🕹️¡Sorteamos una Nintendo Switch 2!

Hemos creído toda la vida que "morir de pena" era un mito romántico. La ciencia tiene claro que hay algo de verdad

Tristeza Duelo

Las etapas de duelo conducen a una peor alimentación y a un abandono personal importante

José A. Lizana

Colaborador

La clásica escena de dos ancianos que llevan toda la vida juntos, y cuando uno fallece, el otro le sigue a los pocos días porque "no pudo soportar la pena" parece que es algo que se queda en las películas. Sin embargo, lo que siempre hemos tachado de una hipérbole romántica o una casualidad estadística tiene, en realidad, un profundo respaldo fisiológico

Está estudiado. Un reciente aluvión de datos científicos pone sobre la mesa una conclusión que es bastante demoledora al apuntar que el duelo intenso no solo duele emocionalmente, sino que aumenta drásticamente las probabilidades de sufrir un evento cardiovascular fatal que dispara la mortalidad a largo plazo. 

La confirmación más robusta  y reciente llega a través de un estudio publicado en Frontiers in Public Health que analizó 1735 personas en situación de suelo para poder averiguar qué pasaba a largo plazo con aquellos que no lograban superar una pérdida de forma natural. 

Los resultados. Los investigadores aquí dividieron a los pacientes en grupos según la intensidad y duración de su sufrimiento. Lo que se vio precisamente es que aquellos que mostraron una trayectoria de duelo alta y sostenida, que es llamado duelo prolongado, no solo necesitaron muchas consultas médicas y psicofármacos, sino que presentaron un mayor riesgo de mortalidad que los grupos de duelo bajo. 

Traducido a cifras llanas: las personas atrapadas en un duelo persistente tenían casi el doble de probabilidades de morir en la década posterior a la pérdida.

El corazón se rompe. Cuando recibimos una mala noticia, a veces decimos que el corazón 'se ha roto' y para muchos puede parecer algo extraño, puesto que físicamente el corazón está intacto. Pero esta expresión, que puede ser popular, tiene demostración clínica a sus espaldas, como apunta un estudio publicado en Circulation que demuestra que las primeras semanas tras la viudedad o la pérdida de un ser querido son de alto riesgo. 

En concreto, en las primeras 24 horas tras la pérdida, se demostró que el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio alcanzaba su pico máximo, mientras que en los 30 días siguientes aumentaban también los eventos cardiovasculares, incluido el ictus

En las guías. Como curiosidad, existe incluso una patología documentada clínicamente conocida como síndrome de Takotsubo (o síndrome del corazón roto), que es una miocardiopatía inducida por un estrés emocional extremo que debilita temporalmente el músculo cardíaco, simulando los síntomas de un infarto masivo.

La letra pequeña. Lo que se ha ido recopilando en este caso es correlación estadística, es decir, que aquellas personas que han tenido un duelo profundo han visto aumentada su mortalidad. Pero esto no quiere decir que si o si que tenga un evento de este calado. 

Lo que ocurre en estos casos es que el duelo es un marcador de vulnerabilidad constante, puesto que los niveles de cortisol aumentan, manteniendo al cuerpo en un estado de alerta que agota al sistema inmunológico. Pero además, quienes sufren un duelo extremo suelen dejar de comer adecuadamente y reducen su actividad física a cero, y en muchos casos, olvidan tomar su medicación. Todo esto hace que finalmente se aumente el riesgo de mortalidad, pero no la pérdida en si. 

Imágenes | Yosi Prihantoro 

En Xataka | Cada vez más personas mueren por un ataque al corazón repentino en España: la pandemia de la muerte súbita

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 2 Comentarios