
Microsoft exigirá atestación TPM a los servidores KMS para frenar activaciones no autorizadas de Windows y Office
El cambio será obligatorio en la próxima versión LTSC de Windows Server
Hubo un tiempo en el que para activar una copia de Windows bastaba con pegar un simple serial, el famoso “FCKGW-RHQQ2-YXRKT-8TG6W-2B7Q8”. Era una clave de licencia por volumen destinada a empresas y, al utilizarse con la edición adecuada, evitaba que el sistema tuviese que contactar con Microsoft. Aquel agujero fue el punto de partida para un Windows mejor protegido: Microsoft rehízo el sistema con Windows Vista y su Volume Activation 2.0. Aquí es donde nacen los servidores KMS para activaciones de gran volumen. Con dichos servidores Microsoft terminó abriendo una puerta inesperada.
Los emuladores KMS hacían “fácil” la activación de Windows. Microsoft desarrolló KMS para el entorno empresarial con la idea de que las grandes compañías pudiesen activar sus equipos de forma sencilla y en gran volumen. Por contra, la escena de Windows encontró la manera de emular dichos servidores para que funcionasen como activadores de Windows. No solo de Windows, también de Office. El resultado: activar una copia no original de Windows era tan sencillo como ejecutar un AutoKMS en el ordenador.
Dado que esta vía era demasiado fácil, además de peligrosa para los equipos profesionales equipados con Windows, Microsoft se ha decidido a endurecer el proceso. Para ello cuenta con un elemento de hardware que no puede emularse con software, al menos por ahora: el TPM. El Módulo de Plataforma Segura o TPM va incluido en la placa base y permite firmar una identidad de hardware que Microsoft puede verificar. Sobre el papel, es un plan maestro.
Microsoft pone un cerrojo con hardware. Al necesitar una firma que solo se puede obtener del hardware autorizado, es el servidor KMS el que queda anclado a su propio TPM: tiene que demostrar que corre sobre hardware legítimo antes de poder activar ningún equipo de la red. Microsoft empezará avisando en agosto de 2026, cuando Windows Server 2025 indique si el servidor cumple o no los requisitos, pero la obligación no llega hasta la próxima versión LTSC de Windows Server, previsiblemente en 2028. Y solo valdrán los servidores con un TPM capaz de atestación de claves.
La medida pone un cerrojo, aunque solo a los equipos empresariales: pese a que el chip TPM se hizo indispensable para ejecutar Windows 11, el sistema de verificación para KMS se dirige a servidores con Windows Server. Aun así, podría ser un avance de lo que está por llegar. De hecho, la escena de Windows ya se ha preparado.
Las licencias se han vuelto ridículamente baratas. No las que ofrece directamente Microsoft, claro. El problema es que basta una búsqueda para descubrir decenas de revendedores de claves, anunciadas como OEM aunque suelan ser de países más baratos o reaprovechadas del segmento educativo (y que Microsoft anula de forma periódica). Este mercado paralelo ha hecho casi innecesaria la activación mediante emuladores KMS. Con otro detalle importante: la mayor parte de equipos se venden ya montados y con su propia licencia de Windows.
La escena ya está preparada, como es el caso de TSforge: no emula servidores KMS, ataca directamente la estructura DRM de Windows. Microsoft aún no está restringiendo la vía paralela de activación a particulares, lo que realmente le interesa es asegurar el segmento que le da verdadero dinero: el de empresa. Aunque no sería extraño que el cerrojo por hardware TPM terminase siendo universal.
Imagen de portada | Iván Linares editada con ChatGPT
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