Los hiperescaladores tienen miles de chips de IA sin sacar de la caja por una sencilla razón: los centros de datos no se levantan en un día

Centro De Datos Construccion
  • Una investigación de The Guardian expone una diferencia entre las ambiciones de IA de Microsoft y los chips que realmente tendrían funcionando

  • Los CEO de las Big Tech apuntan que no hay burbuja porque construir los centros de datos no es tan rápido como les gustaría

Alejandro Alcolea

Editor - Tech

Este 2026, cuatro Big Tech se fundirán 760.000 millones de dólares en la IA. Dentro de esa inversión se encuadran los chips, pero también la energía y las infraestructuras: todo lo necesario para seguir escalando la tecnología. Desglosando, Microsoft invertirá 190.000 millones de dólares, una inversión brutal que no está claro cuándo comenzará a dar beneficios.

Y una investigación publicada por The Guardian añade más leña al fuego al apuntar a hay matemáticas que no cuadran, chips de IA sin sacar de la caja y unos centros de datos que no pueden seguir el ritmo de los hiperescaladores.

En corto. Este 17 de agosto, el diario británico publicó un reportaje basado en documentos internos de Microsoft a los que afirman haber tenido acceso. En él, ponen en duda uno de los pilares del relato que Microsoft lleva dos años construyendo: ser una de las puntas de lanza de la inteligencia artificial. El motivo es que, según esos documentos a los que han tenido acceso, el número real de chips avanzados que tiene funcionando en sus centros de datos difiere de lo que la compañía dice públicamente sobre su capacidad de IA.

Toda la estrategia de Microsoft alrededor de Azure, Copilot y hasta de su alianza con OpenAI se apoya en la idea de que disponen de potencia de cálculo suficiente como para sostener el crecimiento prometido a inversores. Si esa capacidad es inferior a la anunciada, el mercado empezaría a hacerse preguntas sobre el ritmo real del despliegue de la IA, y eso es lo principal que aborda la investigación de The Guardian.

Matemáticas que no cuadran. Según la información a la que habrían tenido acceso, Microsoft se había marcado como objetivo interno tener 1,8 millones de chips de IA instalados en sus centros de datos para finales de 2024. Casi dos años después, y tras una inversión enorme, la cifra actual rondaría los 2,2 millones de chips.

Habrían cumplido ese objetivo, pero recordemos que era para finales de 2024, antes de la enorme inversión ejecutada en 2025 y en lo que llevamos de 2026. Las estimaciones externas habían calculado cifras por encima de esos 2,2 millones de chips a estas alturas. Desde The Guardian citan fuentes externas que señalan en esa misma dirección, siendo una un analista especializado en Nvidia que asegura que esperaba que Microsoft tuviera más chips a estas alturas de los que finalmente parece tener.

Esas fuentes se basan en la energía para realizar sus estimaciones. Para 2024, Microsoft afirmó tener 5 GW de capacidad de centros de datos ya instalada, y en recientes informes financieros han sugerido que han agregado otros 5 GW de capacidad de centros de datos en los últimos dos años. Esos 10 GW, según las estimaciones, implicarían que la compañía debería tener 6,4 millones de GPU funcionando. De 2,2 millones según The Guardian a esos 6,4 millones hay un salto enorme.

La respuesta. Microsoft no ha hecho declaraciones con datos concretos. Se ha limitado a no negar la existencia de una discrepancia, pero afirmando que los cálculos de la investigación parten de datos incorrectos... aunque sin especificar cuáles. Puede ser cierto que Microsoft tenga los chips y el problema esté en otro sitio: en los propios edificios que deberían acoger ese hardware.

Narrativa antiburbuja. Llevamos meses hablando de la inteligencia artificial y si de es una burbuja o no. Hasta los directivos de las empresas más interesadas en que no lo sea se han pronunciado con cautela al respecto, excepto un Jensen Huang, CEO de Nvidia, que afirma que no hay una burbuja. De ninguna de sus maneras. El argumento es que no puede haber una burbuja si el segmento no se está inflando a un ritmo aún mayor porque, aunque puedan producir el hardware, existe el límite de los propios edificios.

Los trámites para los permisos y la construcción de las propias instalaciones está ejerciendo de freno, por lo que no pueden escalar todo lo que les gustaría, haciendo que el mercado vaya a un ritmo más natural. En algunas apariciones públicas, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, ha ido por el mismo camino, afirmando que el problema de fondo no es tanto la falta de chips como la incapacidad de conectarlos a tiempo porque no tienen la electricidad o los edificios.

Eso cuadra con el enorme centro de datos de Fairwater, en Winsconsin. En más historias que no encajan, Nadella afirmó en abril que el centro de datos ya estaba operativo, pero las imágenes satelitales sugieren que apenas una pequeña parte del edificio estaba terminada. Eso es lo que los obliga a tener miles de chips sin conectar porque, básicamente, no hay dónde conectarlos.

El gasto sigue siendo racional. Las explicaciones de Microsoft son parte de una maniobra para defenderse de las dudas sobre la mencionada burbuja. El problema no es la falta de chips ni la demanda, sino una construcción de edificios y conexiones de energía que no avanzan al mismo ritmo que las compras de hardware. 

De cara al debate sobre la existencia de la burbuja, esto es clave porque si el cuello de botella fuera la falta de demanda o el gasto sin retorno, lo que están invirtiendo las Big Tech sería una señal de sobreinversión especulativa. Pero, como el cuello de botella está en otro lado que no pueden controlar, la demanda de cómputo seguiría por delante de lo que la industria ya es capaz de ofrecer, y eso justifica que se siga invirtiendo.

Es algo que apoya el argumento de que el gasto sigue siendo racional, pero como ocurre con las matemáticas que señalaba The Guardian, que Nadella diga que Fairwater ya funciona, se descubra que no está listo y luego sea la misma Microsoft la que diga que sólo funciona una parte no ayuda a que haya mucha confianza.

Silicio propio. Con todo, esto no para y Microsoft sigue preparando su desembarco al segmento de los chips con el objetivo de reducir su dependencia de Intel, AMD y, sobre todo, Nvidia. A comienzos de 2026 presentaron Maia, un silicio personalizado con el que buscan ponerse al día con Amazon y Google, sus principales rivales en estos y quienes tienen sus propios chips especializados en la inferencia.

Porque esa es otra, con la IA entrando en el terreno de la inferencia, ya no se necesitará potencia sólo para entrenarla. Ese entrenamiento es un hecho puntual, pero para responder a las llamadas de agentes y usuarios se necesita una enorme capacidad de inferencia, lo que se traduce en más instalaciones, más chips, más energía y más... de todo.

Lo que parece claro es que, estén donde estén los chips y cuadren o no las cuentas de Microsoft y The Guardian, el cuello de botella está en la infraestructura, y los hiperescaladores van a presionar para que esos edificios y conexiones eléctricas se levanten lo antes posible. Que es lo que está ocurriendo, precisamente, con los megacentros de datos de Aragón que están pasando revisiones medioambientales apresuradas para agilizar los trámites.

Imagen | NVIDIA,  Applied Materials 

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