El váter de Adriano revela un nuevo secreto sobre la durabilidad del hormigón romano

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Lo que un retrete de hace 2.000 años puede enseñarnos sobre construir cemento más duradero

Eva R. de Luis

Editor Senior

Una de los secretos mejor guardados del Imperio Romano es qué tenía de especial su hormigón para que el Panteón de Agripa lleve 2.000 años ahí (y lo que le queda). De vez en cuando la ciencia y la arqueología cree descubrir el secreto y para muestra, un botón: esta obra a medias en Pompeya dejó pistas. El enésimo intento para explicar por qué ya no se hacen hormigones como los de antes lo hemos encontrado en el inodoro de un emperador.

El hallazgo. Hasta la fecha la explicación a la resistencia del hormigón romano está en la reacción entre cal y cenizas volcánicas (una reacción puzolánica), pero un nuevo estudio añade un ingrediente más a la receta: la carbonatación natural y la formación progresiva de calcita también fueron importantes para que ese material de construcción soporte tan bien el paso del tiempo.

Además del ingrediente, lo curioso es de dónde tomaron la muestra: del colector de hormigón situado bajo uno de los asientos de una de las letrinas comunes del complejo occidental del Canopo, en la Villa Adriana de Tívoli. De un váter. 

Por qué es importante. Porque más allá de la reacción puzolánica, lo que realmente mantiene unido el hormigón con el paso de los siglos es la calcita. Así que la formación de calcita a lo largo de siglos también ayuda a que las estructuras de esas letrinas aguanten en pie dos milenios después. Conocer este mecanismo abre las puertas al diseño de cementos modernos que sean más duraderos.

Contexto. Antes pensábamos que todo el mérito recaía en la reacción entre la cal y la ceniza y ojo, esa explicación sigue siendo válida, pero no es la única. Además, investigaciones previas como este estudio del MIT de 2023 apuntaba que los fragmentos blancos de cal presentes en el hormigón eran la prueba de que los romanos usaban una técnica de "mezcla en caliente", que aportaba a este material de construcción la capacidad de autorreparación ante la aparición de grietas.

En detalle. A partir de imágenes 3D, el equipo reconstruyó con detalle la composición interna del material y qué procesos químicos sufrió a lo largo de los siglos. Así, comprobaron que la calcita se formó mediante una reacción lenta entre la cal, la humedad y el dióxido de carbono del aire (carbonatación) y ese mineral fue rellenando grietas y poros progresivamente, haciendo el hormigón más denso y bloqueando el paso de sustancias potencialmente dañinas o hasta el agua. Los fragmentos de roca volcánica también reaccionaron con la cal en la zona de los bordes, lo que reforzó la unión.

Sí, pero. La principal limitación de este estudio es que se basa en una única muestra procedente de un entorno interior, por lo que las conclusiones obtenidas no son directamente extrapolables a otros hormigones romanos estudiados en el exterior o en entornos marinos, donde se han descrito mecanismos distintos de autorreparación con agua salada. Habrá que esperar a que los resultados se repliquen en otras muestras y yacimientos antes de llegar a una conclusión general.


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