AMD Ryzen y la promesa de volver a una lucha de tú a tú con Intel

En AMD parecen estar acostumbrados a ir tras la estela de Intel. Lo hicieron durante años en los 90 y tras una etapa dulce a principios del nuevo milenio la empresa quedó en un segundo plano tras una acertada estrategia y ejecución por parte de Intel.

Ambas empresas han visto cómo el protagonismo de los PCs y portátiles se iba difuminando, pero eso no ha impedido que dejen de ofrecer soluciones cada vez más llamativas. Durante años AMD ha asumido su papel de segundón en el mercado, pero los AMD Ryzen podrían cambiarlo todo y devolvernos una competitividad que hacía años que no veíamos entre estos dos grandes fabricantes de semiconductores.

Una rivalidad histórica

Hubo un tiempo en el que Intel dio acceso a los diseños de sus procesadores a AMD. La licencia permitía a esta compañía fabricar microprocesadores que eran básicamente copias del 8088 y del 80286 y que se utilizaban en ordenadores de IBM y clónicos. AMD no implementaba mejoras técnicas, pero sí logró ofrecer versiones forzadas que funcionaban a mayores frecuencias de reloj.

El AMD K5 fue el primer procesador x86 "original" de este fabricante, y se lanzó en 1996. La "K", por cierto, procedía de la palabra "kriptonita".

Eso no gustó a Intel, que se encontró con un competidor peligroso. En 1985 la empresa lanzó sus 386, y con ellos cerró el grifo de las licencias. Eso puso a AMD en una situación comprometida, haciendo ingeniería inversa de los micros de Intel para lograr ofrecer ediciones compatibles y equivalentes.

Aquel proceso era largo y costoso: en AMD no sacaron un competidor digno de los 386 de 1985 hasta 1991, y lograron acelerar un poco con el competidor del 486 de Intel, que apareció en 1989 y del que AMD puso un rival en el mercado en 1993. La firma lograba competir gracias a los competitivos precios de sus procesadores, pero esa estrategia tenía fecha de caducidad: no era viable a largo plazo.

Ahí es donde entró el primer diseño original de AMD, aquel K5 equivalente al Pentium que apareció un año después de que el poderoso Pentium Pro estuviera disponible. AMD seguía sin poder competir aún a nivel técnico, pero como cuentan en Ars Technica, hubo un punto de inflexión con la compra de NexGen, la empresa fundada por Atiq Raza, calificado por el CEO de AMD, Jerry Sanders, como "El Michael Jordan del diseño de microprocesadores".

La era dorada de AMD con sus Athlon

Aquella alianza dio como resultado el K6, un procesador que por fin aparecía al mismo tiempo que los Pentium II y que era competitivo tanto en precio como en prestaciones. Aquel procesador demostró que AMD podía hacer muy bien las cosas, y aunque los problemas financieros asediaban a la compañía, AMD logró crear un procesador ahora casi mítico: el K7, que acabaría bautizándose con un nombre mucho más conocido: Athlon.

Este es el Athlon a 1 GHz que le hizo la pascua a Intel, y que se fabricaba con ese singular Slot A que durante un tiempo estuvo de moda, como el Slot 1 equivalente de Intel.

Ese procesador, que apareció en el mercado con una frecuencia de 500 MHz, fue el principal competidor de los Pentium de Intel y de esa frenética carrera por los megahercios que hacía que cada pocas semanas aparecieran versiones mejoradas de esos micros con frecuencias aún mayores. En marzo de 2000 ocurría lo impensable: AMD adelantaba a Intel y era la primera en sacar al mercado un procesador a 1 GHz.

Las cosas seguirían marchando muy bien para AMD, que a finales de 2003 lanzaría sus Athlon 64, un procesador con soporte de arquitecturas de 64 bits que se adelantaría de forma notable a la propuesta de Intel, que no llegaría hasta más de un año después.

Aquel fue el punto álgido de una carrera que poco después acabó dominando Intel. Su famosa campaña de marketing con el eslogan "Intel Inside" funcionó a las mil maravillas, pero eso se unió a los problemas de AMD —que gastaba más de lo que ganaba, sobre todo en plantas de producción de microprocesadores— y al buen hacer de Intel.

La empresa abandonó a tiempo la arquitectura NetBurst que no daba para más y cambió de tercio. En lugar de ir a por los megahercios trabajó en la relación entre eficiencia y prestaciones. De ahí nacieron los Pentium M y, por fin, la arquitectura Core que sentaría una nueva era para sus procesadores.

Comenzaban a ponerse en marcha sus ciclos tick-tock, y con ellos la empresa logró irse distanciando de AMD con diseños de arquitectura y procesos de fabricación más avanzados que los de su competidor. AMD volvía a ir tras la estela de Intel salvo quizás en el terreno de los servidores, donde sus Opteron tuvieron una gran repercusión. En el resto de gamas AMD continuaba ofreciendo productos interesantes, pero si uno buscaba el máximo rendimiento tenía que dirigir sus pasos hacia los productos de Intel. Eso podría cambiar ahora.

AMD, no lo estropees esta vez

La llegada de los AMD Ryzen que se anunció ayer se producirá el próximo 2 de marzo, y será entonces cuando por fin podamos valorar si las pruebas de rendimiento confirman lo que muchos rumores previos ya han adelantado: que estamos ante los nuevos campeones de la relación precio/prestaciones.

En esa gráfica se puede apreciar cómo los AMD Ryzen 7 1700X logran situarse justo por debajo de los Core i7-6900X. Que ese tercer puesto no os engañe: el i7-6900K cuesta 1.050 dólares en tiendas, mientras que el Ryzen 7 1700X tendrá un precio de 389 dólares, casi tres veces menos.

Los datos son aún más prometedores para el Ryzen 7 1800X que cuesta 499 dólares y que según datos filtrados habría batido el récord de rendimiento en el benchmark de Cinebench para procesadores sin overclocking. Teniendo en cuenta que estos micros tendrán un amplio margen de maniobra también en este apartado, la cosa se pone especialmente interesante.

Ahora solo queda cruzar los dedos y esperar que AMD no cometa los mismos errores del pasado. En 2007 los Opteron de la familia Barcelona tenían un problema gravísimo que acabó solucionándose con versiones recortadas en rendimiento, pero es que aquel desastre se repitió en 2011, cuando la prometedora arquitectura Bulldozer no cumplió lo esperado.

Este 2017 podría ser por tanto un gran año para una AMD que llevaba demasiado tiempo en ese discreto segundo plano. A los AMD Ryzen se sumarán en pocos meses las gráficas con arquitectura Vega, y será entonces cuando podamos comprobar si como parece la empresa le ha dado la vuelta a la tortilla y reactiva la batalla con Intel y con NVIDIA.

A ver si es verdad, AMD. Ya era hora.

En Xataka | AMD Ryzen: nuevos detalles del potente procesador para PCs de alto rendimiento y gaming

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