Más despedidas agrias: ¿qué supone el adiós de BlackBerry a sus móviles?

En el terreno de la movilidad ha quedado claro que quien llega tarde tiene casi imposible lograr algo relevante. El dilema del innovador cogió por sorpresa a las Nokia y las BlackBerry de nuestro tiempo, y las ha convertido en meras sombras de lo que fueron.

Ocurrió como ya vimos con Nokia y parece inevitable que ocurra también con BlackBerry, que hoy anunciaba que tiraba la toalla y dejaba de diseñar y fabricar sus propios terminales. Otros podrán hacerlo en su lugar bajo licencia, pero este parece solo el canto del cisne de una empresa que no pudo o no supo reaccionar a tiempo a una realidad que se le escapaba.

La plataforma móvil de BlackBerry tenía fecha de caducidad

No importó que BlackBerry por fin corrigiese sus fallos con BlackBerry OS 10, una plataforma que por fin se adaptaba a los tiempos y nos daba esperanzas de futuro para la empresa. Aparecían algunas de las aplicaciones imprescindibles para sostener ese futuro, y durante cierto tiempo parecía que la empresa liderada por John Chen podría remontar en el segmento móvil.

Las ventas de estos terminales no estaban siendo las esperadas, algo que iniciaba el trágico círculo vicioso de cualquier empresa que trata de competir: sin ventas no hay interés de los desarrolladores -> sin desarrolladores no hay interés de los usuarios -> sin los usuarios no hay ventas.

La empresa trató de defender su modelo clásico y la validez de su plataforma, pero poco a poco fue perdiendo batallas y cediendo en terrenos en los que durante muchos años parecía incapaz de ceder. Primero fue BBM, la aplicación de mensajería que en el pasado había dado alas a la plataforma y se convertía en valor indisoluble de estos terminales. La empresa acabó tratando de convencer a los usuarios de Android e iOS de que la usaran, pero su éxito años después sigue siendo limitado.

Luego llegarían las aplicaciones Android directamente ejecutables en BlackBerry OS 10, un pacto con el diablo que acabó difuminando una vez más -probablemente de forma definitiva- el valor de sus terminales y su plataforma. El intento era hasta cierto punto lógico, pero aquí muchos interpretaron que si BlackBerry daba ese paso era porque no había otra forma de convencer a los usuarios de Android... y los usuarios de Android ya tenían un Android con los deberes bien hechos (y cada vez mejor).

Más tarde llegaría otro trágico paso en ese calvario: BlackBerry decidía dejar de fabricar dispositivos con BlackBerry OS 10 y se convertiría en un fabricante más de dispositivos Android. El BlackBerry Priv era interesante -nosotros lo comprobamos en nuestro análisis-, pero muchos se preguntaban si un teléfono Android podría lograr que BlackBerry resucitara.

La respuesta es (o parece ser) no.

¿Qué esperar de BlackBerry en el futuro?

Como comentábamos hace unas horas, conceder licencias para que otros fabriquen dispositivos con la marca Blackberry no es una novedad. Los BlackBerry DTEK50 fabricados por Alcatel han sido un buen ejemplo, y serán la norma a partir de ahora entre distintos fabricantes.

La situación es compleja para BlackBerry: otros han intentado recorrer ese camino sin demasiado éxito, y cuando uno cede prácticamente toda la responsabilidad de un producto con su marca a un tercero lo normal es que el resultado no sea ideal. Ya sabéis: si quieres algo bien hecho, mejor hazlo tú mismo.

Nos gustaría ver a BlackBerry mantener su relevancia en el terreno de la movilidad, pero la competencia es feroz en este sentido y los fabricantes que quieran aprovechar esa marca tendrán que aportar algo realmente diferencial para lograrlo. La pregunta es ¿esos mismos fabricantes no podrían aportar ese algo realmente diferencial por sí solos y sin usar la marca Blackberry?

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