Ahora todos temen a los ratones, pero no tiene mucho sentido
La cobertura mediática que se está realizando en torno al hantavirus está generando miedo al virus, pero también a los ratones. Incluso el presidente del Gobierno de Canarias usó la Inteligencia Artificial para comprobar si los ratones nadan, temeroso de que pudiesen provocar un brote en Canarias con la llegada al puerto de Granadilla del crucero MV Hondius. Este dato en particular da para mucha conversación. Sin embargo, vamos a obviarlo para centrarnos en lo verdaderamente importante. ¿Deben preocuparnos los ratones durante esta situación de emergencia sanitaria?
La realidad es que no mucho. Para empezar, hay que recordar que existen muchísimos hantavirus diferentes. El causante del brote del crucero es la variante Andes, la única que se conoce que se puede transmitir de persona a persona. Aun así, sigue siendo una zoonosis. Es decir, el contagio inicial siempre procede de un animal, en este caso un ratón. Pero no un ratón cualquiera. En la variante Andes, su principal reservorio es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), característico de los bosques de Chile y Argentina.
Se ha detectado seropositividad en algunas otras especies de roedores sudamericanos. Sin embargo, se trata de casos mucho más anecdóticos. La inmensa mayoría de contagios proceden inicialmente del ratón colilargo. Ahora bien, esto debe ponerse en contexto y, sobre todo, aclarar algunos términos importantes.
¿Qué es el reservorio de un virus?
El reservorio de un virus es el organismo, lugar o entorno donde el virus mejor se replica y se mantiene con el paso del tiempo. Generalmente este concepto se usa para hablar de reservorios animales. Estos son los animales en los que mejor se reproduce un virus. Normalmente no experimentan síntomas, pero su sistema inmunitario tampoco los ataca igual que lo haría el nuestro, ya que suelen desarrollar tolerancia. Es decir, el sistema inmunitario los detecta, pero se suprime la respuesta inflamatoria que causa los síntomas de la enfermedad. Dicho de una forma muy coloquial y sencilla, es la casa en la que más a gusto vive y crece un virus.
Muchas veces, los humanos somos huéspedes accidentales de los virus. Tienen mecanismos para invadir nuestras células, por lo que los animales pueden pasárnoslos. Incluso a veces podemos contagiarnos entre nosotros. Sin embargo, somos como una casa en la que viven de paso e incómodos, con el sistema inmunitario atacándolos de forma mucho más desmesurada. Sería ese piso de alquiler que se cae a pedazos, en el que vives hasta encontrar algo mejor, si es que no se te cae la casa encima antes.
En el caso del hantavirus Andes, su reservorio principal es el ratón colilargo. Este roedor no enferma cuando el virus entra en sus células. Por eso, el hantavirus puede multiplicarse en ellas, llegando a alcanzar cargas virales muy altas durante mucho tiempo.
¿Cómo se contagia?
Buena parte de esas partículas virales se encuentran en las heces y otras secreciones del ratón. Cuando estas están secas, pueden convertirse en polvo, fácilmente inhalable por los humanos. De hecho, a menudo se contagia cuando las personas en entornos rurales barren en lugares en los que estos animales han depositado sus heces. Al barrer, se levanta polvo cargado de virus. Es por esto por lo que, en zonas donde se sospecha que pueda estar este ratón, se recomienda usar lejía y no barrer en seco. Si se hace, habría que usar guantes y mascarilla para evitar inhalar el polvo de las heces.
En el caso del crucero, no se sabe exactamente cómo se pudo contagiar el paciente cero. Ni siquiera está claro al 100% quién es. Pero sí que se sospecha que pudo ser el primer fallecido, ya que era aficionado a las aves y estuvo haciendo excursiones de avistamiento en zonas rurales de Argentina, llegando a introducirse en cuevas en las que podría haber ratones. Al pisar las heces en un entorno tan cerrado, se pudo concentrar el polvo en el aire y causar el contagio inicial.
¿Qué quiere decir que otros roedores han mostrado seropositividad en hantavirus Andes?
La seropositividad frente a un virus es la presencia de anticuerpos generados por el sistema inmunitario para combatirlo. Que un ratón sea seropositivo para el virus Andes significa que ha pasado el virus. Simple y llanamente. Podría ser reservorio o podría no serlo. Se sabe que ha sobrevivido, pero no se conoce si ha mostrado síntomas o si el virus se ha replicado de forma eficiente en su organismo. El único ratón con el que esto está bien demostrado es el colilargo. Por eso se considera el principal reservorio del hantavirus Andes. Más allá de eso, solo podemos especular. Eso sí, lo que está claro es que es un virus que solo abunda en Chile y Argentina, donde se distribuye mayormente este roedor.
¿Puede nadar?
Sí, el ratón colilargo puede nadar. Normalmente vive en bosques en los que puede haber masas de agua, que a veces tiene que cruzar para ir de un punto a otro. Ahora bien, ¿tiene esto alguna implicación en la crisis sanitaria del Hondius? La respuesta es tajantemente que no.
En primer lugar, sería extremadamente raro que uno de estos ratones hubiese viajado en el barco sin ser visto. Es cierto que en el pasado hubo enfermedades, como la peste, en cuya dispersión tuvieron un papel bastante relevante las ratas que viajaban en los barcos. Sin embargo, en la actualidad esto es altamente improbable. Además, estamos hablando de un crucero de lujo. No es normal que un ratón viaje sin ser detectado en el interior de un barco. La hipótesis más aceptada actualmente es que el paciente cero debió contagiarse fuera del barco.
Por otro lado, incluso si el virus hubiese llegado a Canarias, una cosa es nadar por las charcas de un bosque y otra muy distinta cruzar el mar desde el barco fondeado hasta el puerto.
¿Los ratones españoles podrían transmitir el hantavirus?
Los virus tienen proteínas que se unen a receptores en la superficie de las células de sus huéspedes como una llave en una cerradura. Si no tienen la llave, no pueden contagiar a ese huésped. Por eso, un virus no puede contagiar a cualquier animal. Debe tener la llave para sus células.
El hantavirus Andes no tiene la llave para las células de cualquier roedor. No puede reproducirse en sus organismos con la facilidad que lo hace en las células del ratón colilargo. En este se forma una tormenta perfecta, con cerraduras expuestas a su llave y un sistema inmunitario que lo tolera. Los ratones que viven en España no son un reservorio para este virus. De hecho, hay hantavirus que proliferan en roedores europeos, pero no el Andes.
¿Cuál es el riesgo?
El contagio entre humanos es mucho menos eficiente que cuando hay ratones colilargos en la ecuación. Se necesitan contactos continuados y estrechos, que se pueden intensificar en lugares mal ventilados, como el crucero. Por eso se habla de un potencial pandémico muy bajo, que favorece que los brotes sean mucho más fáciles de controlar.
En definitiva, la próxima vez que salgas a la calle en España, no salgas corriendo si ves un ratón. Para empezar, él tiene más miedo de ti que tú de él y, además, no te va a contagiar el hantavirus. Tampoco dejes que te muerda, pues sí que pueden transmitir otras enfermedades en otros casos, pero no es necesario que salgas corriendo. Si no le haces nada, no te va a morder.
Imágenes | Bell, Thomas; Darwin, Charles; Gould, Elizabeth; Gould, John; Owen, Richard; Waterhouse, G. R./Alina Rakhimova |
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 0 Comentario