El retorcido sistema de donaciones de órganos de Singapur: si quieres uno, tienes que ser donante

A pesar de que Singapur tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, no terminan de dar con una fórmula capaz de aumentar el número de donantes de órganos. Su sistema basado en el principio de reciprocidad, prioriza en la lista de trasplantes a aquellas personas que se comprometen a donar sus órganos tanto en vida como tras su muerte. Pero, a juzgar por las estadísticas, este sistema no acaba de funcionar: el tiempo medio de espera para un trasplante de riñón es de 9 años.

Principio de reciprocidad. El sistema de donación de órganos en Singapur gira en torno a la idea de beneficiar a quienes se comprometan con la salud global de todo el país. Es decir, aquellos ciudadanos que mediante consentimiento expreso decidan donar sus órganos cuando fallezcan, tendrán prioridad en la lista de trasplantes. El objetivo de esta fórmula es utilizar el clásico sistema "yo te doy, tú me das" para aumentar el compromiso de los donantes tanto en vida como post mortem.  

Aumento de donantes vivos. Dada la escasez de donantes, el gobierno inició una campaña para promover las donaciones en vida, algo que parece estar funcionando mejor que el sistema tradicional. Esta fórmula apela a la solidaridad e insta a los ciudadanos sanos a plantearse donar un riñón o un fragmento de su hígado a una persona desconocida presente en la lista de espera. El Estado en este caso funciona como un avalista que cubre no solo todo el proceso sanitario implícito en la intervención, sino que también asume los gastos o imprevistos económicos que pueda sufrir el donante como consecuencia del trasplante. 

Así, en junio de 2016, Lim Kok se convirtió en el primer ciudadano en sumarse a esta iniciativa. Este hombre de 54 años decidió prestar parte de su hígado a una adolescente  de 16 años que no conocía de nada, Lim Si Jia. Según este estudio, los donantes de hígado con buena salud pueden llegar a recuperar, gracias a la regeneración del tejido hepático, el 100% del órgano en un periodo máximo de seis meses.

Datos. En Singapur hay cinco donantes post mortem por cada millón de habitantes. A pesar de que las cifras de donantes vivos son algo más alentadoras (nueve por cada millón), los datos que el Ministerio de Salud de ha compartido con el diario Today siguen siendo muy bajos y más si las comparamos con el promedio de donantes que presenta occidente: entre 25 y 30 donantes por cada millón de habitantes. 

Por eso, conscientes de que por razones religiosas en Singapur tienen más éxito las donaciones en vida, el Estado se está volcando cada vez más en sacarles el máximo partido. ¿Cómo? Articulando un discurso promocional que utiliza la caridad como principal reclamo.

Israel se inspira en la reciprocidad. La ley aprobada por el gobierno de Singapur en 1986 fue pionera en introducir el principio de reciprocidad, una condición que Israel decidió introducir en su legislación en 2010 con el mismo objetivo: aumentar el número de donantes. Sin embargo, Israel fue un poco más allá en su modificación e introdujo un sistema de puntos que beneficia a los ciudadanos dispuestos a ser donantes y establecía tres niveles: máxima prioridad, prioridad regular y segunda prioridad. 

Así, el primer nivel favorece a quienes han firmado el consentimiento de donación, a los familiares de un donante y a quienes han donado en vida un riñón o una parte de su hígado. La prioridad regular beneficia a quienes tengan una tarjeta de donante (existe una voluntad por donar, pero no hay consentimiento expreso) y, por último, la segunda prioridad se aplica a aquellas personas que no poseen tarjeta de donante, pero que tienen un familiar con intención de ceder sus órganos cuando fallezca.

Contexto europeo. Según el último informe publicado por el Registro Mundial de Órganos y Trasplantes, los diez primeros puestos en donación de órganos están ocupados por países europeos. España preside este ranking con 46,9 donantes por cada millón de personas, seguida por Portugal, Bélgica, Croacia y Estados Unidos.  

Pero ¿por qué España lleva casi 30 años a la cabeza de esta clasificación? Los resultados de este estudio apuntan a dos razones principales: por un lado a valorar la donación de órganos más allá de la muerte cerebral y, por otro lado, a la creación de la Organización Nacional de Trasplantes como instrumento de concienciación y gestión. Tanto es así que cuando comenzó su labor en 1989 las donaciones se situaban en 15 por cada millón de habitantes y, ahora, la triplican. 

Imagen: Jafar Hamed/Unsplash

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