Silicon Valley está abrazando el preparacionismo convencido de las catástrofes a las que nos conduce la IA

Mochila Prepper

Aunque no se ha demostrado que una IA estuviera implicada en el ciberataque a los supermercados de Francia, el temor por un ciberataque a gran escala lleva años fraguando en Silicon Valley

Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

Pasamos por delante de los frigoríficos de los supermercados sin prestarles mucha atención. Nadie podía imaginar que un ataque a sus sistemas de gestión de temperatura pudiera encender las alarmas que ha encendido el incidente que protagonizaron los supermercados de Francia el fin de semana pasado.

Sin embargo, a un investigador de IA le sirvió para escribir una lista de la compra muy concreta. Una lista con el único objetivo de sobrevivir a un ciberataque que, en lugar de tener a los frigoríficos como objetivo, ponga en jaque el suministro eléctrico al completo. En Silicon Valley ya hay quien tiene preparado su mochila ante un apocalipsis provocado por la IA.

Efectivo, Starlink y de agua. Andreas Stuhlmüller, cofundador y CEO de la empresa de IA Elicit, publicó algo inquietante en su perfil de X. El directivo ve "plausible que dentro de un año veamos ciberataques basados en IA" y apunta a la red eléctrica, el sistema financiero, internet y las redes de agua como posibles objetivos con "cosas como el ciberataque al supermercado francés pero peores".

En su mensaje detalla una "lista de supervivencia tecnológica" en la que se incluye contar con efectivo para unas semanas de gastos, un router Starlink Mini, una batería de 1 kWh y un panel plegable de 400 W. Su estimación del precio de este kit de supervivencia mínimo sube a unos 1.250 dólares. A esto habría que sumarle al menos 53 litros de agua por persona, comida para dos semanas y una radio NOAA de manivela.

Según el directivo, con esa mochila tecnológica de supervivencia, cualquiera estaría preparado para sobrevivir a los efectos de un ciberataque orquestado con herramientas de IA a alguna infraestructura estratégica.

Qué pasó de verdad en Francia. Aunque el directivo relaciona de forma directa a la IA con el ataque a los supermercados, lo cierto es que, al menos de momento, no hay pruebas de la intervención de la IA en ese ataque, aunque Dominique Schelcher, CEO de Coopérative U, una de las cadenas de supermercados afectadas, lo calificó de "extremadamente grave y sin precedentes".

Todo apunta a que el ataque no se produjo a los supermercados en sí mismos, sino a los controladores de Danfoss que permiten regular la temperatura de los frigoríficos a distancia, tal y como alertó la agencia de ciberseguridad francesa. Danfoss admitió a AFP que la mayoría de los equipos eran antiguos y "ya no reciben actualizaciones de software ni de seguridad".

Aunque no se haya usado IA, puede suceder. Independientemente de si se ha utilizado IA en este ataque, el temor de Stuhlmüller tiene base, sobre todo teniendo en cuenta la capacidad y la rapidez de la IA para encontrar brechas de seguridad.

UN VISTAZO A...

Anthropic detectó en septiembre de 2025 a un grupo de ciberdelincuentes vinculado a China. El grupo usó Claude Code para atacar a unos 30 objetivos de todo el mundo. Y la agencia de ciberseguridad de EE. UU. ya advertía de atacantes estatales dentro sus redes de telecomunicaciones.

Altman el preparacionista. Tal y como adelantaba Axios, ante este clima de incertidumbre sobre la ciberseguridad, los preparacionistas han encontrado la horma de su zapato entre los expertos en IA y tecnología. Sam Altman es de los preppers más conocidos del sector. En 2016 contó a The New Yorker que "tengo armas, oro, yoduro de potasio, antibióticos, baterías, agua, máscaras antigás de las Fuerzas de Defensa de Israel y una gran parcela en Big Sur a la que puedo volar". Suponemos que Altman ha ampliado su mochila con las recomendaciones de Stuhlmüller.

Según recogía el libro 'Empire of AI'. de Karen Hao, Ilya Sutskever, exjefe científico de OpenAI, fue menos prudente que Altman y dijo ante su equipo: "Sin duda construiremos un búnker antes de lanzar la IA general".

De dónde sale tanto miedo. El miedo a un apocalipsis tecnológico (provocado o no por la IA) viene de antes del lanzamiento de ChatGPT. Reid Hoffman, fundador de LinkedIn calculaba en 2017 que más de la mitad de los ricos de Silicon Valley tenía un "seguro contra el apocalipsis". Esos refugios blindados cuestan entre 40.000 y 2,5 millones de dólares. Hasta hay silos de misiles reconvertidos en pisos de lujo para millonarios preocupados por si la AI se descontrola.

Mark Zuckerberg levanta en Kauai un refugio de unos 465 metros cuadrados, aunque según declaró en una entrevista para Bloomberg, en realidad ese bunker era más "como un pequeño refugio".

Las últimas declaraciones sobre la IA no ayudan. Que los CEO de las principales empresas de IA se pongan de acuerdo en afirmar que la IA puede suponer un riesgo para la humanidad y que deberíamos bajar su ritmo de desarrollo no contribuye a calmar a los preparacionistas que ven en la IA a una amenaza. Pero tampoco es algo nuevo.

En 2023, Altman y Sutskever ya firmaron una declaración sobre el riesgo de extinción de la IA, y la sitúa como un riesgo equiparable a las pandemias o la guerra nuclear.

Los ciberataques recientes encajan en ese clima sin demostrarlo. En Francia falló un firmware viejo, sin superinteligencia alguna, y el plazo de un año de Stuhlmüller es solo una predicción. Pero si hemos llegado a un nivel en el que el apocalipsis de la IA comienza por un ataque a una nevera, su lista parece menos exagerada.

En Xataka | OpenAI ya no habla de evitar todos los riesgos de la IA: Sam Altman cree que algunas consecuencias negativas son inevitables

Imagen | Unsplash (Alin Gavriliuc)

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