La contrahistoria de lo malos que son los centros de datos la tienen en un pueblecito de EEUU que ha revivido gracias a uno de ellos

Quincy Centro Datos

Quincy, un pueblo de 8.500 habitantes en el estado de Washington, pasó de tener una tasa de pobreza del 29,4% en 2012 al 6,2% en 2024

Javier Pastor

Editor Senior - Tech

Los centros de datos se han convertido en la cara visible de las críticas contra la IA. Consumen mucha energía y agua y una vez construidos no generan apenas empleo. Las protestas contra la construcción de nuevos centros en EEUU son enormes, pero en Quincy, una pequeña localidad agrícola del estado de Washington, llevan casi dos décadas viviendo una historia muy diferente.

El desembarco original. Microsoft llegó en 2006 a esta localidad buscando terreno barato y abundante energía hidroeléctrica. Luego llegaron también Yahoo, Intuit, y algunas otras empresas. Aquel desembarco tecnológico supuso rodear el pueblo de infraestructura digital, pero también se convirtió en el motor de las cuentas públicas de Quincy.

Los números del cambio. La tasa de pobreza de Quincy era del 29,4% en 2012, y había caído al 13,1% en 2023. CNN sitúa el dato más reciente en el 6,2% en 2024. Es algo exagerado atribuir todo ese descenso a los centros de datos, por supuesto. La agricultura y la industria alimentaria siguen siendo fundamentales para la economía local, pero la llegada de las tecnológicas coincide con una transformación económica enorme. Solo los centros de datos de Microsoft emplean actualmente a unas 400 personas, y la compañía prevé llegar a rondar los 700 empleados y contratistas a finales de 2026. Y todos ellos con salarios medios muy superiores a los de la región.

Lo mejor, los impuestos. Los centros de datos tienen en su interior equipos y componentes tecnológicos extremadamente caros, lo que automáticamente dispara el valor fiscal de una localidad sin que eso exija demasiados servicios públicos. En 2006 los diez mayores contribuyentes de de Grant County —donde se encuentra Quincy— tenían un valor tasado combinado de 313 millones de dólares. En 2025 superan los 6.100 millones. Siete de esos diez grandes contribuyentes son centros de datos, y seis de ellos están en Quincy. Y claro, los impuestos acaban siendo notables: de los 4,2 millones de dólares de 2006 se han pasado a recaudar 54,2 millones de dólares, un incremento del 1.277%.

Quincy reinvierte en Quincy. El pueblo tiene nuevo instituto, hospital, ayuntamiento y parque de bomberos. Se han renovado sistemas de agua y aguas residuales y se han extendido aceras y pavimento por buena parte de la localidad. La última novedad, un curioso centro acuático municipal de 15 millones de dólares. Antes de que llegaran los centros de datos apenas un 5% de las calles tenía aceras, pero ahora rondan el 80% y el 95% de las valles están pavimentadas. La subida de la base fiscal también ha permitido reducir un 70% los impuestos sobre las propiedades respecto a 2006. Eso significa algo interesante: los centros de datos asumieron una parte enorme de una factura fiscal que antes tenía que repartirse entre muchos menos contribuyentes. O lo que es lo mismo: en general los habitantes de Quincy pagan menos impuestos.

Pero Quincy tenía dos ventajas. Microsoft no llegó a este pueblo por casualidad. Hicieron su trabajo y sabían que las grandes presas del río Columbia proporcionan energía hidroeléctrica, algo que resolvía conflictos tradicionales con estas instalaciones. El agua sí que ha planteado problemas, porque estos centros de datos representan aproximadamente el 10% del consumo de agua de la localidad para la refrigeración de sus sistemas. Sin embargo, Microsoft aquí también quiso mitigar el problema, y financió una infraestructura de reutilización de agua. Invirtió 31 millones de dólares en ella, y aunque es propiedad de la localidad y se opera desde ella, es Microsoft quien asume los costes operativos.

Un caso ejemplar, pero que no es fácil de repetir. Los centros de datos ya consumen una parte importante de la electricidad disponible en Grant County, y el crecimiento de la industria amenaza con poner en peligro el suministro eléctrico para una región que iba bastante sobrada en este ámbito. Las exenciones fiscales pueden acabar neutralizando las ventajas que tienen en Quincy, así que crear un nuevo centro de datos y que todo salga bien es una ecuación compleja.

Los centros de datos pueden no ser tan malos. Estas infraestructuras son extraordinariamente glotonas en recursos y capital, pero eso mismo es lo que puede convertirlas en un excepcional contribuyente para los presupuestos de cualquier localidad. Quincy logró transformar ese dinero en todo tipo de infraestructura y servicios públicos, pero el modelo no siempre es replicable. La clave, parece, está en lograr maximizar el beneficio que se queda la localidad cuando un centro de datos empieza a operar en ella.

Pero también es una historia que a Microsoft le interesa mucho contar. Quincy aparece como el ejemplo perfecto del discurso "la comunidad es lo primero" que Microsoft intenta defender para expandir su estrategia de centros de datos. No es casual que lo haga ahora: la compañía se está enfrentando a muchas crítias en lugares como Caledonia (Wisconsin). Allí tuvo que abandonar un proyecto de 244 acres en 2025 después de que más de 2.000 personas firmaran contra la iniciativa. En Indiana, otro proyecto similar ha generado protestas por su impacto sobre el agua y la electricidad. Las protestas en EEUU siguen siendo enormes: en la actualidad hay 142 protestas en 42 estados de EEUU, indicaban en Reuters. Evidentemente Quincy no quiere ser la excepción, pero el sentir general sigue siendo bastante contrario a estas instalaciones.

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