
Tesla (re)presenta el Roadster que cambia de imagen, añade cohetes y podrá volar. O eso se supone.
Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando Elon Musk presentó el Tesla Roadster de segunda generación. Era 2017, yo había empezado a trabajar en otra redacción especializada en el mundo del automóvil y me quedé con la boca abierta cuando entendí que un deportivo eléctrico podía ser bonito y mejor que la mayoría de coches de combustión.
Sí, me quedé con la boca abierta. Cómo no: 0 a 100 km/h en 1,9 segundos y 1.000 kilómetros de autonomía. Bajo el suelo una batería de 200 kWh. Sobre el papel, una velocidad punta de unos 400 km/h.
Por suerte, hubo alguien en aquella redacción que lo miró con cierto desdén y dijo que aquello era imposible. No lo pensaron así quienes pusieron encima de la mesa 50.000 dólares de manera inmediata.
Casi una década después, yo he cambiado de redacción, me he casado, he visto cómo algunas amistades se iban y otras crecían, he perdido familiares y he visto cómo mis personas más cercanas iban creciendo, construyen su propia familia y tienen hijos. Soy menos ingenuo, supongo.
Por el camino, Tesla ha conseguido que el Tesla Model Y fuera el coche más vendido del mundo, ha puesto coches sin conductor, volantes ni pedales en la calle, ha lanzado una pick-up eléctrica que ha sido un fracaso y dice haber dejado de fabricar los Tesla Model S y Model X para ir reduciendo su presencia en el negocio automotriz en favor de los robots humanoides y la IA.
Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: quien puso 50.000 dólares para comprar el nuevo Tesla Roadster sigue sin Tesla Roadster. Y ahora puedes volver a poner otros 50.000 dólares para otro coche que no está muy claro cuándo se producirá y ni mucho menos cuándo se entregará.
Un coche por los aires
Hace algo más de dos semanas, Tesla volvió a retrasar la presentación del nuevo Tesla Roadster. Se dijo por aquel entonces que lo veríamos en nuestra madrugada del 15 al 16 de octubre y que el evento se suspendía por causas meteorológicas. Eso daba lugar a todo tipo de especulaciones pero, sobre todo, a una: el coche volaba.
Cualquier persona racional diría que eso era una tontería. Pero cualquier persona racional que hubiera seguido la actualidad de Tesla te diría que eso sí es posible. Al menos, en una demo. De hecho, hay noticias sobre ello apenas un año después de aquel anuncio de 2017 que todavía no se ha materializado. Autonoción ya hablaba de ello en 2018, Motorpasión en 2019 y Forbes en 2024. Son sólo tes ejemplos rápidos.
Así ha sido finalmente.
Porque en su evento de presentación, hemos visto a un Tesla Roadster impulsado con cañones de gas frío realizar diferentes acrobacias, como saltar por encima de su gama entera de vehículos o lanzarse rampa arriba, ponerse completamente boca abajo y aterrizar tranquilamente utilizando sus cañones.
Ahora, el Tesla Roadster ha perdido sus formas orgánicas para dar paso a un diseño de carrocería plana y aspecto mucho más agresivo, tomando como referencia el lenguaje de diseño del Tesla Cybertruck. De hecho, pierde el precioso color rojo para dar paso al característico gris de la pick-up eléctrica.
El evento vino acompañado con las habituales grandilocuencias de Elon Musk, como que el coche será capaz de batir los récords de cualquier circuito porque cuenta con una capacidad para pegarse al suelo como nunca se ha visto y, por tanto, debería generar un paso por curva inigualable.
Esa capacidad para generar presión bajo el suelo es la que explica que el coche pueda sostenerse boca abajo. Un truco que ya lo hemos visto en otro coche extremadamente potente y ligero como es el McMurtry Spéirling. La aceleración de este coche es increíble, dejando por el camino a cualquier otro coche de combustión. Eso sí, sus resultados absolutos en circuitos de cierto nivel siguen siendo discretos. De hecho, sus dos grandes hitos (récord en el circuito de Top Gear y en la subida a la colina de Goodwood) se dan en trazados revirados o muy estrechos donde el McMurtry Spéirling puede sacar ventaja por su pequeño tamaño.
La compañía expuso que el sistema de succión es una suerte de efecto suelo generado con aerodinámica activa por el propio vehículo para generar una fuerza similar a la de un Fórmula 1. Los cañones de gas comprimido sirven para eludir los límites de tracción de los neumáticos que según la compañía es lo que limita la aceleración de los deportivos. A más gas, más tiempo de vuelo disponible.
Quedaría por ver cómo se rellena el aire comprimido (Musk dijo que el coche es capaz de hacerlo por sí solo), qué capacidad tendría y cuánto tiempo de vuelo estaría garantizado.
Sólo después de la presentación, Tesla publicó en un hilo de Twitter algunas características a tener en cuenta. Se supone que el nuevo coche de la compañía lo veremos en tres versiones:
- Performance: biplaza pensado para la carretera, aerodinámica activa y sistema de succión multimodo. Reserva de 5.000 dólares y un pago posterior en menos de 10 días de otros 45.000 dólares para formalizar la reserva.
- Thrust: biplaza pensado para circuito. Aerodinámica activa mejorada, sistema de succión multimodo y propulsores de aceleración. Reserva de 5.000 dólares y pago posterior en menos de 10 días de otros 245.000 dólares. Limitado a un encargo por cliente.
- Rocket: monoplaza "listo para volar". Incluye todo lo anterior. La reserva sólo estará disponible mediante invitación de Tesla.
¿Precio final? No se dijo.
¿Entregas? No se dijo.
¿Producción? "2028, en realidad". Palabra de Elon Musk.
Tesla está pidiendo la misma cantidad para su reserva que ya propuso en 2017. El coche ha perdido capacidades por el camino. Ahora el Tesla Roadster promete 300 millas de autonomía (482 kilómetros), lo que es un recorte del 50% respecto a la primera cifra publicada. No se hizo alusión a la aceleración en el modelo Performance, prometida hace casi una década en 1,9 segundos para el 0 a 100 km/h. La compañía sí afirma que la versión Thrust alcanzará esta velocidad en menos de un segundo. Por el camino también se ha perdido la promesa de que el coche sería un 2+2, ahora sólo se habla de biplaza.
Al menos, vuela.
En una versión que no está disponible para la circulación. Porque nota al final de la página web donde Tesla presenta su nuevo deportivo deja claro que el Rocket "sí, puede volar" pero también que "no está aprobado para circular por la vía pública".
Fotos | Tesla
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