
Jensen Huang ha construido una imagen de CEO poco convencional, pero detrás hay una cultura de exigencia extrema
Pese a las críticas constantes y largas jornadas, Nvidia registra una rotación muy inferior a la del sector
No se puede negar que Jensen Huang se sale del estereotipo de CEO de una gran empresa tecnológica: viste chaqueta de cuero, se deja ver comiendo en puestos de comida callejera en sus viajes y ha convertido a Nvidia en la empresa más valiosa del planeta. Pero detrás de esa imagen de "rockstar" hay una forma de liderar muy personal.
El propio Huang ha contado sin tapujos que su receta para el éxito de Nvidia incluye ingredientes que rozan lo tóxico: crítica constante a sus empleados, jornadas maratonianas y cero tolerancia con la mediocridad. Y aun así, casi ninguno de sus empleados quiere irse de Nvidia.
La tortura como camino para mejorar. Huang lo llama, medio en broma, su "forma de tortura". Preguntado por la cadena CNA en una entrevista sobre su fama de jefe exigente, Huang respondió: "No puedes mostrarme nada sin que te lo critique. Supongo que, en cierto modo, esa es mi forma de tortura". La comparación que usa deriva de la educación tradicional taiwanesa: nada es nunca suficiente.
Lo curioso es que Huang presenta esa dureza como un acto de confianza, no de castigo. "Al igual que un padre taiwanés, una vez que se da la retroalimentación, uno vuelve a querer a la persona", explicó. Ya en 2024, charlando con el fundador de Stripe, había ido más lejos: "Prefiero torturarte hasta que alcances la grandeza porque creo en ti", contaba entonces Fortune.
Jornadas de siete días y esposas de oro. Esa filosofía de esfuerzo y búsqueda de la excelencia tiene su reflejo en las oficinas de Nvidia. Empleados y exempleados de Huang describieron semanas laborales de siete días, con jornadas que se alargaban hasta la madrugada y hasta diez reuniones diarias. El propio Huang ha reconocido que trabaja hoy con la misma angustia que lo hacía en los inciertos inicios de Nvidia.
UN VISTAZO A...
A cambio, Nvidia reparte generosas acciones con descuento, un incentivo que Bloomberg bautizó como "esposas de oro". Buena parte de la plantilla se ha hecho millonaria gracias a la subida en bolsa.
Los números que sostienen el discurso. La clave de todo es que, de pese a la exigencia de su CEO, muy pocos empleados dejan Nvidia. Según su informe de sostenibilidad del año fiscal 2025, la rotación de personal fue del 2,5%, frente al 16,4% de media que registra el sector de los semiconductores. Uno de cada cinco empleados lleva ya una década o más en la empresa.
El negocio de Nvidia, mientras tanto, no deja de crecer. En su último informe trimestral oficial, la compañía declaró unos ingresos récord de 96.200 millones de dólares, un 106% más que hace un año, impulsados por el negocio de centros de datos. Huang, que posee cerca del 3,3% de la compañía y, con una fortuna estimada en 194.300 millones de dólares, se sitúa como la séptima persona más rica del mundo, según la lista de Forbes.
El club de los jefes exigentes. Huang no es el único que defiende que la incomodidad y el inconformismo como vía para formar mejores líderes. Lisa Su, prima lejana de Huang y a la postre CEO de AMD, dio un consejo parecido en un discurso de graduación en 2025: "hay que correr hacia los problemas más difíciles", dijo, porque ahí está el mayor aprendizaje y la mayor oportunidad de crecer.
Steve Jobs también apuntaba en la misma dirección. En una entrevista publicada por Fortune, el cofundador de Apple señalaba: "Mi trabajo consiste en no ser fácil con la gente. Mi trabajo es preparar a todo el equipo ejecutivo para que sean sucesores, así que eso es lo que intento hacer". Huang, eso sí, va un paso más allá que sus colegas y a sus 63 años, no contempla jubilarse. "Espero morir en el trabajo. Eso sería un sueño hecho realidad", aseguraba en su entrevista.
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