Coronavirus Wuhan: por qué todo el mundo habla de él si solo parece ser una "gripe más"

En 2002 apareció el coletazo del se convertiría en la primera epidemia del Siglo XXI. Unos meses después el síndrome respiratorio agudo grave se había extendido por todo el mundo, infectando a miles y acabando con más de 800 personas.

A la sombra de este suceso, a finales del año pasado, surgieron los primeros datos sobre esta afección de un coronavirus desconocido hasta la fecha. La incertidumbre, las dudas, la información que llega con cuentagotas y las acciones de China, país donde se originó el brote, están dando mucho de qué hablar. Pero, ¿qué razones existen para preocuparse? ¿Qué datos manejamos y en qué se diferencian de otras epidemias de gripe?

Diferencias y similitudes: la historia de un virus

Es imposible no hacer la comparación con el síndrome respiratorio agudo grave o SARS, por sus siglas en inglés, o el síndrome respiratorio de Oriente Medio, o MERS. En primer lugar, porque hablamos de los mismos tipos de virus: los coronavirus. En segundo porque su origen es también Asia. En concreto, con el primero y el de Wuhan, su origen está de nuevo en China. Los paralelismos son muchos: la rapidez con la que se extiende, la poca información con la que aparece, su valor genético, quienes son las víctimas...

Sin embargo, ¿son estas razones suficientes para alarmarnos? La semana pasada, la OMS decidió no lanzar la emergencia de salud pública global a raíz de los datos que se manejan hasta el momento. Aun así, se está observando el virus muy de cerca. ¿Por qué? Veámoslo contrastando algunos datos.

Virus de la gripe vs coronavirus Wuhan ¿qué letalidad tiene?

En estos momentos se cuentan 81 muertos oficiales, 54 recuperaciones y se estiman en miles los afectados. La letalidad estimada del virus, a estas alturas es del 3%, solo para personas inmunodeprimidas, ancianas o con problemas respiratorios importantes. Aunque es muy difícil estimar la letalidad de la gripe estacional común, los fallecidos se cuentan entre 291.000 y 646.000 personas al año, y unos diez millones de afectados. Esto arroja una aproximación del 4%, también para personas de riesgo.

Si lo comparamos con el SARS, que sería el caso que se está barajando, este síndrome contó con una letalidad del 10%, y el MERS con hasta el abrumador 42%. Ante estas cifras, que todavía son preliminares, el coronavirus Wuhan se muestra con menos potencial letal, siquiera, que las gripes estacionales comunes.

¿Se extiende más rápido que otros virus?

Como todos los coronavirus, el 2019-nCov se extiende muy rápido, aunque solo por contacto directo, según sabemos ahora mismo. Una diferencia importante con respecto a otros virus de la gripe similares es que este también se puede contagiar en su periodo de incubación. Normalmente, los virus suelen pasar a otro portador en el momento de la enfermedad. El virus Wuhan, como decimos, no. Se puede pasar en cualquier momento.

A pesar de esto, el virus parece estar evolucionando de manera controlada, según las estimaciones presentadas hasta la fecha. En parte, este éxito se lo debemos a la pronta actuación realizada tanto por China como por la OMS junto al resto de países, que han puesto medidas de contención y control rápidamente. El resultado lo vemos fácilmente: de casi todos los infectados, y la totalidad de los fallecidos, está en China. Si lo comparamos con el SARS, que se extendió por casi 30 países y causó fallecimientos en una decena de ellos, las cifras, aunque tempranas, insistimos, son bastante más ligeras.

¿Y si lo comparamos con otros virus?

Tomemos, por ejemplo, el caso del ebolavirus. En 2014 una epidemia en Guinea levantó las alarmas de los medios. A día de hoy, sin embargo, este virus sigue matando a miles de personas. Aunque no se puede comparar, por sus características, el ser coetáneos nos permite ponerlos a la par y evaluar sus consecuencias. Ya solo con la primera cifra nos damos cuenta de la verdadera importancia de uno y otro.

Por ejemplo, el ebolavirus tiene una letalidad del 50% y es terriblemente virulento. Las veces que ha llegado a salir de los países en los que aparecen las epidemias suelen ser dramáticas. Actualmente el ébola sigue siendo una emergencia de salud pública internacional. Por el contrario, el virus Wuhan, según la evaluación del comité de la OMS, no lo es, tal y como declararon la semana pasada.

Entonces, ¿por qué todo el mundo habla del virus Wuhan?

Existe una genuina preocupación por la evolución de este virus. Esta surge de los dos casos que hemos mencionado antes: el SARS y el MERS. Estos coronavirus, aunque diferentes del 2019-nCOV, han dejado una profunda huella en la sociedad asiática. Especialmente en China, donde el paralelismo es patente: un brote al que no se le hizo caso, el escalado en los pacientes, una respuesta rápida pero no lo suficiente... y la falta de información.

El Gobierno chino tiene tendencia a controlar toda la información que surge de su pueblo. Aunque la OMS ha asegurado que su colaboración está siento encomiable, lo cierto es que las redes sociales están ayudando a que se respire otro ambiente procedente del país. Por supuesto, las imágenes están sacadas de contexto, pero no evitan preguntarnos qué sabemos a ciencia cierta.

El miedo ante un virus desconocido y a la falta de información, unidos al sensacionalismo, hacen una mezcla increíblemente efectiva. Pero lo cierto es que todavía es pronto para sacar conclusiones. Por el momento, el virus, su expansión y su letalidad, están encajando a la perfección con las cifras estimadas por los virólogos. La OMS sigue atentamente toda la información, pero advierten de que no es momento de alarmarnos. Además, los datos están ahí, para contrastarlos y decidir si hay llegado la hora de preocuparse o no.

Imágenes | Wikimedia, CNN

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