la estrategia de la empresa. 

La apuesta por el hype. De un tiempo a esta parte la estrategia de OpenAI ha pasado por crear hype, ser la protagonista en la conversación, y esperar a que el usuario asimile su propuesta. ¿El problema? Es una estrategia que funcionó en sus fases iniciales, cuando OpenAI jugaba prácticamente sola.

Lo vimos con Sora: el lanzamiento fue lo más comentado en redes, televisión y prácticamente todo medio de comunicación. Meses después de su lanzamiento, no había forma de usar la app sin VPN fuera de Estados Unidos (y de forma muy controlada mediante su app en países como Canadá, Japón, Corea o Vietnam) y seguía en fase experimental.

El cierre. Sora no ha durado ni dos años. Nació en febrero de 2024 y dice adiós en marzo de 2026. Lo que nació como el modelo referencia de creación de vídeo quedó en un experimento a medio cocinar, mientras gigantes chinos o la propia Google con sus modelos Veo avanzaban y aterrizaban sus modelos al plano que realmente importa: el que permite al usuario medio acceder al mismo.

La competencia aprieta. OpenAI se las prometía felices hace dos años, cuando ChatGPT no tenía apenas rivales y empresas como Anthropic estaban en sus primeras fases de producto. Pero la fotografía ha cambiado en muy pocos meses:

  • Claude se está convirtiendo, con iteraciones prácticamente diarias, en el chatbot (ya es mucho más que eso) más completo.
  • Gemini lleva un año empezando a comerle la tostada.
  • China está absolutamente desatada lanzando modelos de vídeo espectaculares como Seedance 2.0.
  • Las soluciones de IA ya no son promesas y hype: son lanzamientos rápidos y controlados, integrados en plataformas a las que puede acceder cualquier usuario medio. 

Si no integras, no ganas. Seedance 2.0 no lleva ni tres meses funcionando y ya está empezando a integrarse en programas de edición como CapCut. IAs como KlingAI llevan meses integradas en plataformas gigantescas como HighsfieldAI. Lanzamientos que se materializan pocos días después de ver la luz, y que sientan bases tangibles sobre el estado de la IA en texto a vídeo. 

OpenAI asumió que una minoría de profesionales estaría dispuesto a pagar por las versiones más caras de GPT para acceder a Sora. La realidad: la competencia está logrando crear herramientas de uso masivo muy superiores, y a OpenAI no le salen las cuentas con herramientas como Sora. 

El dinero está al otro lado. Sam Altman necesita redefinir la estrategia. Por el momento, quiere doblar la plantilla de la empresa, centrarlo todo en una superapp que reduzca catálogo y tiene los ojos puestos en Spud. Este es el nombre que recibe internamente el próximo gran modelo de IA que preparan, uno orientado a que OpenAI sea por fin una compañía rentable.

Tras años sin rumbo fijo, y con sus rivales comiéndole la tostada, OpenAI se enfrenta a su etapa más compleja: una en la que vender hype no es suficiente.

En Xataka | El cierre de Sora es una señal: OpenAI da un paso atrás en la carrera de la IA para recalibrarse al completo

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