"Se me fue de las manos": un coleccionista gallego llenó su casa de recuerdos y ahora surte a series como 'Fariña' o 'Romería'

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Miles de objetos se acumulan en tres trasteros: empezó como colección personal y acabó convertido en almacén de atrezo para el cine

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Todo padre promete un legado, aunque casi nunca sepa cuál. Unos dejan una casa, otros una deuda, otros un apellido que pesa más de lo que cabe en un sobre. Y luego está el trastero que nadie vacía nunca, o el típico garaje con doble candado que o bien te da por tirarlo todo o inventariarlo y sacarle rédito. Programas como ‘Storage Wars’ (‘¿Quién da más?’) son tan míticos por algo: la promesa de que entre trastos hay enterrado un tesoro.

En Borreiros (Gondomar, Galicia) hay una nave que parece una máquina del tiempo, un paraíso de épocas sin transición. Detrás de unas radios de válvulas aparecen quinqués de cristal; junto a vajillas y botellas antiguas se amontonan maniquíes, lámparas, muebles africanos y maquetas de barcos; las motos se aprietan unas contra otras y entre todo asoma un Citroën 2CV o un Jeep militar de 1942 que participó en el desembarco de Normandía. O eso dice el dueño.

Quién es "o Bola". Alberto Cancela tiene 60 años y colecciona, según él mismo, desde que nació. Tiene miles de piezas repartidas entre la nave de Borreiros, otros almacenes en Vigo y Baiona, y el desván de su casa en Praia América, el más atiborrado. Deja publicar su nombre, pero no aparecer en fotos ni concretar la ubicación exacta: los curiosos le interrumpen el trabajo y alguna que otra vez se han llevado algo, según cuenta.

Inventario variado. Radios de madera, juguetes antediluvianos, vajillas, una botella de Viña Tondonia, un anisado Vicente Bosch, ropa de oficio, letreros publicitarios, cosas mínimas como pitilleras antiguas, herramientas de mecánica, espejos, cuadros. Entre todo eso, un gran retrato de Francisco Franco, apoyado entre lámparas y enseres domésticos como una pieza más. En el taller: motos de distintas épocas, dos Citroën, un Sunbeam deportivo y el Jeep militar de 1942 que le adquirió al ejército francés.

El negocio. Quien guarda, halla, y Cancela alquila sin parar algunas de sus piezas como atrezo para distintas producciones. Piezas suyas aparecieron en ‘Fariña’, ‘A praia dos afogados’ y ‘Romería’, series y películas rodadas en Galicia. Fariña reconstruye el narcotráfico gallego de los años 80; una radio de válvulas o un vehículo de entonces son justo lo que necesita ese rodaje. Los especialistas de producción encuentran aquí eso que nadie pensaría hasta que hace falta: desde una bandeja de cocina hasta una lámpara para ambientar una mesita de noche.

Y ahora, el problema: según cuenta, dejó de trabajar y centró su jornada en clasificar y mover objetos. Ni su mujer ni sus hijos comparten la afición. “No me sigue el rollo nadie”, dice. Así que la idea que le ronda es qué pasará cuando falte: “menuda herencia mala les dejo a mis pobres hijos, si mañana me pasa algo se quedan con naves llenas de cosas”.

Heredar no es donar. La herencia es "mortis causa": se transmite al morir el titular, tributa por el Impuesto de Sucesiones (modelo 650), y el heredero puede aceptarla, rechazarla o aceptarla a beneficio de inventario. La donación es "inter vivos" (modelo 651): se paga al entregarse, la declara quien recibe y tributa peor que una herencia en la mayoría de comunidades.

La trampa del IRPF. Al heredar, comúnmente el bien se revaloriza al precio de mercado del día del fallecimiento, y esa plusvalía acumulada por el fallecido no tributa (la normativa del ISD determina cómo se valora). Es la "plusvalía del muerto", exenta por ley. Pero ahorrar hoy en donaciones puede significar pagar más mañana, en la renta. Desde la reforma de 2021, los pactos sucesorios tienen una regla especial de cinco años. Si el beneficiario vende el bien antes de que transcurran cinco años desde el pacto —o antes del fallecimiento del causante, si ocurre antes—, puede perderse en la práctica esa ventaja de actualización del valor a efectos del IRPF.

Galicia calidade. El derecho civil gallego tiene una herramienta que no existe en la mayoría de España: el pacto sucesorio de mejora o apartación, que deja adelantar en vida, ante notario, la sucesión de bienes concretos. Fiscalmente cuenta como herencia, no donación, y se beneficia de la misma reducción de 1.000.000 de euros vigente desde 2020. Y el Tribunal Supremo ya falló que no genera IRPF para quien entrega el bien, al tratarse de sucesión y no de donación. El año pasado se firmaron más de 7.700 solo en Galicia.

Por ejemplo, Aragón deja la mayoría de herencias entre padres e hijos en cuota cero gracias a una reducción de 500.000 euros; Andalucía exime el primer millón y bonifica el resto al 99%. Castilla-La Mancha, para hijos, cónyuge y padres, la Ley 8/2013 bonifica la cuota en herencias hasta el 100% bajo 175.000 euros, bajando al 95%, 90%, 85% y 80% en tramos superiores. Para donaciones en vida, la misma ley fija por separado bonificaciones propias: 95% bajo 120.000 euros y 90% entre 120.000 y 240.000, siempre con escritura pública y manteniendo el bien donado 5 años. Cancela, con vecindad civil gallega, podría reservarles a sus hijos la nave de Borreiros en escritura pública por hasta 1.000.000 de euros sin pagar de más. 

Como fuera, el coleccionismo de Cancela funciona y puede profesionalizarse como Lenda Nejra, en Vigo, quienes llevan más de cuatro años ofreciendo precisamente ese servicio, cuentan con taller propio para restaurar, fabricar y caracterizar mobiliario y trabajan para producciones como Un asunto privado, Honeymoon y El jardinero y Romería. Sin esa mirada congelada, no es tan fácil reconstruir el pasado.

Imágenes | La Voz de Galicia

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