
El modelo experimental de 1.110 kg alcanzó 800 km/h en 5,3 segundos
Donghu Laboratory encadenó tres récords en poco más de cinco meses
La pista servirá para probar maglev y sistemas de lanzamiento electromagnético
Mover algo de más de una tonelada a 800 km/h ya es una hazaña técnica. Conseguirlo partiendo desde cero, en 5,3 segundos y dentro de una instalación de apenas un kilómetro es otra cosa. Porque aquí no hablamos simplemente de velocidad, sino de cuánto se puede acelerar, controlar y detener un vehículo que no depende del contacto mecánico con la vía para avanzar. Eso es precisamente lo que China ha estado poniendo a prueba en Hubei con una instalación de levitación magnética diseñada para llevar esas capacidades al extremo.
Qué ha conseguido China. La instalación pertenece al Donghu Laboratory, en la provincia china de Hubei, y el vehículo utilizado no es un tren comercial ni está preparado para transportar pasajeros. Se trata de un modelo experimental de tren de alta velocidad de 1.110 kg, cuya aerodinámica fue optimizada para estos ensayos. El laboratorio sostiene que la prueba estableció un récord mundial entre plataformas del mismo tipo. Conviene además fijar bien la fecha: el hito se logró el 24 de noviembre de 2025, aunque Sina recuperó la historia el 9 de agosto de 2026.
Tres récords consecutivos. El salto hasta los 800 km/h no llegó de una sola vez. El 16 de junio de 2025, durante la primera demostración pública de la instalación, un vehículo experimental de 1.030 kg alcanzó 650 km/h en 7,1 segundos y estableció la primera marca mundial del proyecto. Menos de un mes después, el 14 de julio, el equipo elevó su propio registro hasta 700 km/h. El tercer paso llegó el 24 de noviembre, ya con el modelo aerodinámico de 1.110 kg, que llevó ese límite otros 100 km/h más arriba.
Cómo funciona. La clave está en combinar dos tareas que aquí ocurren al mismo tiempo: mantener el vehículo separado de la vía y empujarlo hacia delante mediante fuerzas electromagnéticas. Al desaparecer el contacto mecánico durante la marcha, también se reduce una de las principales fuentes de rozamiento, pero a velocidades tan altas aparece otro problema mucho más difícil de esquivar: el aire.
También hay que frenar. Alcanzar esa velocidad en un recorrido tan corto obliga a resolver otra parte igual de delicada: detener el vehículo con precisión. Según Donghu Laboratory, el sistema puede completar la frenada en unos 200 metros combinando la resistencia magnética de la vía con fuerza electromagnética. Para controlar cada fase, el equipo utiliza sensores y codificadores capaces de situar el modelo con precisión milimétrica. Como referencia, pasar de 0 a 800 km/h en 5,3 segundos supone una aceleración media de unos 4,3 G, muy lejos de las condiciones que encontraríamos en un tren de pasajeros.
No es un tren comercial. Conviene ponerle apellido al récord para no compararlo con pruebas que persiguen otra cosa. El SCMaglev L0 japonés alcanzó 603 km/h en 2015 con un vehículo tripulado, mientras que CRRC ha desarrollado en China un sistema maglev diseñado para alcanzar 600 km/h. Donghu juega en otra categoría: su instalación busca estudiar aceleraciones, velocidades, control y frenadas extremas en distancias muy cortas. Por eso, esos 800 km/h no significan que China haya puesto en circulación el tren de pasajeros más rápido del mundo.
Mucho más que velocidad. Alcanzar 800 km/h permitió al laboratorio cumplir el objetivo de diseño de la pista, una instalación concebida para mucho más que perseguir récords. Entre las aplicaciones previstas aparecen ensayos para nuevas generaciones de maglev, pruebas aerodinámicas y de sobrecarga, calibración de velocidad, trineos electromagnéticos y lanzamiento electromagnético aeroespacial.
Imagenes | Donghu Laboratory
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