Alejarse de las mujeres a toda costa: la nueva política de Wall Street a consecuencia del #MeToo

Wall Street Mujeres Metoo

Andrés P. Mohorte

Subdirector de Xataka

Más de un año después de su génesis, el movimiento #MeToo ha logrado moldear la cultura de corporativa de un puñado de industrias. Para bien, como en la cinematográfica, y para mal, como en la financiera. Lo revela un artículo de Bloomberg: espantados ante los procesos de fiscalización pública, las denuncias y los escándalos sexuales, Wall Street ha optado por evitar a las mujeres. Por alejarse de ellas a toda costa.

La consigna. El reportaje se basa en numerosas fuentes públicas y anónimas. En él, se explica cómo las mujeres están quedando al margen de las tomas de decisión, de los espacios de socialización informales y de los procesos de selección. Los hombres no quieren correr "riesgos desconocidos", como afirma una fuente: evitan reuniones a solas con mujeres atractivas y jóvenes o priorizan otros perfiles a la hora de ampliar plantilla.

Es exactamente lo que dijo Mike Pence, el vicepresidente de EEUU, hace algunos meses.

El problema. La política (informal, por supuesto) redunda en una mayor discriminación a las mujeres. Labrar una carrera profesional en Wall Street implica desarrollar contactos personales, atender numerosos eventos sociales extralaborales y contar con el mecenazgo de figuras expertas que abran puertas y ejerzan de guías. Al quedar excluidas de numerosos círculos, las mujeres disfrutan de menos oportunidades.

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Las cifras. Este último aspecto es clave. Promocionar en el ultracompetitivo universo financiero depende, en gran medida, del acceso a determinados círculos personales. #MeToo ha provocado que los hombres ejecutivos patrocinen las carreras boyantes de aún más hombres, en detrimento de otras mujeres. Sólo el 15% de los altos directivos de Wall Street son mujeres. Una discriminación informal hace imposible que ese porcentaje aumente.

Los motivos. Otros ejecutivos, como Ron Biscardi (Context Capital Partners), atribuyen el comportamiento a un clima paranoico: "Simplemente intenta no ser un imbécil. No es tan difícil". Pese a que las denuncias del movimiento #MeToo atacan comportamientos concretos (abusos y acosos fácilmente identificables), las reacciones en numerosos sectores sí están siendo defensivas. Para muchos hombres, el mejor modo de evitar problemas es evitando mujeres.

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La historia. Wall Street no ha contado con escándalos comparables a los de otras industrias. El sector financiero, a nivel histórico, ha tendido a barrer los problemas debajo de la alfombra. El movimiento #MeToo funciona también como herramienta de defensa preventiva, cuando en origen buscaba no sólo denunciar los abusos sino abrir una reflexión sobre las relaciones de poder entre hombres y mujeres.

En Wall Street, al menos, el efecto está siendo el contrario.

Imagen: Mark Lennihan/AP

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